La pandemia provoca el cierre del 40% de los negocios de Granada

Los pequeños comercios de la provincia se enfrentan a un futuro incierto después de 8 meses de restricciones para evitar contagios

Comercios y bares de Granada tras el nuevo cierre por las nuevas restricciones de la Junta de Andalucia por el coronavirus
Tiendas cerradas en una de las principales calles comerciales de la capital | Foto: Antonio L. Juárez
Patricia Vázquez
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El tejido empresarial de Granada se va a pique. El cierre de fronteras, las restricciones de apertura de los comercios, el miedo de los granadinos a los contagios y ese largo etcétera de condiciones que está imponiendo la nueva normalidad en Granada están haciendo que los comercios de la provincia no puedan soportar la presión económica que están viviendo.

No hace falta más que dar un tranquilo paseo por el centro de la ciudad en hora punta. Lo que antes era ruido del bullicio de personas y de motores de vehículos se ha convertido en un silencio más que dramático que vaticina un futuro incierto para todas esas persianas bajadas de los locales de las principales calles comerciales de la ciudad.

Detrás de cada una de esas persianas se esconde una historia de superación, un hombre o una mujer valientes que decidieron montar su propio negocio con esfuerzo y dedicación para ahora ver cómo en los últimos ocho meses todo esa dedicación se ha ido por la borda.

Porque después de esta última semana de restricciones, impuestas por la Junta de Andalucía para intentar frenar la ola de contagios en una provincia como Granada, donde los casos de coronavirus están dejando casi una treintena de fallecidos diarios, desde las asociaciones de empresarios y desde la federación provincial se calcula que entre el 30 y el 40 por ciento de los negocios han cerrado sus puertas para siempre.

En este sentido, desde la Confederación Granadina de Empresarios lo tienen claro: la economía de Granada se encuentra “en estado de excepción”.

“El cierre decretado para todas aquellas actividades consideradas no esenciales pone en riesgo la supervivencia de las empresas, que ya llevan ocho meses de crisis sostenida en los que se han enfrentado primero a una paralización total de la actividad y luego a una situación de ingresos bajo mínimos marcada por el deterioro del poder adquisitivo de los ciudadanos y por la reducción de la movilidad nacional e internacional”, indica la secretaria general de la Confederación Granadina de Empresarios (CGE), María Vera.

Y es que las restricciones de la Junta de Andalucía no solo han afectado al sector hostelero sino también a otros pequeños comercios -algunos con más de 50 años de historia- que están viviendo una situación límite y que se encuentran ante un futuro “que necesita respuestas rápidas y efectivas por parte de las administraciones”, apunta Vera.

Y es las medidas económicas anunciadas por la Junta de Andalucía para compensar el impacto de este nuevo cierre en el tejido empresarial andaluz son un “buen punto de partida”, pero desde la CGE consideran que “son insuficientes“, sobre todo “porque no atienden a la situación excepcional en la que se ha visto sumida la provincia”.

En este sentido, también se ha pronunciado Miguel Moreno, secretario general de la Federación provincial de Comercio de Granada, quien considera que la Administración autonómica debería establecer unas ayudas de mayor cuantía para Granada, dado que en el resto de provincias andaluzas han podido mantener los negocios de actividades no esenciales abiertos hasta las 18.00 horas.

“Granada ha sido sin duda la más perjudicada de Andalucía y eso debería tenerlo en cuenta los responsables políticos”, explica Moreno, para quien las ayudas de hasta 1.000 euros por autónomo que ha anunciado el Gobierno de Juanma Moreno “son irrisorias“, si se tiene en cuenta que, además de la “pérdida total y absoluta” de facturación, los pequeños empresarios de la provincia están teniendo que hacer frente a ERTE de sus trabajadores, al pago de las cuotas de autónomos, así como a los alquileres -algunos de ellos de más de 3.000 euros- y demás gastos que supone tener un negocio, aunque permanezca cerrado.

Las restricciones han sido mucho más rígidas en Granada que en el resto de Andalucía y eso ha afectado más que nada a las pequeñas empresas de barrio. Es el caso, por ejemplo, de las tiendas de Plaza de Toros que han visto cómo en la última semana, han tenido que bajar la persiana sin saber si podrán volver a levantarla cuando se restablezca la actividad.

Para el presidente de la asociación de comerciantes de esta zona de Granada, Santos Gómez, las pérdidas hasta ahora “son del 100%” y lo peor es que la campaña de Navidad “va a ser una incógnita”. Y es que en este barrio se han cerrado un 30 por ciento de los negocios desde que comenzara la pandemia y el otro 70 por ciento no sabe si va a poder subsistir. “Y estamos hablando no solo de bares y restaurantes, sino también de tiendas de ropa, decoración, floristerías…”, puntualiza su presidente, quién calcula que de los 2.000 establecimientos que tiene la asociación “se han cerrado ya 400 negocios” y les preocupa “lo que pueda venir a partir de ahora”.

“Estamos muy fríos de cara a hacer nuestras previsiones, porque no sabemos qué es lo que va a pasar. A nosotros nos siguen corriendo los impuestos, los autónomos, los alquileres… Estamos estudiando las ayudas que ha sacado la Junta de Andalucía y algunas ayudas de cara a las PYMES y autónomos, pero las ayudas no van a cubrir la totalidad de las pérdidas porque no van a superar los 1.000-1.200 euros y son insignificantes”, explica Gómez.

Por eso, desde todas las gremiales de pequeñas y medianas empresas exigen planes de rescate específicos para los sectores más dañados, con ayudas directas y exenciones y bonificaciones de impuestos que alivien la pesada carga que soportan las empresas y hagan posible su supervivencia.







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