"No hablar del suicidio solo aumenta el estigma sobre él"

Las responsables de las guías de prevención del suicidio del Virgen de las Nieves y del Clínico San Cecilio dan las claves para abordar la problemática

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Las encargadas de las guías trabajan para seguir mejorando la asistencia al paciente | Fotos: Clara J. Franco
Jero Camero
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Hay que hablar de suicidio. Desde hace ya varios años, el suicidio se ha convertido en la primera causa de muerte no natural en los adultos y la segunda en los jóvenes. Los dos años de pandemia solo han subido los casos. La depresión, la ansiedad y la soledad han ido en aumento. Un panorama que también se ha traslado a los hospitales.

Es aquí donde se empieza con la detección y la prevención del suicidio en muchos de los casos. Los hospitales de Granada llevan años desarrollando una guía que les permita enfrentarse a la llegada de pacientes que puedan tener ideas suicidas y darles la asistencia que se merecen.

En 2015 el Virgen de las Nieves comenzó a desarrollar una guía para la valoración de conductas suicidas. Desde entonces el hospital ha trabajado en mejorar la asistencia a este tipo de pacientes en todos los aspectos. "Una de las principales acciones que se llevan a cabo es la formación trasversal. No solo en la unidad de Salud Mental, porque un paciente con ideas suicidas no tiene por qué sufrir una enfermedad mental", cuenta Yolanda Mejías, directora de Enfermería.

Se trata de un trabajo complejo, de asistencia, que necesita especial atención a todo lo que hace el paciente. "Una persona que venga a operarse de cualquier otra dolencia puede tener en un momento determinado ideas suicidas. Es ahí donde el personal de enfermería, que es el que más trabaja con el paciente, debe estar atento a posibles cambios en la actitud", explica Mejías.

La comunicación que hay entre todos los sectores del hospital es esencial para identificar este tipo de casos e intervenir en ellos: "Hay veces que no llegan pacientes que incluso ya han tenido algún intento que no ha llegado a término. Nuestra labor es trabajar a partir de ahí fomentar la prevención para que esto no vuelva a suceder. El primer paso para frenarlo es tomarse en serio la primera declaración que se hace, igual que si una persona nos dicen que la han maltratado no miramos hacia otro lado".

"Ahora mismo estamos haciendo mucho hincapié en formar profesionales. Ya lo hicimos con Urgencias, porque son los primeros que tratan con un paciente y derivan, pero lo hemos retomado tras la pandemia. Los formamos para que puedan ver este tipo de conductas y señales y así poder tenerlos monitorizados", explica Ángela Ruiz, coordinadora de Cuidados del Virgen de las Nieves.

El Clínico San Cecilio también trabaja sobre su propia guía de buenas prácticas en la prevención del Suicidio. "Estas guías nos permiten tener un protocolo de actuación. Dos dan una medida que nos ayuda a saber cómo tratar a cada uno de los pacientes", cuenta Soledad Gutiérrez, jefa de bloque de Cuidados del Clínico.

Conseguir una detección precoz es vital para poder actuar con prontitud, coinciden en ambos hospitales. De igual modo, reconocen que la guía no es un protocolo estricto al igual que, en todas las disciplinas de la medicina, no todos los pacientes se comportan igual ante las mismas dolencias.

"Debemos atender cada caso de forma individual. No se pueden establecer actividades o acciones conjuntas y tratar a todos por igual porque no todos tienen el mismo grado de gravedad", explica Gutiérrez, que hace énfasis en la necesidad de establecer una conexión terapéutica con la persona que recibe los cuidados: "El cuidado del paciente se debe hacer de forma holística, no nos podemos centrar únicamente en un aspecto porque el desencadenante de la ideación suicida puede ser otro motivo que nada tenga que ver con la salud mental".

Aun así, el cuidado que se tiene en las áreas de salud mental es máximo. Se retiran objetos que puedan ser peligrosos, se intenta que los pacientes no pasen demasiado tiempo solos, ya sea mediante un seguimiento exhaustivo o compartiendo habitación con otros pacientes compatibles. Además, tienen actividades dentro del propio centro para intentar aliviar el día a día y mantener la mente despejada del regreso de posibles ideas.

El estigma que sigue habiendo sobre la enfermedad es muy elevado. "Se evita hablar del suicido cuando sucede, pero tenemos la oportunidad concienciar sobre el problema. No hablar de él solo aumenta el estigma. Podemos recordar el número de la esperanza o hablar de las diferentes opciones que hay en la comunidad para hacer frente a estos pensamientos cuando suceden", explica Lola Piñado, supervisora de Cuidados del Virgen de las Nieves.

"No es raro que Ángel Martín haya vendido tanto en cuanto publicó Por si las voces vuelven", comenta Soledad Gutiérrez. El hermetismo que existe sobre el suicidio es tan grande que sorprende cuando una persona cuenta su historia de una forma en la que trata de normalizar que existen ese tipo de pensamientos y conductas, pero también de que la situación se puede arreglar. El método que existe para frenar esas actitudes es buscando ayuda.

El trabajo, esperan, que no se termine ahí: "Cuando los pacientes salen a la calle vuelven de estar en un entorno controlado, en el que se les escucha y se les atienden sus necesidades. De pronto se encuentran con un mundo en el que no se habla de su problema y esto hace que le estigma vuelva a aparecer de golpe".

Desde el Virgen de las Nieves confían en esta guía de buenas prácticas en la prevención del suicidio termine llegando fuera del hospital. "En algunos casos el trabajo que hacemos también lo tenemos que trasladar al ambiente familiar y hacerles entender que el trabajo que hemos realizado sigue fuera del hospital", añade Gutiérrez.

Por cada muerte por suicidio que se produce en la actualidad, se calcula que hay unas 20 tentativas que quedan frustradas. Los datos se han ido incrementando en los últimos años con la proliferación de las enfermedades mentales como la depresión o la ansiedad. La pandemia, además, ha afectado doblemente a los ancianos, en los que los casos de tentativas han subido por la soledad, pero en el ámbito sanitario también preocupa el incremento entre los más jóvenes. El teléfono de las esperanza o las propias urgencias del hospital son algunas de las vías que existen para frenar las ideas suicidas, pero lo principal, aseguran los sanitarios, es realizar una escucha activa para poder ayudar a la persona que tiene el problema y que así no considere que es mejor no contarlo.