Tradición y novedad se unen para continuar con La Gloria

Miguel García, entrañable dueño del bar más mítico de Santa Fe delega en Fernando Espadafor, un gran emprendedor que ha conseguido fusionar costumbre y modernidad

Bar La Gloria en Santa Fe
Bar La Gloria de Santa Fe | Foto: Toni Juarez Video: Daniel Bayona
Andrea Piñar AnguitaAndrea Piñar Anguita
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Lo que empezó como una posada donde animales y personas pernoctaban, es hoy uno de los bares más míticos de la localidad de Santa Fe.

Lugar de paso de caras tan conocidas como la de Miguel Ríos o Enrique Morente o de otras que ya casi caen en el olvido como la esplendida figura de La Tortajada, dan renombre a este lugar llamado Bar La Gloria o como comúnmente se le conoce, El Demonio.

Aunque no son estos personajes los que han hecho de este bar un punto de encuentro de tanto para los jóvenes como para los que ya no son tanto, sino sus míticas patatas asadas en el horno de leña que el padre de Miguel García ‘El Demonio’, dueño del local construyó y el excelente servicio y atención que allí se pone.

Fue en 1942 cuando La Gloria abrió por primera vez las puertas, cuando el padre de Miguel García, Antonio García, que por esos entonces trabajaba en la Azucarera de San Isidro, compró la posada en la calle Las Flores y lo trasformó en el bar.

Aunque oficialmente el nombre es La Gloria, tradicionalmente se le conoce como El Demonio y de ahí el apodo también a Miguel García, no piensen en lugares malditos o gente mala, más bien todo lo contrario, en ese bar ‘se está en la gloria’ y el personal es excelente.

La historia va por otro lado, comprado ya el bar, Antonio García, junto con otros amigos se aficionaron mucho a las patatas asadas en el horno que el hombre había construido y que además ahora son el plato estrella, pero era tal el humo que salía de ahí que un hombre decidió llamarlo así y de ese modo continuó llamándose año tras año. Como ven se trata más de ingenio que de fábula.

Desde su apertura, hace ya casi ochenta años, no son muchos los cambios que ha sufrido el bar, los mismos techos de madera maciza, el mismo horno de leña, la pequeña cocina y la pared cargada de miles de detalles y utensilios o cuadros que hacen de este bar un lugar acogedor y confortable.

Si hay un detalle que llama la atención tan solo entrar es el enorme portón de madera fuerte y resistente que incluso alguno que otro ha intentado comprar y pensarán que tiene de especial esta puerta, a parte de ser fuerte, pues bien, aquí está escrito el menú con exquisiteces tales como ‘sopa de agua potable’, ‘albóndigas huecas’, ‘solomillo a la lupa’ o ‘jamón soñado’ que como ven, cuando el hambre apretaba el ingenio desbordaba.

Los años pasan y Miguel García, ya jubilado, solo ha accedido a dejar el bar al que tantos años ha dedicado y tanto cariño ha puesto en manos de alguien que siente tanto aprecio y dedicación al sector hostelero como el, Fernando Espadafor.

El que antes fuera dueño de Alexis Viernes, Fernando Espadafor, decidió hacer un alto en el camino y se propuso conseguir el lugar con más prestigio de Santa Fe, pero esta vez de forma más tranquila.

El único capaz de conseguir encandilar a Miguel García para alquilar este bar es como ya muchos conocerán un gran conocedor del blues y aunque no ha dejado de organizar algunos importantes festivales de blues como el que tiene previsto ahora en noviembre, se centra ahora en La Gloria.

Fernando Espadafor ha llegado a este bar para refrescarlo y mejorar lo que ya era inmejorable. Este hombre ha conseguido fusionar la antigua carta con las indispensables patatas asadas u otros manjares como los ‘chanquetes de la huerta’ o los ‘pinchitos El Demonio’, con su comida más novedosa como los ‘tacos mexicanos’ o el entrecot de ternera.

Ha conseguido hacer de este lugar tan acogedor, un sitio idóneo también para escuchar pequeños conciertos en acústico en directo de blues en compañía de buena comida y un ambiente inmejorable.



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