Científicos analizan en Granada cómo conservar el "cielo oscuro" y su potencial ambiental y turístico

Se abordará el análisis del cielo como recurso científico, económico, turístico, patrimonial, y se identificará el impacto de la contaminación lumínica

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Archivo GD
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Un curso de verano de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo analiza desde este lunes, en el Cuarto Real de Santo Domingo de Granada, la importancia de potenciar fórmulas de conservación del denominado "cielo oscuro" --el firmamento sin contaminación lumínica-- y sus implicaciones para la ciencia, pero también para el medio ambiente, el turismo o la salud.

'La bóveda celeste como recurso científico, cultural, medioambiental y turístico' es el título de este curso que, hasta el próximo 22 de septiembre, organiza la UIMP con el Instituto de Astrofísica de Andalucía del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, con sede en Granada.

Está prevista la participación de en torno a unas 45 personas entre científicos, expertos, profesores y alumnos, estos últimos procedentes fundamentalmente de Granada, Almería y Jaén.

El profesorado proviene de diversas universidades como la Complutense de Madrid, Murcia, y Santiago de Compostela, que contrastará sus conocimientos con personal técnico de la Junta de Andalucía, la Agencia Provincial de la Energía, el Instituto de Astrofísica de Andalucía, la Estación Biológica de Doñana, o el Espacio Natural de Sierra Nevada.

Así lo ha indicado a Europa Press la gestora de la Oficina Calidad del Cielo del Instituto de Astrofísica de Andalucía y responsable de la Secretaría Técnica del curso, Alicia Pelegrina, quien ha subrayado la necesidad de "proteger la calidad del cielo" lo cual "es una prioridad que exige del trabajo conjunto de toda la sociedad".

El cielo oscuro no solo constituye un patrimonio científico y cultural, sino también un eje en torno al que desarrollar actividades de turismo sostenible. Su carencia, derivada de la contaminación lumínica, afecta a la salud humano y a la de los ecosistemas, según los expertos.

El principal objetivo del curso reside en actualizar los conocimientos relacionados con la conservación del cielo oscuro. Se realizará un análisis desde diversas perspectivas: las bases legislativas, la intervención de las administraciones públicas y proyectos e iniciativas en materia de gestión y conservación.

Se abordará el análisis del cielo como recurso científico, económico, turístico, patrimonial, y se identificará el impacto de la contaminación lumínica tanto en la naturaleza como en la salud, así como la vanguardia en la tecnología aplicada o la "conservación de la calidad del cielo".

La propuesta formativa va más allá de la mera transmisión de conocimientos, por lo que las sesiones de trabajo serán interactivas, e incluirán además sesiones prácticas. Habrá una ruta guiada del "cielo nocturno", en la que se hará una observación astronómica real, guiada por profesionales, en un entorno del municipio granadino de Píñar, donde el cielo alcanza "elevados niveles de calidad" y las estrellas se pueden ver con total nitidez.

La comunicación de experiencias reales y proyectos en materia de gestión y conservación del cielo oscuro dará una visión del panorama actual en lo que respecta a iniciativas vinculadas a la protección de la calidad del cielo.

Alicia Pelegrina ha explicado que "el exceso de iluminación también incide negativamente en muchas especies animales", más allá de que "la observación directa del cielo estrellado y las observaciones astronómicas también se ven afectadas por estos excesos de contaminación".

El hecho de que en Granada y Andalucía en su conjunto se disponga de "cielos con condiciones ideales para su observación" los convierte en "un motor de desarrollo capaz de generar nuevas oportunidades de empleo en estos territorios", ha agregado la gestora de la Oficina de Calidad del Cielo del IAA/CSIC, quien ha subrayado que "este modelo de desarrollo sostenible solo será posible" aunando "esfuerzos" para conservar el "cielo oscuro".

El curso está dirigido principalmente a físicos, químicos, biólogos, geólogos, ambientólogos, médicos, ingenieros y técnicos, además de personal técnico de las administraciones públicas, agentes sociales y políticos y emprendedores del sector turístico.