Jueves, 23 Noviembre, 2017

            

Rafael Núñez Blanca: el atleta que dio su vida para salvar a dos niños de morir ahogados | Vídeo

El fondista granadino nunca estuvo en unos Juegos, pero su heroico gesto le reservó para siempre un lugar junto a los más grandes del Olimpo

Rafael Núñez Blanca | Redacción GD
Juan Prieto | @juanprieto10 - Imagen: Daniel Bayona


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La fortaleza de una persona se demuestra haciendo frente a las adversidades. Y si alguna vez dudamos de la capacidad del ser humano para afrontar un desafío, por muy arduo que este sea, será un buen momento para detenerse, respirar, mirar al cielo y recordar que esa capacidad no tiene límites. Que allá, en ese Olimpo ubicado en el cielo, o donde sea, hay ejemplos que lo demuestran. Un espacio reservado para los héroes, por cuyas calles transitan muchos de ellos, personas que han escrito maravillosas gestas a lo largo de la historia de los JJ.OO., como Jesse Owens, Spiridon Louis, Johnny Weissmuller, Emil Zatopek, Paavo Nurmi o Fanny Blankers-Koen, entre otros muchos. Y, junto a ellos, está alguien que se ganó por derecho propio un lugar allí, pese a no haber sido nunca un deportista olímpico. Y eso que pudo serlo, y soñaba con ello, porque tenía la clase, la fuerza física y el talento innato. Le faltó suerte. Y, además, el destino le tenía reservado otro fin, seguro que mucho más importante.

Fue en un año olímpico, pocos meses antes de Los Ángeles 84. Era primavera, 21 de abril. Un Sábado Santo desapacible y lluvioso. Rafael Núñez Blanca estaba entrenando junto a su novia en los alrededores de la playa de Cotobro, en Almuñécar. Entonces escuchó la llamada de auxilio de dos niños que estaban en el agua y que no podían salir al estar siendo engullidos por la resaca marina, una fuerte corriente que se veía acrecentada por un mar bravo, encrespado, en una zona con muchas rocas. Las olas tenían cuatro o cinco metros. Pero él no se lo pensó. Se lanzó al mar y nadó en dirección a ellos. Primero, sacó a uno de los chavales. Luego, volvió a por el otro. Y logró acercarlo a la orilla y salvarlo antes de hundirse en el Mediterráneo. Puede que, tras el enorme esfuerzo, le fallaran las fuerzas y el corazón no resistiera más, como contó su hermana María Teresa a ZoomNews. O que sufriera un corte de digestión y se desvaneciera, como sospechan sus amigos. El caso es que el atleta granadino, con 27 años, murió en un heroico acto de valentía que conmocionó a toda la sociedad granadina.

Según relató su hermana, esta no era la primera vez que Rafael Núñez Blanca hacía algo parecido, pues ya había rescatado a una señora mayor en un incendio en su casa, demostrando así un valor innato que quiso encauzar con las pruebas para ser agente forestal, previo paso por los bomberos, algo que no le dio tiempo a culminar por el trágico desenlace.

El atleta Paco Sánchez Vargas, diploma olímpico en Moscú 80, era uno de sus mejores amigos. Compañeros durante mucho tiempo, el fondista de La Zubia le recuerda con mucho cariño: “Cuando aquel 21 de abril me enteré de lo que pasó, no me sorprendió lo que hizo. Rafa era un tipo valiente, echado ‘pa’lante’ y con arrojo. Siempre que había cualquier problema era el primero en salir. Muy buena gente, cariñoso y con buenos sentimientos”.

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La Playa del Cotobro recuerda siempre a Rafael Núñez Blanca

Sánchez Vargas compartió muchas horas de entrenamientos con él en el Estadio de la Juventud o en el Llano de la Perdiz, también en diversas concentraciones con el equipo español y en varias competiciones nacionales e internacionales. Incluso hicieron juntos el servicio militar: “Fueron unos años muy bonitos, en los que coincidimos muchas veces y pasamos largo tiempo juntos. Era un tipo pintoresco, risueño. Tenía don de gentes y nos reíamos con él, porque gastaba muchas bromas y era muy ameno, siempre estaba contando anécdotas y nos lo pasábamos muy bien. Era una gran persona y por eso hizo lo que hizo, salvar dos vidas”.

Núñez Blanca fue un atleta de fondo con una capacidad extraordinaria que destacó mucho más en el campo a través que en pista. Fue internacional juvenil y júnior, y formó parte de la selección española absoluta en campeonatos del mundo de campo a través. En pista, corrió los 3.000 metros obstáculos. Criado en un barrio conflictivo de Granada, sus amistades de la infancia le causaron más de un problema, algo que también le afectó en el atletismo, al igual que las lesiones, que no le respetaron. A ello se unió la falta de una estabilidad laboral que le permitiera dedicarse con más constancia al deporte tras pasar a la categoría sénior.

“Era un atleta increíble, con una fuerza física extraordinaria. En categoría juvenil y júnior era muy bueno, mejor que yo. Pero tras los Mundiales de campo a través, por diversas circunstancias, le faltó constancia. Quizá un trabajo le hubiera ayudado a seguir al máximo nivel. También le perjudicaron las lesiones. Cuando entrenaba a tope se ponía a un gran nivel. Yo era más rápido, pero él tenía mucho más fondo. En los entrenamientos, cuando hacíamos recorridos largos, siempre me llevaba con la lengua fuera”, relata el corredor de La Zubia.

Un mes después de la muerte del héroe granadino, Santiago Pecete -su entrenador-, Joaquín Gutiérrez y el propio Paco Sánchez Vargas organizaron un mitin de atletismo en su memoria con el apoyo de la Diputación. Fue el 22 de mayo, en el Estadio de la Juventud, y a la cita acudieron los mejores atletas españoles del momento, la mayoría amigos de él. El momento más emotivo fue el paso de todos los participantes arrojando flores por la fosa o ría de los 3.000 metros obstáculos. En años posteriores, el mitin se convirtió en internacional, con presencia de varios campeones del mundo y olímpicos. Muchos de ellos participaron sin recibir a cambio emolumento alguno, impresionados por la gesta del bravo atleta granadino. En la actualidad, el mitin se celebra solo para categorías inferiores. Además, el polideportivo construido con motivo de los Mundiales de Esquí Alpino en la zona sur de Granada lleva su nombre, al igual que una calle junto al Estadio de la Juventud. También Armilla, Maracena y Dúrcal tienen calles con su nombre.

Tres años después de su muerte, el 15 de mayo de 1987, la Diputación de Granada le dedicó un monolito entre las rocas de la playa donde entregó su vida. La leyenda, hecha en cerámica, reza así: “En memoria al atleta Rafael Núñez Blanca. Ganó su última carrera dando su vida por los demás el día 21 de abril de 1984. Los que aman el deporte no te olvidan”.

Ahora, con el inicio de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, se tira de memoria en busca de deportistas granadinos que hayan logrado formar parte del equipo español a lo largo de la historia o, más allá, que rubricaran una hazaña digna de ser recordada. Y ahí es cuando, de forma inevitable, surge el nombre de quien siempre soñó con ser atleta olímpico y se convirtió en eterno. Los que aman el deporte no deben olvidarle jamás, por quien fue y por lo que hizo. Y porque, como recordaba Itzhak Stern a Oskar Schindler, “quien salva una vida, salva el mundo entero”. En la hora de los héroes, Rafael Núñez Blanca hizo lo más difícil: conseguir la grandeza.

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  1. Tuve la suerte de conocer solo de pasada cuando vino a competir alguna vez a Madrid, se le notaba que tenía algo especial ese aire divertido y chistoso andaluz además de un físico de fondista con un gran talento y futuro por delante, cuando paso el tiempo me dije que habrá sido de aquél joven granadino de cross y obstáculos con esas grandes aptitudes, enterándome después del trágico accidente me quedé de piedra, pero al menos tuve la suerte de haberle visto alguna vez en persona.