Sábado, 18 Agosto, 2018

            

La FAPE promoverá un pacto estatal de medios de comunicación sobre el tratamiento informativo de la violencia de género

El Consejo Audiovisual de Andalucía presenta una guía de buenas prácticas en la que pide eliminar el uso de expresiones como "violencia de pareja" o "crimen pasional"

Concentración en repulsa de la violencia de género en Granada | Autor: Archivo GD
E.P


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La Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE) promoverá un pacto estatal de medios de comunicación para que “hagan suya” la ‘Guía para el tratamiento informativo de la Violencia de Género’, un documento que resume y actualiza todos los códigos deontológicos que existen sobre esta cuestión con recomendaciones para el correcto tratamiento de la violencia de género y las prácticas informativas a evitar.

Así lo ha anunciado este jueves 27 de octubre la presidenta de la FAPE, Elsa González, en el acto de presentación de esta guía elaborada por el Consejo Audiovisual de Andalucía (CAA) con las aportaciones del Grupo de Trabajo de Igualdad del organismo. El acto ha contado con la presencia de la presidenta del CAA, Emelina Fernández Soriano, y la subdirectora de Audiovisual de la CNMC, Julia López de Sa.

González ha destacado la capacidad de denuncia y de penetración en la sociedad que tienen los medios de comunicación, y ha hecho hincapié en que “el tratamiento del hecho periodístico es muy importante para la percepción del destinatario de la información”, máxime en el caso de la violencia machista. “La guía debería estar en la mesa de cualquier redactor”, ha subrayado.

“Si desde la FAPE nos pudiera proporcionar la posibilidad de una reunión (con las Direcciones de Informativos de los distintos medios de comunicación), nosotros estaríamos encantados de venir”, ha asegurado Fernández Soriano, que también ha pedido al nuevo Gobierno un Pacto de Estado contra la Violencia de Género porque “en torno a 60 asesinadas al año no puede tolerarlo una sociedad democrática”.

En su intervención, Julia López de Sa ha manifestado el compromiso absoluto de la CNMC para impulsar y difundir este proyecto entre los operadores y en los distintos foros internacionales y nacionales en los que participa como Autoridad Audiovisual Estatal. Así, ha asegurado que su departamento ha decidido hacer “un caso especial” a esta materia, pero ha advertido de que el regulador no tiene capacidad para “controlar” todo lo que emiten los medios, que tienen “la responsabilidad final”.

Por su parte, la presidenta de la Comisión de Contenidos del CAA, Carmen Fernández Morillo, ha indicado que la violencia de género tiene una “relevancia importante” en los medios de comunicación, a lo que ha pedido a implicarse en la labor de “sensibilización” porque los casos de violencia machista “se producen todo el año”.

LA GUÍA

En la elaboración de esta guía han participado la CNMC, la directora general de Violencia de Género de la Junta de Andalucía, María Ángeles Sepúlveda, el Colegio de Periodistas de Andalucía, la Fiscal para la Violencia de Género de Andalucía, Flor de Torres, la RTVA, RTVE-Andalucía, así como representantes del ámbito académico y parlamentario, entre otros. “Una representación amplísima de la sociedad en todos los ámbitos”, ha destacado Fernández Soriano.

De este modo, el documento se divide en dos partes. En la primera de ellas, titulada ‘El Problema’, se hallan doce recomendaciones para los profesionales de la información que apuntan la relevancia de contextualizar de forma adecuada al elaborar noticias sobre violencia machista y se recuerdan las obligaciones previstas en la ley para los medios, que deben de “contribuir a erradicarla” y concienciar a la sociedad.

Así, recomienda al profesional que se especialice para afrontar este tipo de informaciones, así como el uso correcto del lenguaje para no confundirla con la violencia doméstica o familiar. Y se aconseja usar siempre los términos “violencia de género”, “violencia machista” o sexista o contra las mujeres y eliminar el uso de expresiones como “violencia de pareja” o “crimen pasional”.

En este sentido, la guía recuerda que miles de mujeres sufren a diario la violencia machista por lo que recomienda a los periodistas no esperar al asesinato para abordar esta cuestión, sino difundir sentencias, denunciar comportamientos machistas para trasladar a la sociedad la dimensión de este problema e informar de casos de mujeres que han salido de la espiral de la violencia de género. Al mismo tiempo insta a no propagar mitos, ideas o mensajes sin fundamento y pide que se contraste siempre la información con fuentes autorizadas y expertas.

NO TRATARLOS COMO CASOS AISLADOS

La segunda parte, bajo el título ‘La Noticia’, incluye recomendaciones y prácticas a evitar para informar de forma adecuada, entre la que destaca no abordar los asesinatos de mujeres víctimas como casos aislados o sucesos sino enmarcados en el contexto de un problema grave que afecta a toda la sociedad, como ocurre con el terrorismo o la crisis económica.

No frivolizar o banalizar la información y evitar inercias que pueden terminar por insensibilizar a la audiencia, especialmente en los titulares, como el uso de las fórmulas “un nuevo caso de violencia de género”, “una víctima más”, son algunas de las recomendaciones.

“El lenguaje es importante”, ha destacado la presidenta del CAA. Por ello, la guía destaca que las víctimas no mueren, sino que las matan y que no son responsables de su asesinato por no haber denunciado antes al asesino o haber reanudado una relación. Reclama “rigor periodístico”, huir de los testimonios de vecinos o allegados, evitar el sensacionalismo con la transmisión de datos o imágenes escabrosas o recrear en la crónica la descripción del modo en que fue asesinada la víctima, pues se trata de cuestiones que no aportan valor informativo para comprender la trascendencia social del hecho.

Sobre las imágenes a mostrar, sugiere el uso de planos generales y neutros, como las zonas acordonadas, los efectivos policiales o sanitarios, y evitar enfocar elementos que no aportan nada a la noticia y pueden vulnerar el derecho a la intimidad de las víctimas y sus familiares.

Se recuerda que, por regla general, la violencia de género no tiene testigos, por lo que se insta a evitar difundir entrevistas de allegados que fomentan una imagen neutra del maltratador con declaraciones del tipo “era una pareja pacífica”, “es una buena persona”. Así, sugiere diversificar la información al abordar un caso de asesinato y centrarse más en el problema con la difusión de información e imágenes complementarias y útiles sobre recursos públicos, centros de acogida, servicios especializados o sentencias condenatorias. Y siempre, incluir de forma verbal o escrita, el número de teléfono de denuncia y ayuda a las víctimas 016.

Por otro lado, insta al periodista a no buscar causas ajenas al machismo que justifiquen una agresión o un asesinato. El respeto “al honor, a la imagen y a la intimidad” de las víctimas es otra de las pautas recogidas en este documento, que recuerda también la prohibición de difundir el nombre y la imagen de menores de edad, sean víctimas o agresores.

Se recuerda que “la presunción de inocencia es un derecho constitucional” que debe prevalecer mientras no exista una sentencia forme o una conformación de culpabilidad por parte de las fuentes policiales y judiciales. Por ello, recuerda que la difusión de datos personales de los maltratadores han de tratarse con cuidado durante la investigación policial y el proceso judicial.

Por último, establece que el acusado puede salir en pantalla si va acompañado de la policía, está detenido, esposado o comparece ante la Justicia. Sin embargo, no se debe ralentizar su imagen, congelarla ni resaltarla técnicamente. La relevancia de la información ha de ser la contundencia de la respuesta penal ante la que se enfrenta el maltratador.

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