El agua no frena la peregrinación a la cripta de Fray Leopoldo: "Estoy temblando de la emoción"

Los granadinos no faltan a la cita en la Parroquia de la Inmaculada en el 68 aniversario del fallecimiento del santo

Cientos de granadinos y peregrinos la visita a la cripta de Fray Leopoldo - celiaperez-22
Los fieles de Fray Leopoldo no han faltado a una visita obligada cada 9 de febrero | Foto y vídeo: Celia Pérez
Diana Ioana
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Como cada año desde la beatificación de Fray Leopoldo, el 9 de febrero los granadinos se congregan en torno a la Parroquia de la Inmaculada, en la calle Ancha de Capuchinos, con la alegría acudir a su cripta. Este 2024 se ha cumplido el 68 aniversario de su fallecimiento. El temporal de la borrasca 'Karlotta' no ha impedido que la afluencia de devotos sea notable un año más. Entre lluvia, flores y paraguas, los visitantes hacen cola para comprar esta colorida ofrenda y dejarla en la tumba.

Desde todas partes de España- Barcelona, Málaga, Jaén o Sevilla- los visitantes han venido a demostrar su fe y devoción por este santo, llenando las escaleras que dan acceso a la cripta y al interior de la Iglesia. Los fervientes devotos coinciden en la nobleza de Leopoldo. "Era un fraile muy milagroso, muy bueno y humilde" afirma Remedios. "Predicaba el bien para los pobres", asegura Juan Antonio, que además muestra en su cartera una fotografía del santo.

"Es una tradición de familia", asegura Paqui. La costumbre navega "de generación en generación", manifiesta por otro lado Remedios. Otros vienen en agradecimiento por los milagros ocasionados, como Luisa, cuya hija estuvo bastante enferma y se curó, viniendo desde Jaén para mostrar su gratitud y creencia. Tal es la fe que incluso familias como la de Paqui traen las cenizas de su madre para pasarlas por la tumba, en honor a la convicción de la progenitora en este humilde fraile. "Estoy temblando de la emoción". Así experimenta este religioso día Paqui y otros tantos peregrinos y ciudadanos.

"¿Usted la puede explicar? Pues imagínese los demás". El origen de la fe no se puede definir, como asegura el vicepostulador de la parroquia, Alfonso Ramírez Peralvo. Asegura también que el secreto de la santidad de Fray Leopoldo radica en su ensalzamiento de los humildes frente a los poderosos. "Hay diferencia entre su vida y la nuestra, la principal de ellas es la constancia y disciplina en sus acciones, en hacer las cosas como si fuera la primera vez ya que su corazón estaba lleno de Dios", agrega.

Peralvo revela además que Tico Medina entrevistó al fraile y aseguró que era diferente a los demás: "Personajes tan extraños como a Che Guevara en la montaña de Cuba, o a Fidel Castro en La Habana, o a Indira Gandhi en sus jardines de rosas y espigas de Nueva Delhi, Fray Leopoldo era totalmente diferente a los demás. Fray Leopoldo hacía el bien". Relata además que podía verse al santo recorrer las calles, sobre todo la de los Reyes Católicos y Puerta Real. "Los niños lo querían", pues se le podía ver repartiendo nueces, caramelos o castañas a los niños e impartiendo catecismo.

Entre las novedades de este año, Alfonso cuenta que han habilitado el ascensor para que las personas que vengan en sillas de ruedas o andadores puedan subir o bajar las distintas plantas del edificio y hacer más inclusivo este día.

Un año más, los granadinos y viajeros han podido mostrar su fe y dogma en la parroquia, en un día lluvioso pero iluminado por un sentimiento común: el amor indefinible hacia la esperanza que supone la figura de Fray Leopoldo.

Esta fecha conmemora la muerte del beato, considerado como tal tras un proceso que le ha tomado décadas a la Iglesia Católica. Fue beatificado el 12 de septiembre de 2010 en la Base Aérea de Armilla, acto al que asistieron más de 60.000 personas.

Desde su niñez se dedicó a arar la tierra y cuidar las ovejas y cabras de un pequeño rebaño. Aunque nació en un pueblo malagueño en 1864, en 1903 -tras haber tomado el hábito en 1899 en Sevilla- se trasladó a Granada, haciendo su estancia en la ciudad permanente en 1914. Escogió una vida modesta y empática, siendo limosnero por las calles de Granada y ofreciendo su apoyo, generosidad y sabiduría a todo aquel que la necesitara y la quisiera. Su misión en la tierra acabó en 1956, una mañana del 9 de febrero en la que multitud de fieles acudieron al convento a despedir al adorado, dando lugar la tradición anual de visitar el lugar de descanso del bienaventurado.