Viernes, 28 Julio, 2017

            

Loquillo: “Espero que este tiempo de cambio nos traiga una nueva Constitución”

El cantante está de vuelta con 'Viento del este', un "disco de rock español" con una docena de nuevas canciones

Loquilo | Autor: Archivo GD
E.P


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Un año después de repasar su propio cancionero en clave rockabilly, Loquillo (José María Sanz Beltrán, Barcelona, 1960) está de vuelta con ‘Viento del este’, un “disco de rock español” con una docena de nuevas canciones que supone una decidida mirada al futuro en el enésimo giro de su longeva andadura musical.

‘Viento del este’ surge de una fotografía tomada por Thomas Canet hace un lustro en el Clot, el barrio natal de Loquillo. “Fue cuando dejé el barrio. Mi madre era muy mayor, tenía que ingresar en un geriátrico y era como una despedida. Antes de que eso sucediera decidí hacerme unas fotos”, explica el artista a Europa Press.

Desde ese punto que muestra “una Barcelona que ahora no existe, porque el cinturón de autopistas que se ve ya lo derribaron”, se abre un camino hacia algún lugar por determinar, aunque siempre hacia adelante. “Hay muchos elementos crepusculares a lo largo de mi carrera que me definen mucho”, reflexiona.

Y añade: “Es una constante en toda mi discografía. ‘Balmoral’ se basaba en un bar que cerró. ‘Cuero español’ tiene en la portada una foto del antiguo parque de atracciones de Montjuic que ya no existe. No es nostalgia, creo que es un lugar al que quiero ir pero al que no consigo llegar, que es una cosa muy distinta”.

EQUIPO DE LUJO

Con este concepto como punto de partida, el barcelonés se rodea de un equipo de lujo para dar forma a las nuevas canciones, que son obra de Leiva, Carlos Segarra, Sabino Ménez, Gabriel Sopeña, Igor Paskual y Mario Cobo. De las letras se encargan el propio Loquillo y del escritor Carlos Zanón.

Los integrantes actuales de la banda de Loquillo son Igor Paskual (guitarras), Laurent Castagnet (batería), Josu García (guitarras), Alfonso Alcalá (bajo) y Mario Cobo (guitarra). El álbum, con producción de Josu García y Mario Cobo, cuenta también con aportaciones de Jorge Rebenaque y Robert Grima.

“Entre mi bajista y yo hay 25 años de diferencia, y eso indica que trabajo en amplitud, no me centro en mi generación”, recalca Loquillo con indisimulado orgullo, pues a su juicio, “trabajar con gente más joven significa que te renuevas y regeneras, como el viento del este”.

Aprovecha esta reflexión al músico para subrayar que estamos ante “un disco maduro y adulto, a pesar de que trabaje con gente muy joven”. “Yo diría que abro una puerta que estaba cerrada, que ningún artista de esta edad había consguido. Veo a gente como Santiago Auserón, Kiko Veneno o Ramoncín, que se han quedado en un limbo extraño, en tierra de nadie aunque han sido excelentes músicos”, plantea.

“ENVEJECER CON DIGNIDAD”

A este respecto añade que se niega a la idea de que el “rock es adolescente a pesar de que tengas sesenta años” y, muy al contrario, afirma que quiere “envejecer con dignidad” y tener la edad que aparenta. “Creo que no tengo nada que ver con lo que era cuando empecé, pero ese era el punto de partida”, remacha.

Prosigue profundizando en esta cuestión Loquillo al señalar que cuando mira atrás ve a muchos de su generación “solo pueden aspirar a hacer conciertos sobre los ochenta”. “Yo lo que nunca haré será mirar atrás como concepto, aunque lo que sí a veces hago es dar un paso atrás para coger impulso”, destaca.

Gracias a ese impulso llega este nuevo disco, al que califica como “tremendamente orgánico, sin aditivos y sin sofisticaciones”, y en el que se aprecia una expansión instrumental que va mucho más allá de las guitarras, el bajo y la batería con la introducción de acordeones, pianos, violín, pedal steel, metales e incluso la orquesta Sinfónica de Bratislava.

“Era necesario hacerlo así y necesitaba unos músicos que tuvieran una lectura abierta de todo y que además a cada tema se le tratara como merecía”, indica, para después añadir que ha dado “absoluta libertad a los compositores para hacer lo que quisieran”. “Y sobre todo esa libertad también se la he dado en la producción”, apostilla, sobre una labor que han dirigido Mario Cobo y Josu García.

LETRAS CON ‘CHICHA’

Esta docena de canciones -diez nuevas y dos versiones, una de Los Negativos y otra de Pierre Billon y Jacques Revaux- son un retrato fidedigno de este Loquillo de 55 años que hace una “declaración de principios clara y directa” en temas como ‘A tono bravo’, en el que reivindica las Cortes de Cádiz y el himno de Riego.

“Si alguien quiere saber de qué voy yo, que lea esa letra. Es mi manera de enfrentarme a las cosas y ha sido igual siempre. Soy hijo de republicanos, de exiliados, de cárcel, eso se tiene que notar. Por otro lado, sigo creyendo en la vida política de este país y en esa regeneración y esos cambios que son absolutamente necesarios”, apunta.

Tras resaltar que estamos en un “tiempo social de cambio y regeneración”, agrega Loquillo que lleva en la música desde 1978, “que fue cuando se firmó la Constitución”, lo que le lleva a lanzar una firme sentencia: “Y ahora espero que este tiempo de cambio nos traiga una nueva Constitución”.

No quedan en esa canción las reflexiones, pues en ‘El mundo que conocimos’ habla del “desencanto” de su generación con “esa España que no se hizo y la Europa que nos prometieron y no existió”. “Estamos en una situación muy confusa pero tengo que seguir creyendo en los valores que nos han traído hasta aquí. Tirar la toalla sería un error y, por otro lado, no lo merecen ni nuestros padres ni nuestros abuelos”, remacha.

PRESENTACIÓN EN LAS VENTAS

Con el disco ya en la calle desde este viernes, llega el momento de volver a la carretera a presentar el nuevo material, con una fecha muy importante en Madrid el próximo sábado 24 de septiembre en la Plaza de Toros de Las Ventas, para la que ya se han despachado alrededor de 7.000 localidades.

“Hacer un concierto como este en Las Ventas es una afrenta al rock anglosajón. Con un par, en medio de todas esas giras internacionales, nos plantamos aquí”, recalca, añadiendo después que hay que seguir “dignificando esta profesión”. “Me molesta muchísimo cuando no se reconoce que esto es una industria y un oficio que genera puestos de trabajo”, señala.

“No he buscado jamás el éxito, eso sería muy pueril”, asegura Loquillo sobre el motor de su larga trayectoria profesional para apostillar a continuación: “Lo que busco es el mejor disco posible, porque una cosa sin la otra no existe. Y yo doy gracias a Dios todos los días, siempre que sea disciplinado y trabaje cada día en lo que tengo que trabajar. Esto es un oficio que merece un respeto y quien no lo entienda así que se marche”.

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