"Prohibido jugar a la pelota", muy frecuente en las plazas de Granada

Los niños de Granada ven cómo las áreas públicas libres de sus barrios se ven repletas de carteles de “prohibido jugar con la pelota”

parque-plaza
Las plazas en las que se puede jugar a la pelota se han reducido con el paso de los años |Foto: Sarai Bausán García
Sarai Bausán García | @Sarai_Bausan
0

Las risas de los niños ya no inundan el ambiente. Lo que años atrás era un hervidero de sueños e imaginaciones se ha convertido en un páramo tranquilo y desértico. Y es que las prohibiciones de jugar a la pelota, con patines o diversos juguetes han hecho que los niños de Granada se vean desprovistos de un lugar en el que concentrar su diversión.

Con un ambiente así, Vero se ve en una verdadera encrucijada cada vez que su hijo le pide salir a jugar a la calle. “No me gusta tenerlo en casa porque no es bueno que se pase tanto tiempo delante de la consola, pero es que a veces no sé dónde llevarlo. Raro es el día en el que bajamos a la plazoleta y no nos encontramos con alguien que nos dice que está prohibido jugar con la pelota y que debería buscarse otro sitio para jugar. ¿Pero dónde vamos entonces?”, se pregunta exasperada Vero observando cómo su hijo juega con sus amigos en el columpio.

Una situación vivida también por la hija pequeña de Fran, quien se muestra satisfecho de que su “niña” tenga solo dos años y aún no desee jugar a la pelota. Pero el temor le sigue abordando: “Yo pienso en el futuro y en que me gustaría que ella se criara como yo, saliéndose a la calle con sus amigos y pudiendo correr y jugar con libertad, pero con tantas prohibiciones no sé cómo lo hará porque cada vez es más difícil encontrar una plaza cerca de casa en la que se permita jugar con pelotas”.

Esta situación en la que la diversión de los más pequeños se acaba viendo recortada por la incomodidad que el ruido puede provocar a los vecinos no solo hace que se vean lastrados por el tedio casero, sino que también su personalidad sea asolada por graves consecuencias. Así lo señala la psicóloga infantil Cristina Carmona: “El no tener un espacio público seguro para desarrollar sus actividades de juego afecta en muchos aspectos al carácter de los pequeños. Uno de los factores en los que influye es que impide el desarrollo de la creatividad al estar el niño limitado en el espacio y al ser las actividades que realiza poco variadas”.

Esta aparición de los carteles de “prohibido jugar a la pelota” o con diversos objetos es una realidad que está proliferando de una manera efervescente hasta haber cautivado la gran mayoría de plazas de la provincia. Una situación que se debe, tal y como afirma el Ayuntamiento de Granada, a la propia iniciativa de los vecinos de los barrios, quienes colocan este tipo de cartelería motivados por sus propios intereses.

Esta realidad hace que los niños tengan una difícil socialización con personas de su edad, tal y como expresa la psicóloga. Con este hecho, tanto su carácter como su capacidad para relacionarse se ven mermados hasta convertirle en alguien tímido, poco solidario e intolerante.

“Los niños cuando son pequeños son esponjas y aprenden de estar con otros niños, porque lo que no se le ocurre a uno se le ocurre a otro y así se van empapando de la personalidad y las ideas de los demás. Pero en la sociedad actual cada vez se socializan menos y cada vez tienen menos parientes de su edad con los que relacionarse, por lo que el niño acaba siendo más egoísta y se va aislando socialmente”, recalca Cristina Carmona.

Un hecho del que huye con total fervor Fran, pues, según él mismo muestra, lo que quiere para su hija es que se críe en un entorno amigable que le de los valores que a él le inculcaron: el compañerismo y la amistad. “Siempre recuerdo cuando yo era pequeño el salirme a la calle y que con un balón o un único patín jugásemos todo el barrio y no nos hacía falta más, con eso y nuestra imaginación bastaba, y eso es justo lo que quiero para mi hija, que no sea tan importante el cuánto como el cómo”, afirma el padre.

Pero no solo sus valores sociales se ven afectados por este nuevo panorama, sino que factores como la concentración, la coordinación e incluso la capacidad para superar las fobias se recalcan en aquellos que se han criado socializándose en un entorno abierto y cooperativo. “Si tú estimulas al niño a nivel motor y le dejas que explore el entorno, que conozca las texturas y los colores por él mismo, se va a desarrollar tanto el nivel social como el cognitivo, el del lenguaje o el motriz, por lo que la diferencia será enormemente significativa”, respalda la psicóloga infantil.

Porque lo vivido bajo la atenta mirada del mundo marcará por siempre su presente y su futuro es fundamental que las plazas vuelvan a llenarse de risas y vivencias que calen las entrañas de quienes harán del mundo suyo el día de mañana.