Lunes, 23 Octubre, 2017

            

Tecnología para el recuerdo | Vídeo

Unas gafas de realidad virtual ayudan a la rehabilitación neurológica de los mayores de la residencia San Juan de Dios, y también a cumplir sueños

Victoria, usuaria de la residencia de mayores San Juan de Dios de Granada en la terapia con realidad virtual | Autora: Asun Rodríguez
Ángela Gómez | @_Angela_GA - Imagen: Asun Rodríguez


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– Hace mucho tiempo que no paso por este lugar, pero por ahí paseaba a mis perros todos los días-, cuenta María del Carmen.

– ¿Cómo se llamaban tus perros? -, pregunta Tania.

– Chispi y Chispa-, responde ella.

Así recuerda María del Carmen a sus dos caniches, a los que paseaba por la Plaza del Carmen de Granada, en mismo lugar en el que ella se encuentra al ponerse las gafas de realidad virtual, una nueva herramienta tecnológica que están utilizando en la residencia de mayores San Juan de Dios de Granada. Es la nueva terapia de estimulación cognitiva eficaz en la rehabilitación neurológica de patologías como el ictus, y en otros procesos que alteran el funcionamiento del sistema nervioso: demencia, alzheimer…

“Se emocionan mucho. No esperan volver a esos sitios, y de verdad creen que están allí en tiempo real gracias a las gafas de realidad virtual”, asegura a Granada Digital, Tania Martínez, la terapeuta que les acompaña en estas sesiones.

El teletransporte aún no se ha inventado, pero la tecnología cabalga y crea futuristas herramientas capaces de ‘viajar’ a cualquier rincón del mundo. Es el caso de la realidad virtual, que recrea el entorno escogido con la máxima precisión gracias a las fotografías y vídeos en 360 grados.

Estas gafas de realidad virtual, presentes en el mercado desde hace pocos años, se han colado en esta residencia granadina, y son capaces de estimular el cerebro de los usuarios y, de paso, hacerles sonreír y vivir una experiencia gratificante.

De esta manera, los usuarios, sin moverse de esta habitación de la residencia, han viajado a muchos lugares del mundo. “Nos piden llevarlos a ciudades que tienen pendientes o aquellos destinos que, por ejemplo, no pudieron ir en su Luna de Miel”. Viajar lejos es una de las posibilidades que ofrecen estas lentes del futuro, aunque, por lo general, en esta terapia se suelen usar vídeos y fotografías de los rincones de la ciudad que están ligados al pasado de estas personas.

Tania Martínez, junto con Amalia, durante la terapia de realidad virtual | Asun Rodríguez

“Llevarlos hasta allí ayuda al reconocimiento de las imágenes, el fomento de la memoria, a la motricidad y a expresar emociones”, enumera Tania. Lo último de la lista es lo más visible de esta terapia: el subidón que experimentan estas personas al sentir que están en sus lugares de siempre, en su Granada, “preciosa”, como exclama Estrella, cuando las gafas la llevan al Paseo de los Tristes. Allí, cuando mira hacia arriba, Estrella ve la Alhambra y se le abre la boca de admiración. “Por la derecha se va a Plaza Nueva”, dice al girar su cabeza hacia ese lado, y, por la izquierda al Albaicín”, apostilla Estrella, que se ha ubicado en pocos segundos. Tania le pregunta por la estación en la que se ha podido tomar esa fotografía de 360 grados. “Los árboles están sequitos, así que será invierno”, responde sin mucha duda Estrella, y se dispone a contarlos: “uno, dos, tres, cuatro… ¡Y hay una mujer sentada¡”, reconoce esta mujer. Los cinco minutos que duran aproximadamente la sesión ya han terminado para ella. Tania le quita cuidadosamente las gafas y los ojos de Estrella hacen honor a su nombre, brillan de felicidad.

MÁS COMUNICACIÓN, MÁS FELICIDAD

Estrella y Mª del Carmen son dos de las más de 20 usuarias y usuarios que están llevando a cabo esta nueva terapia, y les encanta. “Cuesta quitarles las gafas porque quieren más y más”, nos comenta Tania, quien asegura que ha visto avances muy positivos en sus ‘abuelitos’.  Mejoran la memoria a corte, medio y largo plazo y su capacidad de concentración. Además, ejercitan el lenguaje, pues al formular preguntas acerca de lo que ven, fomenta su capacidad de comunicarse. Todos estos factores conducen a mejorar su autoestima y a mantener un estado anímico positivo. Y, claro, hay anécdotas que corroboran eso.

Un día se sorprendió mucho con Mercedes, una usuaria poco habladora y con demencia avanzada. “Le puse las gafas con un paisaje de una sierra nevada. Se volvió loca de alegría. ¡Hasta me pidió unos esquís!”, recuerda Tania entre risas.

Victoria se coloca las gafas. Es su turno. En una pantalla de la sala donde nos encontramos aparece una fotografía de la Fuente de las Batallas.  “Ese era mi paseo para ir a ver a la Virgen de las Angustias”, rompe así el silencio Victoria, quien seguramente, en su mente, se ha visto agarrada al brazo de su madre o de alguna amiga, caminando por esa plaza. A lo lejos contempla la fuente. “Está seca”, responde Victoria cuando le pregunta Tania por ella.

El resto también participan de forma activa. Mientras que Victoria está atrapada en la realidad de las gafas, Mº del Carmen, Estrella y Amelia observan la pantalla que hay anclada a la pared y, aunque sin quitarle el protagonismo a Victoria, interactúan también con la imagen que ven. Y, como buenas compañeras, si alguna se despista, chivan la respuesta.

LOS REBORN, OTRA TERAPIA CON ÉXITO

La realidad virtual no es la única terapia innovadora que hay en la residencia. Ya el año pasado introdujeron una actividad que también perseguía mejorar la calidad de vida de los residentes: terapia con babies reborn.

“Si siempre te basas en las mismas metodologías entras en rutinas que no siempre funcionan”, explica Tania, y pone de ejemplo las clásicas fichas terapéuticas para la estimulación. “Si otros métodos funcionan, hay que romper esas rutinas”, afirma.

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