Lunes, 11 Diciembre, 2017

            

WhatsApp puede ser tan adictivo para adolescentes como el juego

Un estudio considera "compulsivos" a aquellos que mandan más de 100 mensajes al día

El teléfono, un arma de doble filo


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Un estudio reciente muestra que los adolescentes usan mejor los dispositivos móviles, pero presentan un comportamiento compulsivo al mandar mensajes con aplicaciones como WhatsApp, como ocurre con las apuestas en los juegos de azar. Dicho estudio revela que los jóvenes pueden padecer pérdidas de sueño o decir mentiras, todo ello el objetivo de encubrir malos hábitos.

“El uso compulsivo no es solo el número de mensajes que envían los adolescentes”, ha dicho la doctora Kelly M. Lister-Landman, la autora jefe del estudio y profesora de psicología de Delaware County Community College.

“¿Cómo utilizan el teléfono? ¿Sienten ansiedad cuando no lo tienen? ¿Cuando se sientan a cenar en casa con su familia, sienten la necesidad de consultarlo? ¿Sienten la necesidad de mirarlo a todas horas, en lugar de contestar sencillamente cuando alguien les escribe”, son algunas de las preguntas que hace en un artículo publicado por The New York Times.

Este estudio no es concluyente, ya que solamente se realizó a 403 estudiantes. Hay que tener en cuenta que los mensajes no tienen por qué ser los responsables de los problemas en la escuela, en lo que se refiere a la capacidad de atención prestada. Sin embargo, muestra un comportamiento peligroso que conviene vigiliar porque desvía la atención de los estudiantes.

De los 403 participantes en la encuesta, un 47 por ciento dijeron que no escribían todos los días, por lo que se les excluyó del análisis. De los 356 restantes, las chicas se mostraron más “adictas” a enviar mensajes: un 12 por ciento de ellas. En el caso de los chicos, eran un 3 por ciento. El estudio considera “usuarios compulsivos” a aquellos que envian más de 100 mensajes al día.

El uso de los teléfonos es el tiempo que no se emplea en estudiar o en hacer las tareas. En otras palabras, los padres probablemente no deberían preocuparse por quitar los teléfonos de sus hijos, sino es más bien es cuestión de recordar a los adolescentes que deben dejar de lado el móvil en ocasiones.

Kimberly Young, psicóloga y fundadora del Centro para la Adicción a Internet en EEUU, señala en esta dirección: “Si estás constantemente revisando tu teléfono, ¿cómo puedes estudiar para el colegio? Tengo hijos que no se pueden sentar más de una hora para leer sin mirar el teléfono”.

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