El señor de las gafas amarillas: "Granada es una ciudad inspiradora para la moda"

Manuel J. Romero, periodista especializado en moda e influencers marketing, ha sido nuestro segundo invitado de #DirectosEnRedGD del mes de mayo

FOTO DIRECTO SEÑOR DE LAS GAFAS AMARILLAS
María José Ramírez
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El señor de las gafas amarillas o, simplemente, gafas amarillas es Manuel J. Romero, periodista especializado en moda e influencers marketing, que este lunes ha sido uno de los invitados en #DirectosEnRedGD.

Este bloguero granadino se encuentra confinado en Madrid, juntos a sus compañeros de piso, y durante este periodo no ha parado su actividad digital. “Por suerte, estamos bien en casa. También todos mis conocidos y familiares. Estamos con mucha incertidumbre. Todo el día conectados y pendientes de lo que ocurre”, ha asegurado. El pasado sábado salió a la calle “con algo de inseguridad” porque no sabía “cómo se iba a comportar la gente”, pero ha destacado que vio a la gente “feliz, siguiendo las medidas de seguridad y cuidando los metros de seguridad” y está convencido de que “saldremos siendo distintos, pero saldremos”.

Manuel, el señor de las gafas amarillas, se considera “una persona muy casera”, por lo que lleva bien el confinamiento, aunque después de 50 días en casa echa de menos “poder salir a echar el día” o “bajar a Granada”, pues no ve a su familia desde Navidad.
Durante la charla ha explicado que se formó como periodista y que siempre le apasionó el ámbito cultural. La moda le interesaba, pero no era un apasionado de ella. ”Cuando fui a Madrid a hacer un Máster de información cultural había asignaturas de todo. Me empecé a interesar por la información de moda. Una profesora dijo que la mejor manera de aprender algo era intentar explicárselo a los demás. Cuando acabé el master y volví a Granada, decidí montar el blog del señor de las gafas amarillas y escribir artículos sobre moda”, ha explicado. El blog cumple ya diez años.

Ha reconocido durante la charla que él no era un referente de moda ni por su estilo de vestir, pero que quien es capaz de hacer buenos contenidos sobre esos temas, debe mostrarlos. Y así lo ha hecho. “Informo desde el entretenimiento. Son artículos novedosos. Mi punto de vista no es por ser chico, sino porque era más realista. Intentaba enfocar artículos de moda a un público más masivo”, ha señalado.

También ha comentado durante la charla que él es mucho de “buscar el look concreto para momentos especiales”, algo que le gusta mucho, y que está en contra de “lo bueno para arreglarse y lo malo para el día a día”. Considera que, por ejemplo, para ir a un ‘bodorrio’ espectacular, no es necesario llevar algo caro, sino que puede ser algo llamativo, mientras que para el día a día se puede “comprar un bolso bueno y caro” ya que es algo que se va a usar a diario. “No asocio el lujo o lo caro para arreglarse”, ha insistido

Considera que hay prendas de moda sobrevaloradas: “Un bolso de Channel puede llegar a costar lo que cuesta por el diseño, materiales, novedades… Pero una camiseta de Valenciaga, con un tejido que la materia base es imposible que sea tan caro”.

Sobre la moda en Granada, el señor de las gafas amarillas ha comentado que la ciudad granadina es “super polivalente” y que “hay gente que no pasa de la moda masiva y gente que apoya al comercio local”. Además, ha dicho que los artículos de moda creados en Granada “no son tan caros como creemos, ni tan extravagantes”. “Granada es una ciudad inspiradora para la moda, al ser una ciudad universitaria y tan visitada por los extranjeros y tener ese carácter que tenemos, esa malafollá, es super inspirador la mezcla de culturas. Ves a gente de diferentes estilos juntos”.

Respecto al futuro de la moda tras la pandemia, está seguro de que va a cambiar y que las marcas tendrán que valorar si compensan la temporada con unas fuertes rebajas o no. Además, cree que toda esta situación servirá “para darnos cuenta de que se estaba sobrexplotando”. “Nos va a hacer reflexionar y mucha gente se va a dar cuenta y apostar por un poco más de calidad y dejar el low cost más extremo”, ha dicho. También ha apuntado que el cambio social hará que pensemos más en lo que vamos a comprar y lo que implica el comercio online y estar en una tienda.

También ha asegurado que la moda será más sostenible: “No hay futuro si no hay sostenibilidad. Es importante el cambio de conciencia empresarial y personal. Creo que todo este tiempo en casa servirá a la gente para darse cuenta de que no le hacía falta una camiseta de tres euros esta semana, ni la que viene y tira de lo que es cómodo, le queda bien y le está durando. Valoraremos más el comercio con conciencia gracias a todo esto”.

Esta situación también ha provocado que “comprendamos que todos necesitamos unos de otros” y que “mucho comercio local necesita actualizarse y estar más cerca de las tendencias”, según el señor de gafas amarillas. “Mucho comercio local se ha apalancado. Nos hemos dado cuenta es mejor comprar pan en el barrio y también una camiseta, porque estamos ayudando a una persona más que a un mastodonte. Para unas cosas necesito unos elementos y para otras, otros elementos”, ha indicado.

Sobre si las mascarillas o viseras formarán parte de la moda a partir de ahora, ha señalado que no le gustaría que se llegue a banalizar y que adquiera un matiz frívolo. “Todo lo que sea tratado con humor o inteligencia, me parece simpático, hay que potenciarlo, pero que no sobrepase ese momento frívolo. Estamos hablando de temas de salud que implican un montón de cosas”, ha indicado.

Por último, ha desvelado en la charla de dónde viene el nombre de gafas amarillas, una historia personal que le apasiona. “Antes de empezar el blog, decidí pasar las vacaciones de Semana Santa en varios puntos de Europa. Fui a Londres y en un mercadillo compré unas Rayban amarillas de los 70. Volví aquí y no se usaban gafas de colores. El domingo tuve una comida familiar, me acicalé y me puse las gafas. Mi tía me dijo: ahí viene el señor de las gafas amarillas. Tenía 22 y me chocó que me llamara así. Y justo abría el blog ese fin de semana o al siguiente y se llamaba ecléctico y pasó a llamarse El señor de las gafas amarillas”.