El camino constitucional

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Rita M. Marín @marinruiz_rita
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La Constitución, ratificada en referéndum el 6 de diciembre de 1978, implicó la culminación de la llamada Transición Española. Y supuso el paso del anterior régimen franquista a un Estado Social y Democrático de Derecho, bajo la forma política de una Monarquía Parlamentaria.

Sin duda, su título preliminar es uno de los más importantes, ya que proclama un Estado social y democrático de Derecho que propugna como valores superiores del ordenamiento jurídico, la libertad, justicia, igualdad y pluralismo político. Y además, afianza el principio de soberanía popular.

Pero para llegar al texto que hoy regula el país, se ha dejado atrás una importante historia constitucional, que se desarrolla durante todo el siglo XIX y principios del XX, y se caracteriza por una habitual inestabilidad de numerosos textos, que tuvieron un carácter partidista y de ruptura, contando con escaso apoyo e indeferencia entre el pueblo. Todo ello, provocó que estas constituciones tuvieran, por regla general, una escasa duración, sucediéndose un gran número de textos a lo largo de cortos periodos.

CARACTERÍSTICAS

Esta, es una constitución escrita, que se enmarca dentro de la tradición del Derecho continental, y en contraposición al sistema inglés, cuya Constitución no está recogida en un texto concreto, sino que deriva de un conjunto heterogéneo de costumbres y textos, configurado a lo largo de su prolongada historia constitucional.

Es una constitución rígida, ya que contiene un procedimiento específico para la reforma de sus preceptos. Esta rigidez queda patente en su Título X, que señala el mecanismo para la modificación constitucional, estableciendo además la necesidad de un procedimiento agravado para alterar determinados preceptos constitucionales. El texto queda así a salvo de modificaciones realizadas bajo el procedimiento legislativo ordinario.

Por otro lado, se trata de una constitución derivada, que no incluye innovaciones radicales, sino que se asienta sobre el constitucionalismo español, y muy especialmente en las constituciones europeas posteriores a la Segunda Guerra Mundial.

La Constitución española de 1978 es la segunda más extensa de la historia del constitucionalismo español, después de la de 1812. Contiene 169 artículos, además de nueve disposiciones transitorias, cuatro adicionales, una derogativa y una final.