A la guerra con la enfermería llena

Un Granada con la moral alta y varias bajas importantes visita a un Getafe siempre dispuesto a presentar batalla

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El Granada acusa las bajas en su visita al Coliseum Alfonso Pérez | Foto: Gabinete
Jero CameroJero Camero
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Dos equipos de autor se ven las caras este domingo en el Coliseum Alfonso Pérez. Un Granada en alza quiere continuar con su buena dinámica ante el Getafe, que las dos últimas temporadas ha sido uno de los equipos revelación de la LaLiga. Dos conjuntos a los que se les reconoce claramente por la mano que sus entrenadores le han dado a lo largo de las temporadas.

Se podría decir que el Granada de Diego Martínez, en cuanto a resultados, está siendo- la continuación de aquel Getafe que sorprendió las dos últimas temporadas. En el curso 2018-19, los hombres de José Bordalás dieron una de las sorpresas de la campaña al meterse en la Europa League sin la necesidad de tener que jugar las previas de la Europa League y el año pasado, además de llegar hasta los octavos  de final de la competición y eliminar al Ajax. Sin embargo, el conjunto ‘azulón’ perdió fuelle en la competición nacional en las últimas jornadas y termino fuera de los puestos europeos.

El Granada, por otro lado, sí pudo terminar el curso con una clasificación histórica para su primera participación a nivel continental. Esta vez la revelación es el cuadro ‘nazarí’ y quiere seguir siéndolo, por lo que intentará no volverse desde Gefate con las manos vacías, a pesar de que el Coliseum es siempre una plaza complicada y el Barcelona ha sido el último de los grandes en caer derrotado allí hace tan solo unas semanas.

Pero este Granada llega con la moral por las nubes tras su gran remontada ante el PSV en Eindhoven en la fase de grupos de la Europa League. Un momento que ha sido histórico para el club y que los jugadores aprovecharon al máximo. Ese impulso debe servir a los hombres de Diego Martínez para poder seguir con la buena dinámica que ha cosechado el equipo hasta ahora –exceptuando el partido ante el Atlético de Madrid–.

Momento para las rotaciones

La visita a Madrid puede ser un momento clave para algunos de los jugadores que están teniendo menos minutos en este comienzo de temporada o que, por diversas circunstancias, llegaron tarde a sumarse al resto de sus compañeros en los entrenamientos. Hay dos nombres que son clave en esta situación: Luis Suárez y Nehuén Pérez. Pero ellos no son los únicos que están deseosos de contar con minutos.

El delantero colombiano ha ido sumando poco a poco cada vez más minutos en los partidos. Comenzó con unos instantes ante el Cádiz y, en el último choque en el Philips Stadium, tuvo casi media hora para poder hacer sus diabluras al reemplazar a Jorge Molina. En todos los partidos ha tenido alguna ocasión de llegar al área, lo que demuestra que ha conseguido asentarse bien al juego de Diego Martínez.

El ex del Zaragoza aporta algo diferente que este curso le faltaba al equipo en la punta de ataque. Su explosividad y movilidad al espacio contrasta con los estilos de juego que tienen los otros dos arietes del conjunto ‘nazarí’, con un juego mucho más de desgaste y físico. La ausencia de Soldado por coronavirus y la ‘paliza’ que se llevó Molina en Eindhoven hacen que esta vez Suárez cuente con muchas papeletas para formar parte del once inicial.

El otro nombre clave de la rotación aparece en la zaga. La afición rojiblanca aún no ha podido ver a Nehuén Pérez en acción, pero hay ganas de hacerlo. Pese a su juventud es el ojito derecho de Scaloni en la Selección Argentina y ya le ha convocado en varias ocasiones pese a que tampoco ha tenido la ocasión de debutar. Sin embargo, el simple hecho de que cuente con él para los llamados internacionales ya dice mucho de su capacidad para ser un central de referencia en el futuro. Con Domingos Duarte aún entre algodones, Germán y Vallejo también tuvieron un día duro en Holanda, por lo que alguno de ellos podría tener descanso en este duelo liguero.

Sin prisioneros

Como ya hemos dicho al comienzo, este Getafe, al igual que el Granada, es un equipo tremendamente reconocible por su juego. José Bordalás ha convertido al club en un asiduo a luchar por la Europa League en las últimas temporadas y a sus jugadores en octavofinalistas de la competición. La consecución de mantenerse fiel a un estilo y unas ideas que ha terminado dando sus frutos sobre el césped.

Si algo caracteriza a los soldados de Bordalás es, precisamente, su disciplina sobre el verde. La ambición que muestran al no dar ni una sola pelota por perdida y tratar de llegar a todas las jugadas dividas que se encuentran por el camino. No hay ninguno que no corra, se desviva por alcanzar el cuero o meta presión al rival que tiene enfrente. Un grupo de hombres experimentados que, además de garra, también suman una buena cantidad de calidad.

Uno de los últimos en convertirse el evangelio de Bordalás ha sido Nyom. El lateral es un viejo conocido de la afición granadinista y uno de los jugadores más queridos de la última etapa en Primera División por todo lo que derrochaba sobre el terreno de juego. Esa fuerza se ha multiplicado desde que llegó al Getafe, hasta el punto de que se ha convertido en el centro de las críticas tras su último partido ante el Barcelona.

Ya con la camiseta del Granada en Segunda División B se le veía como un jugador que no hacía prisioneros a la hora de defender. Su potencia en la banda le hizo competir por el puesto de titular en el lateral y, en el momento en el que consiguió mejorar la calidad de sus centros, no hubo quién le moviera del sitio. Ahora se ha convertido en el mariscal de Bordalás. Sigue sin hacer amigos desde que el colegiado pita el inicio hasta que señala el final.

Todo un despliegue de físico y ‘trashtalking’, como se diría en la NBA, que consigue levantar el ánimo de sus compañeros y descentrar a los rivales, que le ha hecho ganarse el odio de una gran parte de los aficionados al fútbol. Deberá tener cuidado Carlos Neva en todas las facetas del juego. Ya sea física, táctica o mentalmente, Nyom es un jugador poderoso que siempre está listo para aparecer en el momento justo.







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