La curiosa historia de la galleta María en lo alto de la Avenida de la Constitución

Pese a que este tradicional alimento lleva décadas decorando una fachada de la calle, mucha gente no repara en él

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La galleta gigante pasa desapercibida para muchos ciudadanos | Foto: GD
Pancho Spínola Bautista
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Lo más normal es que, a no ser que estemos buscando algo muy concreto o se ponga a llover de repente (por algún motivo tendemos a alzar la vista cuando esto sucede), no miremos hacia arriba mientras paseamos o andamos por la calle. Algo que hace que nos perdamos vistas, detalles, anécdotas e historias que quizá nos llamarían la atención si las tuviéramos delante de nosotros.

Por eso, muchos granadinos, residentes y turistas que pasean por la ciudad mirando el móvil o charlando entre ellos no reparan en multitud de curiosidades que, escondidas en las alturas de los edificios, pasan inadvertidas.

Una de ellas, protagonizada por uno de los elementos más tradicionales de los desayunos españoles, se encuentra en la calle Ciego de Arjona, en la esquina donde colinda con la Avenida de la Constitución, desde donde este pequeño secreto es claramente visible, siempre y cuando uno levante la mirada.

Y es que una galleta María gigante, en la que se pueden leer las palabras 'Alcázar', 'María' y 'Granada', adorna la fachada del edificio que une las dos calles. A simple vista, si no se conoce la historia del bloque, es totalmente imposible adivinar las razones por las que ese dibujo se encuentra en este lugar (la planta baja la ocupa una droguería y los demás pisos albergan viviendas).

Entonces, ¿cómo ha llegado hasta ahí esa galleta? Pues bien, para responder a esa pregunta hay que retroceder casi un siglo en el tiempo.

Según un extenso artículo del periodista e investigador Gabriel Pozo publicado en El Independiente de Granada, en 1924 la familia local Rodríguez Serrano poseía en la céntrica calle Capuchinas una fábrica de chocolate llamada San Antonio, conocida entre los granadinos porque elaboraban el producto a la vista del público.

El negocio funcionaba, y, buscando un local más espacioso en el que poder ampliar horizontes, la sede se trasladó en 1941 a un edificio en la esquina de la Avenida Calvo Sotelo (hoy Avenida de la Constitución) con San Juan de Letrán (en la actualidad Ciego de Arjona). En efecto, se trata del bloque mencionado anteriormente y que puede verse en la imagen de portada.

Con la empresa trasladada a esta nueva ubicación, la familia lanzó una nueva marca: chocolates Alcázar. Gracias a las posibilidades que les brindaba la nueva fábrica en cuanto a maquinaria, las líneas de negocio se ampliaron al café y también a las galletas María, motivo por el que se plasmó en la fachada del inmueble la imagen de este producto tan habitual en las despensas del país.

Posteriormente, en una reforma del edificio, el dueño del mismo solicitó que el dibujo de la galleta permaneciera en el mismo sitio, pese a que la fábrica, que luego se convirtió en un tostadero de café, terminó desapareciendo. De esa manera, la pintura ha perdurado hasta el día de hoy, visible para cualquier transeúnte que, para variar, pruebe a levantar la mirada.