Miércoles, 19 Septiembre, 2018

            

Los poemas ilegibles del Camino del Avellano | Galería

No hay bloque de piedra con poesía grabada que se haya escapado de las pintadas vandálicas en este transitado paseo granadino que también acumula basura

Una de las placas con pintadas vandálicas del Camino del Avellano | GD
Jesús González | @jesusgzlzmrqz


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Al final del Paseo de los Tristes, pasando el Puente del Aljibillo, a la izquierda comienza el Camino del Avellano, adentrándose en el Valle de Valparaíso. Bañado por el río Darro, el camino conduce a la fuente con el mismo nombre que el camino, Fuente del Avellano. Este nombre hace referencia a la Cofradía del Avellano, la cual se remonta al año 1897, quienes compartían junto al famoso escritor granadino, Ángel Ganivet, su tiempo libre y tardes de tertulias en este paraje con vistas a la Abadía del Sacromonte.

Desde 2003 yacen en el lateral del camino piedras con placas metálicas donde se plasman poemas de famosos escritores como Rafael Alberti, Justo Navarro, Henry David Thoreau, Antonio Carvajal, Emily Dickinson o San juan de la Cruz, entre otros. Lo triste es que no hay piedra y poema que se salve las pintadas, siendo algunos de ellos ilegibles. “Están tan pintados que ni sabes que ahí hay un poema y no te paras a leerlo”, nos contaban Jesús y Miguel, quienes frecuentan con sus perros este camino por las mañanas.

“Al poco tiempo de que pusieran las placas ya estaban pintadas. Lo que aquí falla es la mentalidad de las personas que no respetan  el patrimonio y se atreven a pintar las piedras pensando que no es suyo, aunque realmente si lo es ya que se trata de algo público y lo deberíamos cuidar todos. No se trata de aumentar la vigilancia sino de valorar nuestro patrimonio y entender que lo debemos proteger como si fuera una de nuestras pertenencias” nos narraba Antonio, antiguo restaurador de patrimonio, que también duda si valdría la pena volverlo a su estado original porque “no se sabe lo que duraría limpio ya que lo volverían a vandalizar, además no es algo tan fácil de quitar, así que sería tirar el dinero”, apostilla.

Otro de los problemas que se le achaca es la suciedad que se concentra en algunos tramos del camino donde se puede encontrar basura, cristales rotos o algunos excrementos de perro en los costados del camino. “Lo de las piedras está fatal, la gente no tiene respeto por nada y además no es raro encontrarse alguna mañana restos de botellas y basura de gente que viene aquí a beber. Aquí hace falta más seguridad”, nos comentaban Pepe y Laura, una pareja que pasea con asiduidad por la vereda.

Algunas quejas van destinadas a aquellos que viven en las cuevas del Sacromonte y quienes ocupaban hasta el pasado 10 de agosto las inmediaciones de la fuente. “Algunos que viven en las cuevas dejan a veces basura tirada en su paso por el camino, además de la gente que ocupa este lugar con tiendas de campaña, que es público, afirmando que aquí no molestan a nadie pero ellos tampoco respetan a los demás”, manifestaba Antonio mientras avanzábamos en el camino.

Aunque no todo son quejas, pues no hay grafiti ni basura que manche el paisaje y la naturaleza que aquí se encuentra. “Sí es verdad que están pintados los poemas y había algo de basura tirada en el suelo, pero el camino es muy bonito y tranquilo con unas excelentes vistas” nos contaban Yanett y Edgar, una pareja de turistas venidos desde Colombia quienes quedaron prendados del paisaje y la naturaleza que se encuentra en el Valle de Valparaíso.

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