El mayor reto de Samper

Sergi Samper aspira a ser el timón de Jémez, aunque aún necesita rodaje y aprender lo que supone estar en un equipo humilde, muy lejos de su pasado en el FC Barcelona

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Samper, durante un entrenamiento | Foto: GCF
Daniel Sánchez-Garrido | @Danisgr
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Pocas conclusiones definitivas se pueden sacar con 4 jornadas ligueras disputadas. En el Granada CF menos aún. Tras un mercado de fichajes muy movido, el ‘once tipo’ ha cambiado casi por completo del primer al tercer partido del torneo doméstico, y Paco Jémez todavía anda pulsando teclas y descubriendo jugadores.

Sin embargo, sí que se puede ir vislumbrando qué nombres van a ser importantes en este Granada. Sergi Samper es uno de ellos, a pesar de que se perdió el último partido en el Benito Villamarín. El catalán llega con el aval de haber mamado el ‘ADN Barça’ y tiene una misión clara. Ser el eje que equilibre el entramado táctico y futbolístico de Jémez. Con sus riesgos, suicidios ocasionales, su vistosidad, diversión y una verticalidad total.

Si hay algo de lo que no se tiene duda en el club nazarí es precisamente el estilo de juego con el que Jémez irá hasta el final. Morirá con él. Ya lo ha dicho el propio Jémez. Para él, antes que ganar está jugar bien. Y para dicha filosofía, el técnico criado en Córdoba necesita a su particular Trashorras, un jugador que no era un prodigio físico pero que alcanzó su mejor nivel con Jémez en una segunda juventud de su carrera (tenía 31 años en el momento que Paco aterrizó en Vallecas).

Jémez encontró en un jugador que ya andaba más que corría el nexo de unión perfecto entre defensa y ataque. Entre la sobriedad y la osadía. Si hacía falta pegar una carrera en un momento determinado, la pegaba; si el juego necesitaba pausa, el gallego la daba; si la jugada requería primer toque o un pase entre líneas, Trashorras no tenía problemas en verlo y en ejecutarlo. Compensaba el riesgo de Jémez con inteligencia y colocación.

Todo esto es lo que Samper debe aprender, a sus 21 años, a paso de gigante. La incógnita de Sergi no reside en su calidad. Está fuera de toda duda. Su reto llega en el momento de entender el gran cambio que ha sufrido al pasar del Barça al Granada. A jugadores estratosféricos como Busquets, Iniesta, Rakitic por hombres de la Tierra como Uche o Krhin. Quizás la forma, el estilo de fútbol, es similar a lo que ya conoce. Pero el fondo es totalmente diferente. Dos mundos distintos. Uno ya lo conoce, el otro está por ver.

En el fútbol todo es cuestión de minutos sobre el césped. Con la ayuda de Jémez y la confianza de esos minutos, Samper entenderá que su mudanza a Los Cármenes nada tiene que ver con el Camp Nou. De hecho, el reto es mayor aún. Hacerse grande en un club humilde, con un fútbol que maraville y siendo el líder de tal revolución. Comprender la dimensión de su reto completará el círculo de su adaptación como rojiblanco.

En sus dos partidos con la camiseta del Granada ha mostrado ciertos galones, y alguna pincelada contada, aunque aún le domina la situación. Terminó el partido contra el Eibar exhausto, pero sin esconderse. Jémez decidió reservarle frente al Betis, donde ha resurgido la figura de Andreas Pereira en esta posición.

Su estatus parece haber cambiado. Llegó con la etiqueta de convertirse en titularísimo, pero con Jémez las etiquetas no sirven de nada. Andreas parece haberle comido terreno al catalán, que tendrá aparentemente una nueva oportunidad de volver a jugar frente al Athletic Club de Bilbao. Lo que ya no es tan seguro como desde que aterrizó en Granada es si lo hará desde inicio o saliendo desde el banquillo.

Compromiso, esfuerzo y sufrimiento. De eso va a aprender mucho en Granada, ese otro mundo que debe descubrir. Los Cármenes tiene que ser paciente con él, ayudarle a elegir, aplaudirle en el fallo. Pensar en él como un futbolista que si alcanza su mejor nivel, puede marcar época, aunque sea de una temporada. O no. Quién sabe si ese ‘enamoramiento’ que Piru busca con los cedidos termine convenciendo a Samper y no descarte seguir creciendo con el Granada.