Hasta 5 millones de muertes anuales se deben a temperaturas anormales

El cambio climático aumentará la mortalidad por temperaturas en Europa si no se aplican medidas severas de mitigación

Ciudadania y animales con calor
Ciudadanos paseando por Granada con signos de calor | Foto: Archivo / Antonio L. Juárez
Europa Press
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Más de cinco millones de muertes adicionales al año pueden atribuirse a las temperaturas anormales de frío y calor, según un estudio internacional pionero en el mundo dirigido por la Universidad de Monash (Australia).

El estudio, publicado en la revista científica ‘The Lancet Planetary Health’, descubrió que las muertes relacionadas con las temperaturas cálidas aumentaron en todas las regiones entre 2000 y 2019, lo que indica que el calentamiento global debido al cambio climático empeorará esta cifra de mortalidad en el futuro.

El equipo internacional de investigación analizó los datos de mortalidad y temperatura en todo el mundo desde 2000 hasta 2019, un periodo en el que las temperaturas globales aumentaron 0,26 grados por década.

El estudio, el primero en vincular definitivamente las temperaturas por encima y por debajo de las óptimas (correspondientes a las temperaturas mínimas de mortalidad) con los aumentos anuales de mortalidad, descubrió que el 9,43% de las muertes mundiales podían atribuirse a las temperaturas frías y cálidas. Esto equivale a un exceso de 74 muertes por cada 100.000 personas, y la mayoría de las muertes se deben a la exposición al frío.

Los datos revelan diferencias geográficas en el impacto de las temperaturas no óptimas en la mortalidad, siendo Europa del Este y el África subsahariana los que presentan las mayores tasas de exceso de mortalidad relacionadas con el frío y el calor.

Es importante destacar que las muertes relacionadas con el frío disminuyeron un 0,51% entre 2000 y 2019, mientras que las relacionadas con el calor aumentaron un 0,21%, lo que supuso una reducción de la mortalidad neta debida a las temperaturas frías y cálidas.

El mayor descenso de la mortalidad neta se produjo en el sudeste asiático, mientras que hubo un aumento temporal en el sur de Asia y en Europa.

El profesor Yuming Guo, de la Escuela de Salud Pública y Medicina Preventiva de la Universidad de Monash, señala que esto demuestra que el calentamiento global puede “reducir ligeramente el número de muertes relacionadas con la temperatura, en gran parte debido a la disminución de la mortalidad relacionada con el frío, sin embargo, a largo plazo se espera que el cambio climático aumente la carga de mortalidad porque la mortalidad relacionada con el calor seguiría aumentando”.

Los datos de mortalidad de este innovador estudio son significativamente más altos que los del segundo estudio más grande publicado en 2015, que se basó en 74 millones de muertes en 13 países/regiones y estimó que el 7,7% de las muertes estaban relacionadas con las temperaturas frías y calientes.

De las muertes mundiales atribuidas al frío y el calor anormales, el estudio descubrió que más de la mitad se produjeron en Asia, sobre todo en el este y el sur del continente; Europa tiene la mayor tasa de mortalidad por cada 100.000 personas debido a la exposición al calor; y en el África subsahariana se registraron las mayores tasas de mortalidad por cada 100.000 personas debido a la exposición al frío.

Además, según ha avisado un nuevo trabajo del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), centro impulsado por la Fundación ‘La Caixa’, el cambio climático aumentará la mortalidad atribuible a las temperaturas en Europa si no se aplican medidas severas de mitigación.

Según esta investigación, publicada también en The Lancet Planetary Health , el descenso en las muertes atribuibles a las temperaturas bajas no compensará el incremento cada vez mayor previsto en la mortalidad asociada al calor .

Tras analizar los datos de mortalidad y de temperatura registrados entre 1998 y 2012 en 16 países europeos, el equipo científico concluyó que más de un siete por ciento del total de las muertes registradas en este periodo son atribuibles a la temperatura. Las temperaturas frías tuvieron un impacto sobre la mortalidad hasta diez veces superior al de las cálidas.

Sin embargo, las proyecciones realizadas mediante modelos epidemiológicos indican que, en caso de no introducir medidas de mitigación efectivas de manera inmediata, la tendencia podría revertirse a mediados del presente siglo , dando lugar a un rápido aumento de la mortalidad atribuible al calor.

Usando como referencia los datos del periodo 1998-2012, el equipo combinó cuatro modelos climáticos para realizar proyecciones hasta finales del presente siglo bajo tres escenarios distintos en función de las emisiones de gases de efecto invernadero.

Los datos, prosigue, apuntan a una estabilización e incluso un descenso de las cifras totales de mortalidad atribuible a las temperaturas en los próximos años, seguida de un incremento muy pronunciado, que podría producirse a partir de la mitad del siglo o hacia el final del mismo, en función de las emisiones de gases de efecto invernadero.

Las proyecciones indican un aumento muy notable de las muertes como consecuencia del calor extremo, hasta el punto de que, en el escenario de emisiones más altas sin adaptación, estas llegarían a sobrepasar la mortalidad atribuible al frío.

 







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