Martes, 22 Agosto, 2017

            

Cerca de 42.000 religiosos viven en España, mil menos que el año anterior, y el 75% son mujeres

Esta cifra se ha mantenido más o menos constante en los últimos años, con un descenso de 20 novicios con respecto al año 2015

Religiosas | E.P
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Un total de 41.974 religiosos viven en España, casi mil menos que en 2016 (42.921), y el 75% de ellos son mujeres, según los últimos datos de la Conferencia Española de Religiosos (CONFER). A ellos hay que sumar las monjas y monjes de clausura –unos 9.000, según la CEE–. Todos ellos celebrarán este jueves 2 de febrero la Jornada Mundial de la Vida Consagrada.

La presidenta de CONFER, María Rosario Ríos, ha explicado a Europa Press que este descenso se debe, sobre todo, a traslados y fallecimientos y no tanto a los abandonos –de los que alertó el Papa Francisco el pasado sábado–. También apunta al descenso de vocaciones pues, aunque hay “algunas”, no se dan “en la proporción que hace 40 años”.

Precisamente, en cuanto a los nuevos candidatos a la vida consagrada, de los datos se desprende que en la actualidad hay 336 novicios (229 mujeres y 107 hombres), que entraron a las congregaciones durante el año 2016 o en 2015, si el periodo de noviciado era de dos años. Esta cifra se ha mantenido más o menos constante en los últimos años, con un descenso de 20 novicios con respecto al año 2015.

“No hay vocaciones pero en general tampoco hay vocaciones al matrimonio, es un tema más de fondo”, explica Ríos, para subrayar que la solución pasa por la evangelización de los jóvenes porque “nadie se va a plantear una vocación en la Iglesia si no conoce a Jesús”.

Además, ha indicado que el momento social y cultural actual en el que se posponen las grandes decisiones, tampoco favorece las vocaciones. “Hace 30 años una persona de 25 años era un adulto que podía estar casado y con hijos; hoy seguimos hablando de jóvenes de 30 años. Se han retrasado este tipo de procesos y, por tanto, orientar la vida también”, expone.

En este sentido, la revista Vida Nueva publicaba en su último número un informe que revela que en España se cierra un convento al mes y que dos tercios de los 800 monasterios existentes en España están en una situación que podría abocar a su cierre.

“La situación de muchos conventos femeninos es muy alarmante y preocupante. Hay falta de vocaciones y se están suprimiendo muchas comunidades. Por lo menos más de una al mes en España”, alertaba el director del Instituto Pontificio Claune, dedicado a prestar ayuda a los conventos o casas religiosas de vida contemplativa necesitadas, Eleuterio López.

Más allá de esta situación, la presidenta de CONFER invita a no fijarse tanto en los números, tal y como les pidió el Papa Francisco en el Año de la Vida Consagrada. “No se trata tanto de buscar números cuanto de que haya gente que pueda reconocer que este es el camino que Dios quiere para ellos”, enfatiza, al tiempo que insta a centrarse, independientemente del número de candidatos, en el proceso de discernimiento sobre las motivaciones de la vocación.

Por otro lado, entre los retos que se plantean para la vida consagrada en el año 2017, Ríos plantea que el más grande es “estar a la escucha de la realidad” y, en este sentido, destaca el trabajo en red con otras instituciones para la acogida e integración de los migrantes y refugiados. Precisamente, ha indicado que ya hay algunas congregaciones en España que acogen a refugiados, aunque no disponen de cifras.

MUJERES EN PUESTOS DE DECISIÓN

María Rosario Ríos fue nombrada presidenta de la CONFER en noviembre de 2016, aunque ya ejercía como interina desde el pasado mes de abril, cuando el anterior presidente, Luis Ángel de las Heras, fue nombrado por el Papa nuevo obispo de Mondoñedo-Ferrol.

Ríos se convertía así en la primera mujer al frente de esta institución en sus 63 años de historia y considera que es bueno que las mujeres estén en puestos de decisión dentro de la Iglesia.

“Una mujer puede aportar lo que ella es y eso se expresa en modos de ver, en perspectivas, pero hay cosas que no se pueden dividir entre hombres y mujeres, no todos los varones son iguales ni todas las mujeres son iguales. Sí es significativo y es bueno que las mujeres, que ejercemos muchos servicios a la Iglesia, estemos en lugares donde se dicen otras palabras, para enriquecer a la Iglesia”, ha enfatizado.

En todo caso, reconoce que a veces el problema puede ser “no atreverse” a estar en esos puestos aunque asegura que es un camino que las mujeres vienen recorriendo desde hace siglos sacando adelante congregaciones, obras apostólicas y proyectos.

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