Martes, 24 Octubre, 2017

            

El teniente sancionado por un libro sobre corrupción militar termina su arresto

Defensa aún tiene que resolver el expediente gubernativo que le podría acarrear la expulsión de las Fuerzas Armadas

Luis Gonzalo Segura ha quedado con secuelas tras una huelga de hambre


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El teniente del Ejército de Tierra Luis Gonzalo Segura, sancionado por las acusaciones sobre presuntas corruptelas en las Fuerzas Armadas que ha vertido en las presentaciones públicas de su novela ‘Un paso al frente’, finaliza hoy, martes, los dos meses de arresto a los que fue sentenciado por el expediente disciplinario que se le abrió.

Según ha informado a Europa Press la editorial ‘Tropo Editores’, Segura abandonará el centro disciplinario de Colmenar Viejo (Madrid) en el que ha pasado las últimas semanas de su arresto, ya que el resto del tiempo el teniente ha permanecido ingresado en el Hospital Militar Gómez Ulla debido a la huelga de hambre que mantuvo durante 22 días para protestar por su situación.

Segura inició la huelga de hambre para que se revisase su caso y se investigasen sus denuncias de “abusos, privilegios y corruptelas de la casta militar dominante” un día antes de ingresar en el centro disciplinario y, al ingerir sólo líquidos, fue trasladado al citado centro sanitario para que pudiera ser controlado en todo momento por los médicos. El teniente ingresó el 18 de julio pesando 73 kilos y, según la editorial de su novela, acabó la protesta con un peso de 61.

El teniente abandonó la huelga de hambre porque tantos días sin ingerir alimentos sólidos le provocaron “hipotensión, descenso de la frecuencia cardiaca, debilidad muscular e hipotermia”, según la editorial, que advirtió de que de haber continuado hubiera podido tener “un fallo renal o de otros órganos, arritmias, infecciones y, finalmente, la muerte”.

SÍNDROME DE REALIMENTACIÓN

Sin embargo, Tropo Editores ha denunciado que Segura está sufriendo lo que se conoce como síndrome de realimentación, ya que ha explicado a Europa Press que la dieta que le ha sido proporcionada desde que abandonó la huelga de hambre hasta la finalización de su arresto no ha sido la más adecuada para una persona con la secuelas que presentaba tras la protesta.

Tras el periodo de aclimatación después de la huelga de hambre, que también pasó en el Hospital Gómez Ulla, el teniente ingresó en el centro disciplinario de Colmenar Viejo, donde ha sufrido “serios problemas gástricos”, según la editorial.

Además del expediente disciplinario por el que ha cumpliendo sanción, que incluye también la pérdida de destino en la unidad donde servía en la localidad madrileña de Pozuelo de Alarcón, el teniente se enfrenta a un expediente gubernativo que se le abrió por una carta al ministro de Defensa que incluye en su libro y por la que se le acusa de vulnerar el código disciplinario militar en lo referente a “realizar actos gravemente contrarios a la disciplina, servicio o dignidad militar que no constituyan delito”.

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