Martes, 12 Diciembre, 2017

            

Alrededor de 200 personas pernoctan en las calles de Granada | Vídeo

El perfil más habitual son varones, españoles y con edad media de 47 años, aunque últimamente hay más jóvenes sin hogar | La mayoría piden salir de la indiferencia y del anonimato y agradecen algo de compañía

Una persona sin hogar durmiendo en un banco | Foto: Justa Aros
Amira Yousef | @ayousef_


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La muerte es cierta y la enfermedad una posible prueba para cualquiera. Pero la muerte de una persona sin hogar, con enfermedades, en plena calle y sin atención es un fracaso colectivo para una sociedad desarrollada como la nuestra.

No solamente hablamos de un problema tan básico, a la par que grave y urgente como es el acceso a una vivienda, que a veces no solo reside en la falta de empleo o de ingresos.

El ‘sinhogarismo’ es una realidad que cada vez está más extendida en Granada. Actualmente, unas 200 personas pasan la noche fuera de sus hogares, la mayoría sin contacto alguno con sus conocidos y familiares, de las que, según datos aportados por la concejala de Derechos Sociales del Ayuntamiento de Granada, Jemina Sánchez, el 73 % son atendidos con recursos municipales.

 

Imagen de las pertenencias de una persona sin hogar | Imagen: Justa Aros

 

Muchas de estas personas han acabado fuera de sus hogares debido a problemas de autoestima, identidad, socialización, adiciones o por enfermedades mentales. Todos estos factores, en ocasiones, vienen dados por un proceso de deterioro personal, tanto físico como psicológico; pero en otras no existe otra elección para ellos que la calle, aunque parezca extraño.

José, cocinero pacense, de 46 años, es una de estas personas. Lleva en la calle desde finales de septiembre, y se vio obligado a abandonar su ciudad debido a las circunstancias de la vida, aunque reconoce que ha sido “la vergüenza” la que más le ha forzado a buscarse la vida fuera de Badajoz.

Debido a su reciente separación, y a la orden de un juez, que lo ha “echado de su casa, dejándola para su mi expareja y mi hija”, según relata a Granada Digital este hombre que nos confiesa sentado en un banco de la Carrera de la Virgen cómo es ahora su vida.

José emprendió un viaje que lo trajo hasta Granada. Ha pasado por numerosas provincias buscando empleo como cocinero, aunque nos confiesa que “trabajaría de lo que sea y dónde sea”, con tal de tener algún ingreso.

Sin padres ni hermanos, ni familia que le apoye, y a la espera de una ayuda estatal que llegará en diciembre, nos comenta que “la comida ahora mismo es algo secundario, lo que más le importa es poder llegar a un dinero mínimo todos los días para tener donde dormir, ya que las noches son muy frías en las calles”.

“La gente es muy amable. Siempre me invitan a desayunar o a algún café… No me puedo quejar en ese aspecto. Pero hasta que no tenga una vivienda fija, no podré encontrar algún trabajo que me ayude a seguir con mi vida”, explica.

Vivir en la calle tiene sus riesgos. Las personas sin techo, como José, aprenden a descansar “con un ojo abierto y con otro cerrado, ya que se sabe qué te puede pasar”.

UN 56% DE ESPAÑOLES

La mayoría de los individuos sin techo en Granada son de origen español, pero existe un alto porcentaje de extranjeros, que vinieron a nuestra tierra con promesas de trabajo falsas, contratos sin renovar o una llamada para empezar a trabajar que nunca se produjo.

“De repente, te das cuenta de que estás en la calle, sin dinero, sin trabajo, sin casa, y es algo que tienes que aceptar, por muy duro que sea”, nos cuenta otra persona que vive en la calle, que prefiere no decir siquiera su nombre.

El 75,3%de las personas que viene en las calles granadinas son hombres; el 18,2% mujeres; y, un 3 por ciento, transexuales. La media de edad tiende hacia los 47 años, siendo el tramo comprendido entre los 45 y 65 años el rango más extendido. En cuanto a la nacionalidad, 56 por ciento son españoles, frente al 19,7 que proceden de países extranjeros.

Ha aumentado el número de las mujeres sin hogar, las cuales tienen cuatro veces más probabilidad de tener una mortalidad prematura. Al estar solas y en la calle están expuestas a más peligros. El perfil de mujer en situación de ‘sinhogarismo’ suele ser de clase socio económica baja, estudios limitados y, en algunos casos, víctimas de malos tratos.

Las personas sin hogar tienen una mortalidad 3 o 4 veces superior a la media normal, la esperanza de vida está entre los 42 y 52 años, 30 años menos que la población general.

 

José, una de las personas sin techo que entrevistamos | Imagen: Justa Aros

 

‘SINHOGARISMO” A MEDIAS

En la ciudad de Granada existen una serie de instituciones que ayudan a paliar el impacto que ha provocado en todas las personas la fuerte crisis económica: Cáritas Diocesana, Cruz Roja, OCREM, Solidarios para el Desarrollo, el Banco de Alimentos…Son solo algunas de esas instituciones, asociaciones y ONG’s que se reparten la tarea de velar por aquellos que menos tienen, aunque, en ocasiones, estas organizaciones alzan la voz para decir que “nos vemos desbordados”.

Desde la Asociación Calor y Café, que actúa como centro de día, se facilitan algunas ayudas para mejorar un poco el día a día de las personas sin hogar en riesgo de exclusión social. Disponen de 300 socios que ayudan con una donación mensual. También se realizan rastrillos benéficos para obtener mayor apoyo económico.

Se ofrecen desayunos y meriendas (alrededor de 100 diarias), ropa, servicio de duchas y lavandería, talleres, así como atención psicológica y social. La asociación cuenta también con un piso de acogida para hombres y otro para mujeres.

Además, se les ayuda a la hora de la recogida de correspondencia, realización de llamadas telefónicas o incluso con la administración de alguna medicación, si es necesario.

Según la presidenta de la Asociación, Ana Sánchez, no solamente asisten personas que sufren ‘sinhogarismo’, sino que también existe “la asistencia de muchos individuos de mediana edad que tienen casa, pero no llegan para pagar las facturas y asisten a tomar algo de comida, poner lavadoras y ducharse”.

Sánchez nos explica que, de un tiempo a esta parte, ha aumentado el número de jóvenes que acuden al centro por la dificultad del acceso al empleo.

Voluntariado en la Iglesia Perpetuo Socorro de Granada | Imagen: Justa Aros

 

En la Iglesia Perpetuo Socorro de Granada se hacen meriendas y repartición de bolsas de comidas los domingos ya que “es muy difícil que estas personas encuentren sitios donde comer algo durante este día”, nos dice uno de sus voluntarios, Luis Misa.

Por otro lado, según voluntarios de la Cruz Roja, “a pesar de estar donde están, muchas de las personas se sienten mal por tener que necesitar ayuda”, a pesar de encontrarse en esas condiciones de soledad y ‘sinhogarismo’. Sin embargo, “al final aceptan algo de cena, aunque lo que más les acaba llenando son esas pequeñas charlas, esa compañía momentánea”, confiesa.

“La sociedad no es consciente de que, con muy pocos recursos, se puede llegar a solucionar el problema de ‘sinhogarismo’”, añade un voluntario de la Cruz Roja.

 

 

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  1. ESTUPEFACTO QUEDO LEYENDO LA NOTICIA! NUNCA HABÍA ENTRADO EN ESTA WEB Y NO VOLVERÉ A ENTRAR! TRABAJO DESDE HACE 30 AÑOS EN ESTE TEMA Y SÉ DE LO QUE HABLO… NO SE HA DOCUMENTADO EL/LA PERIODISTA: 200 PERSONAS AL MES SON LAS ATENDIDAS, LA MAYORÍA “REPETIDORES” DE OTROS DÍAS, SEMANAS O AÑOS, UN 14% CON ESTUDIOS UNIVERSITARIOS, ENTRE EL 7 Y EL 13% DE ORIGEN DE CLASE ALTA O MEDIA-ALTA… ¿HAY UN PROGRE POR AHÍ O ES SIMPLEMENTE QUE NO LEEN Y ESTUDIAN Y DOCUMENTAN EN FUENTES FIABLES ALGO ANTES DE ESCRIBIR ESTOS ARTÍCULOS TAN IGNORANTES Y “MALINTENCIONADOS” ?

    • Buenas tardes, Juan. Aceptamos su comentario y opinión, aunque queremos aportar que los datos que aparecen en este reportaje fueron dados por la concejalía de Servicios Sociales del Ayuntamiento de Granada. La rueda de prensa en la que se ofrecieron estos datos, por parte de la concejala, tuvo lugar el pasado 7 de noviembre, y corresponden a un estudio organizado por la Junta de Andalucía y la fundación Rais. Respecto a los estudios universitarios, tan solo mencionamos lo del perfil de mujer. Otra de nuestras fuentes fue la presidenta de la Asociación Calor y Café, una organización que lleva muchos años también trabajando en este sentido. Por otro lado, la periodista habló con Cruz Roja y con voluntarios de La Iglesia Perpetuo Socorro, aunque estos últimos aportaron datos cualitativos. Por este motivo, consideramos que nuestras fuentes (Ayuntamiento, Junta de Andalucía y Calor y Café) son totalmente fiables. Y, por supuesto, jamás hemos tratado de hacer artículo “ignorantes” o “malintencionados”. Hemos querido dedicar nuestra portada de hoy a estas personas que están en la calle, a darles visibilidad, y a todas las asociaciones y personas voluntarias que tratan de ayudarles. Sentimos que no sea de su agrado este reportaje. Un saludo.