Jueves, 25 Mayo, 2017

“Veganos: Ejercito del odio”



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Me llamo Omar Jerez, y junto a mi pareja Julia Martínez paseamos todos los días a una loba, ya sabes, unos tienen como amigo a un perro, otros un gato y nosotros una loba cariñosa y llena de amor.

La cuestión que mientras paseábamos con nuestra amiga la loba hubo un momento en el  que ella sacó su instinto y se comió un pájaro sin poder evitarlo.

Miré a Julia y entendimos que no podíamos regañarla o humanizarla por ese acto, ya que eso, sería ir en contra de su naturaleza, sometiéndola  a un estado de desnaturalización rompiendo así el ciclo de lo que ella representa como lobo.

Los  veganos, nos abstenemos de comer alimentos de origen animal, pero no por ello dejamos de generar como especie humana desastres que dañan al  ecosistema.

El simple hecho de coger un rollo de papel ha requerido eliminar la corteza y triturar la madera de miles de árboles, arrasando hectáreas de selvas en Indonesia, más grandes que el estado de Israel, acompañado todo ello con la desaparición de miles de especies; otros me podrían decir que no escriba mis cartas en papel que lo sustituya por un ordenador, pero  si analizamos todos los componentes que tiene mi disco duro  el cual  supera  la escalofriante cifra de 500 productos químicos como pueden ser la clorina, metoxietano, etileno y benzol hasta  llegar a mi cuarto, he dejado atrás en la cuneta a miles de trabajadores en Tailandia que padecen cáncer o han fallecido a consecuencia de ello.

Cuando pongo una lavadora, friego los platos o me ducho  utilizo agentes tóxicos  que van a parar a una depuradora que previamente ha tenido que destruir fauna y flora para su  construcción.

Todos los veganos del mundo, absolutamente todos, hemos comido pollo, cordero, pescado, huevos leche, ternera y miel.

Cuando nosotros ingeríamos alimentos de origen animal jamás nadie nos llamó asesinos, nos insultó o tuvimos un incidente, el proceso hasta llegar a esta filosofía o actitud de vida se hizo de forma natural y sin interferencias.

Con esto quiero decir que hagamos un ejercicio de humildad, que no juguemos a ser Dios, que no estamos en posesión de la verdad, que cuando nos alimentamos de soja que es parte fundamental de nuestra dieta, los cultivos de este alimento han creado un impacto medioambiental sin precedentes en la historia.

Pero los nuevos veganos han tomado una decisión,  han convertido la defensa de los animales en guerracivilismo , en una ideología, en el terreno de la confrontación, del conflicto, del insulto y el radicalismo más extremo que está alejado de lo que debería ser la defensa y dignidad de nuestros hermanos los animales.

Un vegano no puede permitirse la licencia de ser violento, es incoherente, antinatural y con tintes de organización criminal.

Son tan necios la gran mayoría que no saben que la primera ley en defensa y protección de los animales lo aplicó el genocida Adolf Hitler.

Los nuevos veganos han heredado de Adolf Hitler y el nacionalsocialismo dos conceptos: el respeto por los animales y el odio por los seres humanos.

¿Has pensado lo que yo?, Aman y odian a partes iguales, la neurociencia nos explica que este sentimiento está localizado en la misma región del cerebro. Pero ¿No será mejor no focalizar  odio con nuestra especie que es la misma que la vuestra y que juntos podamos mejorar la calidad de vida de los animales mediante el razonamiento con ellos?

¿Es lógico derramar pintura plástica sobre una estatua del Yiyo como recientemente ha ocurrido en Madrid? Esa pintura es contaminante para el medio ambiente y limpiarla necesita de otros productos químicos que genera si cabe aún más destrucción a nuestro maltrecho planeta

No nos identificamos un pequeño sector de veganos en esta vertiente que destroza y fulmina lo que otros  hacen desde el dialogo pedagógico, como única bandera y estandarte el  pacifismo, sin un ápice de violencia.

Si alguna vez decides no comer alimentos de origen animal, no vayas jamás a reuniones de veganos, solo hallaras rencor, venganza y personas que son carne de psiquiátrico.

Tu comes carne, nosotros no, pero tú y nosotros podremos sentarnos en una mesa para hablar, debatir y habrá más posibilidades de que encuentres en el veganismo respuestas  aclaratorias por parte de nosotros, que de esta oleada de idiotas que apagan sus frustraciones para insultarte.

Todo lo que tocamos los europeos lo trasladamos en una batalla personal, podríamos mimetizarnos en algunos aspectos de lo que nos hemos apropiado  de oriente pero tenemos la tendencia de adulterar el mensaje, con un final erróneo que no soluciona nada, al contrario, a veces los agrava.  Observemos en el  Dalai Lama  sus pautas de comportamiento, y que por medio de la meditación y la no violencia ha conseguido  de manera unánime que el mundo entero sea participe de su causa por la lucha e independencia del Tíbet, sin derramar una gota de sangre, o los Jainistas que son los precursores del veganismo moderno llegando a utilizar su pensamiento como desapego de lo material.

Por un momento he sido iluso, creyendo que el amor incondicional y la ecuanimidad de no interpretar hubieran sido posibles.

Afirmo sin ningún género de dudas que si seguís odiando lo que  conseguís es  acelerar  que los bárbaros que maltraten a los animales se reafirmen en sus creencias, no humilléis a las personas, si no queréis más maltrato animal.

Y no olvides estimado vegano, cada vez que llamas a alguien asesino te lo estas llamando a ti mismo por las miles de veces que has engullido carne, huevo, pescado, leche y miel.

Nadie nace vegano de nacimiento, se hace por una decisión personal y de consciencia, y no obligas por imposición al resto  ejerciendo proselitismo.

Los nuevos veganos en definitiva son un ejército de odio.
Nos despedimos atentamente y con una lucha aparte, sin violencia.

Omar Jerez & Julia Martínez

Comments

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  1. Hola:

    Por mi parte, soy activista vegano enfocado en la educación. El artículo presente constituye un hombre de paja. Tal argumentación consiste en tergiversar la postura de otros individuos para rebatirla con facilidad. El señor Omar, autor de esta entrada, ha incurrido en falsedades muy graves.

    Resulta totalmente cierto que los veganos seguimos siendo parte de la naturaleza y que, en consecuencia, afectamos a otros animales. También es verdad que debemos partir desde el respeto al individuo y la humildad, sin embargo, una vez consideraras esa premisas, toda la disertación hasta el final incurre en un despropósito inefable.

    Para los animales no humanos que tenemos con nosotros se aplica la misma ética que con un hijo. ¿Dejamos que haga travesuras por es su «naturaleza»? Eso no es humanizar, sino entender que deben existir una normas tácitas con objeto de que sea posible la convivencia dentro de la sociedad humana. Mientras los animales domésticos carezcan de hábitat, no nos quedará otro remedio que afrontar tal situación. Hasta aquí, nada nuevo bajo el sol.

    El autor continúa enumerando los daños que producimos los veganos de una forma análoga a Bertonatti y su falacia del nirnava para otorgarse algún tipo de validez argumental, llega a decir que «los nuevos veganos han heredado de Adolf Hitler y el nacionalsocialismo dos conceptos: el respeto por los animales y el odio por los seres humanos». ¿Pero qué demonios está diciendo?

    El primer lugar, Hitler no respetaba ni a su sombra y la mayor parte de los veganos no guardan odio. El autor confunde sistemáticamente la entrega, el interés o afán de cambiar el sistema en que vivimos con que tales intentos sean forzosamente violentos o impositivos.

    Explicarle a alguien qué es el veganismo no vulnera la integridad de nadie. Puedo suponer que el autor así lo entiendo porque, para él, el veganismo se resuma en una decisión persona por motivos ajenos a la ética. Quien tiene una dieta 100% vegetal por salud, medio ambiente o cualquier otra razón, no es vegano; sino vegetariano estricto. El veganismo es un principio ético totalmente opuesto al darwinismo social y políticas fascistas que nos achaca el autor.

    Para finalizar, y como me esperaba, el autor utiliza muy mal los términos. El objetivo del veganismo no es terminar con el «maltrato animal»; sino con la «explotación animal». Lo único que logra con este artículo es proporcionar una visión tremendamente sesgada de quienes lo integran.

    Un saludo cordial.

    • Cuando tu dices esta frase “El objetivo del veganismo no es terminar con el «maltrato animal»; sino con la «explotación animal»” me han asaltado las dudas.

      Veamos la definición de maltrato animal y de explotación. Maltrato animal (comprende comportamientos que causan dolor innecesario o estrés al animal) y explotación animal (conlleva el uso y esclavitud de los animales para obtener un beneficio de ellos).

      Y yo, después de leerte eso, tengo que entender que ¿tu comes lo que comes porque solamente quieres que los demás no se lucren con la muerte de animales? Si no se lucran, pues perfecto. No entiendo que no incluyas el maltrato en la explotación. Y creo que no hay justificación más perfecta que la de comer para poder vivir. Tú decides no comerla, perfecto. Pero los demás sí. Maltratarlos o explotarlos para diversión, pues no.

      Pues mira, no entiendo nada. Cada uno que coma LO QUE QUIERA. Somos libres, pero si se le cuestiona su integridad ética y moral por comer animales espero que TODOS los veganos del mundo (según tu definición y desechando la de vegetariano estricto) reciclen. La basura y la cochambre también mata animales. Que no se os olvide.

  2. He realizado una búsqueda por google de todo lo que dice Omar y en principio nada de lo que ha escrito en su artículo me da la impresión de ser falso.
    1-Cómo se hace el papel y el proceso de trituras árboles.
    2-Donde va a parar las aguas fecales de todos lo ciudadanos y la función de las depuradoras.
    3-El material de los discos duros si parece que contiene materiales peligrosos.
    4-El Nacionalsocialimo y la defensa de los animales según diversos historiadores tiene una estrecha relación.
    Admito que no soy vegano y es posible que me falten datos pero lo que he leído en internet parece veraz.
    Un saludo

  3. “Si alguna vez decides no comer alimentos de origen animal, no vayas jamás a reuniones de veganos, solo hallaras rencor, venganza y personas que son carne de psiquiátrico.”

    ¿Eres vegano o te haces pasar por vegano?… Dices cosas muy raras…

  4. El autor no es vegano, de hecho ni siquiera parece ser un autor, el articulo es un bartiburrillo de ideas confusas, conceptos erróneos, falacias y datos irrelevantes.

    El único propósito de este desvarío literario podría ser el rencor personal del autor hacia algún vegano con quien haya tenido algún problema

    Es imposible tomarse el artículo mínimamente en serio.

  5. El autor no es vegano, de hecho ni siquiera parece ser un autor, el articulo es un bartiburrillo de ideas confusas, conceptos erróneos, falacias y datos irrelevantes.

    El único propósito de este desvarío literario podría ser el rencor personal del autor hacia algún vegano con quien haya tenido algún problema

    Es imposible tomarse el artículo mínimamente en serio.

  6. El motivo ético de no matar animales es absurdo, clasista y antropocéntrico. No quiero matar un animal para comer, así que mato plantas para no morir de hambre. Es decir, te consideras superior al resto de la naturaleza y decides que no tienes que hacer lo que cualquier depredador: matar a otro ser vivo, y aquí cuento a los herbívoros, que son depredadores de plantas. Cualquier lobo se merienda a un cordero, pero los humanos “no pueden”. Así que depredamos las plantas, que obviamente son seres inferiores y de algo hay que vivir. Es decir, somos seres éticos, superiores, estamos por encima de la muerte de cachorros y decidimos que las plantas no merecen la misericordia que mostramos a los animales. Absurdo. Las empresas de alimentación no son tontas y donde el resto vemos estupidez, ellas ven un filón: venga a sacar chorradas con el adjetivo “vegano” bien hermoso. Si es posible, ponle “depurativo”, “bio” y “ecológico” para rematar la faena, que toda esta peña está muy en contra de los transgénico, del wifi y de la química. Y a doble precio. Y a ganar dinero a costa de la tontería ajena.
    el cultivo de la soja, elemento indispensable en una dieta vegana, es una de los mayores desastres medioambientales de nuestra era

    • Hola, María:

      Habrá comentarios poco informados y prejuiciosos; pero como éste, difícil encontrar parangón.

      Elitista y clasista sí es provocar la muerte de otro animal por considerarlo inferior a uno mismo. Resulta absurdo que justifiques el comer animales no humanos mientras comparas su nivel de conciencia con el tuyo. Los humanos con plenas facultades somos agentes morales (responsables de nuestros actos); mientras que los niños y otros animales son amorales (no responsables).

      En la naturaleza no sólo hay animales que se comen a otros; sino animales que violan a las hembras de sus especie y cometen infanticidio, ¿lo justificamos por ser “natural”?

      Tu argumento central radica en que discriminamos a las plantas. Si asumes dogmáticamente (la ciencia lo rechaza) que las plantas pueden sentir y debieran tener una consideración moral, la respuesta sería “derechos para todos”; no “derechos para nadie. Incongruente.

      Las plantas, al igual que hongos y bacterias, no sienten y carecen de intereses. Eso significa que tales organismos pueden responder a estímulos; pero no cuentan con estructuras que les permitan desarrollar un mínimo de conciencia que los convierta en “sujetos” de sus vidas. Sin embargo, todos los animales contamos con intereses inalienables.

      Tú mismas sabes que no te daría grima ir a un huerto; pero sí un matadero… No se trata de que nosotros los humanicemos; sino de que compartimos los mismos rasgos que nos llevan a respetarnos entre humanos. Comer animales de otras especies es equivalente a comer humanos porque tanto ellos como nosotros queremos vivir y ser libres.

      Hasta el 70% de la producción agrícola mundial se destina a alimentar al ganado esclavizado; por tanto, tú asesinas más plantas que un vegano. Y, además, el mismo argumento que esgrimes podría servir para tratar de justificar el canibalismo. Decir que matar animales es antropocéntrico equivale a decir que el canibalismo es antropocéntrico. Si no te comes a los de tu especie no debes comerte tampoco a otros animales; pues todos compartimos los mismos intereses básicos.

      No existe una manera “digna” de asesinar a quien quiere seguir viviendo como tampoco la hay de violar o lapidar a una mujer que no quiere sufrir tales percances.

      Nuestro error fundamental no reside en tratar mal a otros animales; sino en que nos creamos con legitimidad para regir sus vidas al mismo tiempo que propugnamos vigorosamente que nadie debería gobernar la nuestra.

      Rechazar el “maltrato” sólo significa condenar aquel daño que no nos beneficia personalmente. Se trata de un concepto utilitarista y ajeno a la ética

      Para ser justos debemos rechazar toda forma de explotación animal de la misma manera en que todos nos oponemos a la explotación humana.

      Es infinitamente más sencillo, fácil y trivial salir por los cerros de Úbeda que afrontar las propias acciones. Tal como dijo el primer diputado homosexual de EE.UU: “cuando se asume la supremacía, la igualdad se siente como una imposición”.

      Un saludo.

    • Maria, ni caso. Lo has explicado muy bien.

      Y para Adrián, hablando a grosso modo de que “no comemos organismos que pueden responder a estímulos; pero que no cuentan con estructuras que les permitan desarrollar un mínimo de conciencia que los convierta en “sujetos” de sus vidas”.

      Hasta ahí, vale. Y ahora, ¿te comerías un mejillón, gamba, cangrejo…? No es que disfruten de estructuras nerviosas y conciencia de sí mismos como para echarse las manos a la cabeza.

      En fin. Para flipar.

      • Te has inventado mi cita; pues claro que comemos organismos que pueden responder a estímulos. Las plantas responden a estímulos. Sentir significa “percibir sensaciones”; no “responder a estímulos”. Con esa deshonestidad no esperes que te dedique mucha paciencia. Que creas que no sientan dista bastante de los estudios científicos hasta la fecha. Se trata de que no tienes ninguna necesidad de causar daño a organismos que sienten al igual que tú, como ser sintiente, no te gustaría que otros te lo provocasen.

        Sí, apláudele a María pro su comentario reaccionario. Desvía el tema para sacar bandera de todos los prejuicios comunes que encontramos en la calle. Nada nuevo bajo el sol.