El liderazgo y el aprecio

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Imagen ilustrativa de una empleada | Foto: Archivo GD
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El secreto del liderazgo se basa en algo tan sencillo y tan importante al mismo tiempo como el aprecio.

Nada proporciona más energía a otra persona que sentirse apreciado y valorado.

Nada permite conseguir mejor desempeño que hacerle sentir valorado y reconocido.

La verdad es que me gustan las personas que lideran y aprecian, me gustan las personas que hacen más que hablan, que se preguntan muchas cosas, que saben escuchar, que crecen y se arriesgan, que sienten pasión por la aventura de cada día, que le ponen entusiasmo a la vida, que RESPETAN, que APRECIAN.

Los jefes tóxicos dañan a los trabajadores de innumerables maneras, por ejemplo, no apreciándolos, bajándoles la moral, disminuyéndoles el bienestar y aumentando el conflicto entre el trabajo y la familia. Las estimaciones sugieren que la supervisión abusiva y no afectuosa les cuesta a las organizaciones millones de dólares en pérdida de productividad, rotación de empleados y litigios cada año.

Los líderes que trabajan con el afecto sacan lo mejor de los demás y fomentan una cultura de crecimiento, básica para avanzar. Los líderes afectuosos hacen un esfuerzo por conectarse con su equipo en lugar de simplemente tratarlos como un medio para lograr un fin. Los líderes que comunican con afecto y con respeto establecen el tono emocional adecuado para sus organizaciones sean más productivas.

En la arquitectura afectiva es importante:

1. Colocar la bondad como contrapunto de la crueldad (la utilización del daño para obtener un beneficio), de la maldad (ejecución de un daño aunque no adjunte réditos), de la perversidad (cuando hay regodeo al infligir daño a alguien) y de la malicia (desear el perjuicio en el otro aunque no se participe directamente en él).

2. No trasladar desprecio sobre los/as colaboradores/as ni falta de aprecio a su trabajo o a su contribución al éxito colectivo. Son este tipo de jefes/as dejan que se note el esfuerzo que hacen por disimular su opinión sobre el trabajo de sus colaboradores/as.

3. Utilizar palabras de afecto que pueden servir para expresar lo que sentimos como:

⁃ Te quiero y te aprecio. “Te quiero mucho”
⁃ Eres importante para mi.
⁃ Me ayudas y me apoyas en todo lo que puedes.
⁃ Gracias por estar siempre presente.
⁃ Tienes mi confianza.
⁃ Gracias por escucharme y entenderme.
⁃ Valoro tu amistad y la agradezco.
⁃ Agradezco que la vida nos haya puesto en el mismo camino.
⁃ Cuenta conmigo para lo que necesites.
⁃ “Cuídate”, “te veo muy bien”, “avisa cuando llegues”, “te extraño”, “estaba esperando tu mensaje”, “eres muy importante para mí”.

Todo ello sirve porque sabemos que emociona el aprecio incondicional que una persona recibe. Y uno agradece que cuando todo es más difícil, la vida te devuelva todo lo que has dado. Y entonces, uno decide, desde el puro egoísmo, dar más.





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