Cristian Martín lleva al Teatro Alhambra ‘Acto 1. Lugar de encuentro’, reconocido en los Galardones Lorca

El montaje recibió los premios a mejor espectáculo de danza y mejor intérprete y se podrá ver este miércoles 10 de abril

Acto 1. Lugar de encuentro
El espectáculo de danza ‘Acto 1. Lugar de encuentro’, cuya idea original y coreografía es de Cristián Martín y dirección escénica de Daniel Doña | Foto: Gabinete
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El Teatro Alhambra de Granada cuenta esta semana con dos espectáculos de danza que tienen como directores y actores a Daniel Doña y Cristián Martín. Primero se pondrá en escena el espectáculo de danza ‘Acto 1. Lugar de encuentro’ cuya idea original y coreografía es de Cristián Martín y dirección escénica de Daniel Doña el miércoles 10, Día del Espectador, a las 21:00 horas. Además, los días 12 y 13 de abril a las 21:00 horas se presentará el montaje ‘El verbo’ de Daniel Doña el que estará en cartel.

En ‘Acto 1. Lugar de encuentro’ conviven contemporaneidad y tradición. El espectáculo habla de rebelión frente a la ortodoxia, pero también de recuperar nuestra memoria colectiva a través de una verdad transmitida a lo largo del tiempo, en una relación corporal, no exenta de líbido, casi carnal. Se trata de una creación en la que se construye un universo único, excepcional, en el que coinciden y se proyectan conceptos escénicos contemporáneos a la vez que identitarios.

Cristian Martín es un experimentado bailarín y un joven creador. Su formación incluye ballet clásico, danza española y flamenco, artes del movimiento y creación contemporánea. Como bailarín comenzó de la mano del maestro Granero. Ha formado parte, como solista, de las compañías más relevantes del país y ha sido invitado por prestigiosas compañías de danza como la de Teresa Nieto o la de Manuel Liñán.

‘El verbo’, el nuevo espectáculo de Daniel Doña

El granadino Daniel Doña, que es un referente en la danza española actual, estará en el Teatro Alhambra con su obra ‘El verbo’ los días 12 y 13 de abril a las 21:00 horas. Su trabajo se despliega sobre un territorio ilimitado en el que la danza española renovada, el flamenco y la danza contemporánea dialogan entre sí y con otras disciplinas artísticas. Doña es un explorador inagotable de movimientos, tradiciones y vanguardia y su danza sincrética, desprejuiciada y libre ha conquistado los más importantes escenarios del mundo, la Ópera de París, el Sadler’s Wells de Londres, la Ópera House de Sidney, el New York City Center, el Teatro Mella de La Habana, el Palau de la Música de Barcelona o el Festival Iberoamericano de Bogotá.

En 2004 creó su primera pieza, 'Estación seca', a la que siguió 'Haz conmigo lo que quieras' (2008), su primer trabajo para espacios no convencionales. Entre 2005 y 2011 dirigió junto a Olga Pericet y Marco Flores el colectivo Chanta la Mui, una “de las aventuras artísticas más interesantes del baile flamenco español”, según el diario La Razón. Al frente de su compañía DDCDanza desde 2013, ha creado espectáculos como 'A pie' (2013), 'A pie de calle' (2014), 'Black Box' (2014), 'No Pausa' (2015), 'Nada Personal' (2016), 'Hábitat' (2016), 'Cuerpo a cuerpo' (2017), 'Psique' (2018), 'Campo Cerrado' (2020), 'Retrospectiva 2.0' (2020) y 'Entre hilos y huesos' (2021).

A lo largo de su trayectoria ha recibido, entre otros, el Premio El Ojo Crítico de Danza en 2016, el Premio MAX a la Mejor Coreografía en 2009, el Premio HEBE de Honor en 2016, el Premio MAX al Mejor Intérprete Masculino de Danza en 2019 y el Premio Lorca a la Mejor Coreografía 2022.

En el trabajo de Daniel Doña, la danza española renovada, el flamenco y la lanza contemporánea dialogan entre sí y con otras disciplinas artísticas. 'El Verbo' acerca a aquello que arrastramos hasta la intimidad, a todas esas pleitesías colectivas que nos construyen y nos obligan bajo la advertencia del castigo a comportarnos de una manera determinada y correcta.

‘El Verbo’ es un proceso para imaginar y construir nuevos espirituales, esos que, como el mundo, están en continua desaparición. Es una propuesta en torno a la idea de que es necesario dotar de nuevos significados a las palabras, a esos lugares y espacios que configuran nuestras vidas, a todas esas tradiciones y costumbres que nos hacen repetir una y otra vez determinados rituales de dolor o vergüenza o culpa.

Aquí está la coreografía de un cuerpo que se niega a la servidumbre de lo femenino y de lo masculino, que restaura la dignidad de lo cruel, que transforma el gesto y la acción física en espiritual, que rompe el tiempo y el espacio para custodiar todo lo que está destinado a desaparecer.