Funcionarios señalan que no se enteraron del apuñalamiento en la cárcel por “carencia de medios”

El procesado ha declarado que llevó adelante la agresión que llevó a la muerte a su compañero de celda porque "abusaba" de él

Juzgados de Granada en Caleta
El juicio se está celebrando con jurado popular en la Audiencia provincial de Granada | Foto: Antonio L. Juárez / Archivo
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Dos funcionarios de la prisión provincial de Albolote, que han declarado como testigos en el juicio que se sigue contra un interno acusado de matar a un compañero de módulo apuñalado con media hoja de tijera, han reconocido que se enteraron de los hechos diez minutos después de que ocurrieran, una circunstancia que han achacado a la “carencia de medios”.

Fuentes del caso consultadas por Europa Press acerca de la segunda sesión de este juicio con jurado popular de la Audiencia Provincial de Granada, que comenzaba este pasado lunes en el edificio judicial de Caleta, han detallado que los trabajadores han indicado que tuvieron conocimiento del suceso, que se inició en un aseo donde discutieron el acusado y su víctima, por otro interno, y que posteriormente el supuesto homicida les entregó el arma, media hoja de tijera que ha sido mostrada este martes en la sala de vistas.

La “carencia de medios” técnicos y de personal ha sido la razón alegada por estos funcionarios al ser preguntados por el tribunal acerca de esta circunstancia. Las imágenes grabadas por las cámaras de seguridad del penal serán visionadas este miércoles, cuando está previsto continúe el juicio con la revisión de la autopsia y de una pericial médico-forense acerca del estado psiquiátrico del procesado, que, en su declaración ante el jurado, este pasado lunes, reconoció los hechos, si bien los achacó a que estuvo soportando meses de “tocamientos sexuales” de su compañero de módulo.

Este extremo ha sido desmentido, al ser preguntados específicamente acerca de ello por el jurado, en las declaraciones de seis compañeros de módulo cuando ocurrieron los hechos, que han declarado este martes también como testigos, según las fuentes consultadas. Procesado y víctima tenían diferentes caracteres pero no vieron que se dieran este tipo de abusos.

En su declaración, el procesado dijo que llevó adelante la acción, sobre las 17,30 horas del 29 de junio de 2017, cuando le habría asestado hasta 23 cuchilladas con media hoja de tijera, pero no por un tema de drogas sino porque el finado “abusaba” de él y se le “fue de las manos”.

“No vengo a justificar lo injustificable”, indicó, tras pedir perdón a la familia de la víctima, frente al jurado, ante el que el Ministerio Público expuso este pasado lunes que pide provisionalmente diez años y medio para el acusado por la presunta comisión de un delito de homicidio.

En la discusión previa en un aseo, el acusado señaló que el finado intentó “toquetearle” y, tras negarse, le asestó supuestamente un “puñetazo” al que le respondió con un “guantazo” que derivó en que su víctima lo amenazara de muerte.

“Tenía 47 años y yo tenía 24”, señaló en referencia a esos “tocamientos” que agregó también que supusieron “un trauma muy grande” para él. Por todo ello, y siempre según la versión que esbozó ante el tribunal, ya fuera del aseo, aquella tarde, y en estado de “shock”, dijo que “reaccionó” con la media hoja de tijera que ha señalado que llevaba siempre “por precaución”.

La acusación particular que representa a la mujer con la que la víctima mantenía una “relación estable de pareja con convivencia desde 1991” le pide, en sus conclusiones provisionales, 18 años de prisión por supuesto asesinato, o alternativamente, 13 años y medio por la presunta comisión de un delito de homicidio, con la agravante de abuso de superioridad. La Abogacía del Estado, que se adhiere a la petición fiscal, se niega a la responsabilidad civil que pide esta parte al no haber estado casada ni sido pareja de hecho del fallecido.

Por su parte, la defensa pide la libre absolución por el supuesto delito de homicidio, pidiendo la aplicación de las eximentes completas de anomalía psíquica y miedo insuperable, o incompleta de trastorno mental transitorio, así como la atenuante de confesión de los hechos. Solicita alternativamente la pena de dos años y medio. La deliberación del jurado podría dar comienzo el jueves, una vez reciba el objeto del veredicto, tras las periciales, el derecho a la última palabra del acusado y los informes de las partes.

Persecución tras un taller

Según consta en el escrito inicial de conclusiones provisionales de la fiscal, que en un primer momento pedía 15 años y medio por supuesto asesinato, en un momento determinado, el acusado, “con clara intención de causarle la muerte”, habría sacado de entre sus ropas media hora de tijera con una dimensión de 6,5 centímetros para asestarle a su compañero distintos golpes “durante una persecución a lo largo del taller”.

Todo ello sucedió, agrega el fiscal, “pese al intento de los demás internos que allí se encontraban de repeler la agresión, logrando alcanzarle el primero de ellos en la espalda de manera superficial”, llegando la víctima a “interponer entre ambos una mesa”.

Finalmente, al objeto además de “aumentar deliberadamente su sufrimiento”, le llegó a producir hasta 23 heridas en distintas partes del cuerpo, que afectaron a la piel, el tejido celular o graso subyacente, y a la masa muscular.

Dos cuchilladas afectaron a vísceras provocándole “disfunciones graves que llevaron a la muerte” del agredido, con lesiones que llegaron a afectar a las zonas de pulmones y corazón, y, en definitiva, un “shock hipovolémico” instantáneo por el que falleció entre las 17,30 y las 17,40 horas, según indica el fiscal.

En este sentido, el acusado, “consciente de lo ocurrido, entregó la tijera empleada a los funcionarios de prisiones”. Se añade que el fallecido dio positivo en distintas sustancias psicoactivas, entre ellas metadona, si bien eran “concentraciones terapéuticas, no habiendo intervenido dicha ingesta como concausa en su muerte”.







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