Santa María Polo Club, una propuesta de turismo familiar y ecuestre para el puente de la Hispanidad

El caballo es el absoluto protagonista de este complejo situado en Sotogrande en el que se puede disfrutar de un deporte espectacular dentro de una oferta integral

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Un partido de polo disputado en las instalaciones del Santa María Club de Sotogrande | Foto: Santa María. Vídeo: Javi Gea
Miguel López RiveraMiguel López Rivera
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Como el fútbol, el polo es un deporte con una dinámica sencilla. Dos equipos, dos porterías y un objetivo. Marcar más goles que el contrario. Pero tiene una particularidad que convierte a este juego en una disciplina compleja. Los jugadores van a caballo. Hay cuatro por equipo y la cancha mide más de 300 yardas. También hay una bocha –pelota dura del tamaño de una de tenis que tienen que conducir hasta el arco rival– con un taco, el instrumento parecido al stick de hockey con el que golpean la bocha. ¿Y los periodos? Se llaman chukkers y hay entre cuatro y ocho: siempre de siete minutos de duración.

Con semejante operativo, es lógico pensar que ver un partido de polo de alto nivel no está al alcance de cualquiera. No por el precio, muy competitivo, sino por la infraestructura necesaria, empezando por un campo de césped en perfecto estado que mida 300 yardas de largo y 160 de ancho, y siguiendo por los caballos, que para colmo requieren de unas características y un entrenamiento muy específico. Y es verdad. Ver un partido de polo es sumamente complicado… si no se vive en Andalucía, que cuenta con el inmenso privilegio de albergar uno de los clubes más importantes del mundo: el Santa María Polo Club de Sotogrande.

Situado en la misma A-7, Sotogrande es una urbanización perteneciente al municipio gaditano de San Roque, en el Campo de Gibraltar, que linda con la provincia de Málaga. Es esta situación privilegiada la que le hace no sólo gozar de un tiempo sin igual durante todo el año, sino también de una envidiable posición geoestratégica que permite llegar hasta allí en menos de dos horas desde el punto más lejano de Andalucía. El Santa María Polo Club es uno de los cuatro epicentros mundiales de este deporte junto a Argentina, donde se concentra la triple corona de torneos (entre ellos el Abierto de Palermo), Palm Beach (Florida) y Reino Unido.

Es por ello que se configura como una propuesta turística que, lejos de tópicos, es barata, familiar y se puede llevar a cabo en cualquier momento del año. Lo explica muy bien José María Fernández, director del Santa María. “Podemos ofrecer unas instalaciones que no existen en ningún lado de España. Esa parte diferenciadora la tenemos en un espacio al aire libre en el que además se puede disfrutar del buen tiempo mientras vemos un deporte al que no estamos acostumbrados, pero que es divertido y atractivo”, explica antes de abrir el abanico de las actividades complementarias que hacen de la visita al Santa María una experiencia integral: “Le damos una oferta deportiva y gastronómica. Hay shopping, una ‘kid area’, música en directo, grupos o DJ. No solamente está justificada la visita por la parte deportiva, sino que puedes echar una tarde divertida”.

Una propuesta interesante para puentes festivos como el de este 12 de octubre, que está a la vuelta de la esquina. “No hay problemas con los espacios ni la ‘seguridad Covid’. Son espacios muy amplios. Aquí se pueden celebrar, por ejemplo, bodas en un entorno idílico y lleno de verde”, relata. Y sobre la asequibilidad no tiene ninguna duda: “Todos los torneos son gratuitos, excepto el Torneo Internacional de Polo, que cuesta siete euros la entrada general. Pero es que este es uno de los cuatro mejores torneos del mundo. El nivel del polo que tenemos aquí es como tener un Santiago Bernabéu o una Champions League al lado de casa. Estamos abiertos a todo tipo de familias y hemos creado una oferta que nos permite estar más a gusto y al aire libre”. Además, el Santa María cuenta también con las instalaciones anexas de Puente de Hierro. “Allí tenemos salto y doma, donde desestacionalizas aún más. En la época de otoño e invierno organizamos concursos nacionales de salto”, matiza.

Pero volviendo al polo, nadie mejor que Santiago Torreguitar, manager deportivo del club, jugador y experto en esta disciplina. Torreguitar, argentino de nacimiento, de Buenos Aires para más señas, da las claves de este juego. “Hay muchos niveles y se pueden forman equipos amateurs con profesionales: tres amateurs con un profesional o un amateur con tres profesionales. Es, como solemos decir, un deporte proam“, explica antes de recordar que en cada chukker los jugadores cambian de caballo, “a veces incluso en mitad de un periodo”. “Por aquí pasan cada año el Top 5 de mejores jugadores del mundo: Pablo Mac Donough, Juan Martín Nero, Cambiasso, David Stirling“. “Actualmente hay dos grandes equipos, el de La Dolfina y el de la familia Pieres (Facundo, Gonzalo y Nicolás). Ahora salen mucho a jugar por todo el mundo”, agrega.

Santiago Torreguitar en una cancha de polo de la instalación de Sotogrande | Foto: Javi Gea

O dicho de otro modo, que pasar una jornada a lo grande en un ambiente distendido y familiar es posible junto a los ‘cracks’ de un deporte que, no por desconocido, deja de ser sorprendente a quienes lo ven por primera vez. “En los torneos menores es donde el aficionado puede aprender más porque los jugadores tienen más contacto con el público y están mezclados. Todo octubre vamos a jugar este tipo de torneo en fin de semana. En diciembre tenemos la Liga Ibérica, un tour que se juega en dos o tres clubes distintos. Y luego retomamos en febrero”, resume el ‘polo manager’.

¿Y qué pasa si quiero aprender a jugar? Torreguitar despeja la incógnita: “Lo primero que tienes que ver es si la persona interesada sabe andar a caballo o no. De ahí la clasificas para un caballo que viene dormido, que es tranquilo o que reacciona un poco más. Hay caballos de madera en unas jaulas donde se puede practicar. A un niño le cuesta coger el taco por fuerza, pero hace el movimiento natural”, ejemplifica. Por eso, zanja este experimentado experto, “hay gente que viene durante todo el año con mero afán turístico y otros que lo hacen para aprender”. “Lo bueno es que si partes de cero puedes alquilar caballo, montura y equipos y cuando acabas despreocuparte”, sentencia.

A 15 minutos de Gibraltar, media hora de Marbella y apenas 45 minutos del Aeropuerto Internacional de la Costa del Sol, el Santa María es mucho más que un club deportivo. Es un club social, pero sobre todo un amplio espacio verde multifunción en el que celebrar una boda, una comunión, un evento social, disfrutar del deporte, organizar concentraciones para grupos o simplemente ir a comer en un ambiente sin igual.

Contenido promocionado por la Empresa Pública para la Gestión del Turismo y del Deporte de Andalucía S.A.
Más información en www.andalucia.org, www.turismoandaluz.comwww.santamariapoloclub.com





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