Martes, 12 Diciembre, 2017

            

La noche de Arcade Fire y Van Morrison en el Primavera Sound

La banda de Butler hizo un repaso por sus éxitos y dio rienda suelta a su festiva interpretación

Ambiente del Primavera Sound
David Marín Román


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Y como el que no desea la cosa, hemos llegado a la última jornada del festival, la de despedida. Hoy los cabezas de cartel indiscutibles eran Van Morrison y Arcade Fire.
Se han vivido infinidad de momentos para el recuerdo y convencidos que serán recordados durante todo el año, hasta que no debemos pensar más porque la siguiente edición ya está en el horno.

Los detalles de una larga jornada son los siguientes:
Hacia las 17:00 horas, tras el café de bienvenida de cada tarde, comenzaba una jornada de sábado, dispuestos a ser pacientes, es la jornada con más asistentes del festival, por lo que las esperas son mayores, los conciertos están más llenos y los desplazamientos más dificultosos.
En Ray Ban, disfrutando de la sombra en la grada comenzamos con los Melange. Una banda madrileña, con miembros muy curtidos en mil batallas. Sonido increíble con reminiscencias poperas de los 60, 70, psicodelia a raudales y grandes arpegios de guitarra que hace de su música un viaje en el tiempo.

Acto seguido caminamos hasta el escenario Pitchfork para ver el concierto de Museless. Laura Llopart, una joven barcelonesa, que comenzó estudiando piano clásico y ahora despacha electrónica. Acompañada de un guitarra y de dos bailarinas, el show presentaba cierta intensidad gracias en parte también a la actitud positiva y enérgica de Laura. Un excelente descubrimiento.

Posteriormente nos desplazamos al gran escenario Mango, para degustar las perlas de un genial grupo, Pond. Son ex miembros junto a miembros actuales de Tame Impala. Psicodelia, post-rock, pop, son las señas de identidad de una banda que se está, paso a paso, ganando el respeto de todos. Es un trabajo de orfebres musicales, intensos, melónicos, a veces grandilocuentes.
Fue un verdadero placer de concierto si no fueran por dos motivos leves. Uno, el calor reinante en el escenario Mango con el sol encargado de martillear a los músicos con éste de cara.
Dos, constatar que a veces la ecualización externa no es la correcta y como en este caso, el bajo se comía todo lo demás, emborronando la mezcla final y soportando un bajo bestial y unos instrumentos y voz con falta de pegada.

En el escenario Adidas, nos disponíamos a ver el concierto de Jardín de la Croix. Una banda de sonido experimental procedente de Madrid, instrumental, de rock progresivo o math rock. En la línea de Toundra, Jardín de la Croix, concretan sus posibilidades dentro de los estilos comentados. Disciplinados, experimentados, virtuosos de sus instrumentos, Jardín de la Croix son ejemplo a seguir para los grupos de este país.

Antes de la finalización de este concierto ya estábamos en camino para poder disfrutar un poco de Van Moorison, que ya había comenzado en el escenario Heineken.
Que vamos a contar de Van Morrison, que ya no se haya contado, no podemos ofrecer ningún dato en este sentido, pero si confirmar el excelente concierto en el Heineken. EL concierto tuvo el repaso, a veces impredecible a sus diferentes estilos, “Carrying a Touch”, I Can´t Stop Loving You”, “Here Comes the Night” y finalizó con las archiconocidas “Brown Eyed Girl” y “Gloria”, un clásico donde los haya que hizo las delicias del público que abarrotaba la explanada más conocida como “Mordor”.

Con un alto en el camino para reponer fuerzas, llegaba la hora de intentar colocarse lo mejor posible delante del escenario Mango, para proceder al concierto de Arcade Fire. La riada de gente se preveía espectacular y efectivamente así lo fue.
La banda de Butler hizo un repaso por sus éxitos y dio rienda suelta a su festiva interpretación acompañados de una nueva propuesta visual y de luces más elegante si cabe. Presentaron su nuevo sencillo “Everything Now”. Un concierto lleno de luz y color con la majestuosidad a la que nos tiene acostumbrados Arcade Fire.
Especial mención a un hecho sin precedentes y que todos los allí presentes se preguntaban. ¿Por qué las pantallas estaban alineadas a ras de suelo y no han sido elevadas para que la masiva asistencia de gente pueda seguir el show sin problemas? Misterios del Primavera Sound.

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