Casi dos siglos de historia del Instituto Padre Suárez caben en una exposición | Vídeo

El centro educativo cumple cien años de vida en Gran Vía | Hasta 1933, fecha en la que se funda el Instituto Ángel Ganivet, fue el único referente en la enseñanza Secundaria de Granada

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La exposición ‘Patrimonio del Instituto Padre Suárez. 173 años de historia, 100 años en la Gran Vía’, abierta desde este 9 de mayo en la Sala Zaida de Fundación Caja Rural Granada | Enrique Díaz
Gabinete | Imagen: Enrique Díaz
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El expediente académico de Federico García Lorca, unos gemelos siameses de ovejas, disecados en el siglo XIX, o un tratado de botánica escrito por Dalechamps en el XVI son algunos de las singulares piezas que podrán verse en la exposición ‘Patrimonio del Instituto Padre Suárez. 173 años de historia, 100 años en la Gran Vía’, abierta desde este 9 de mayo en la Sala Zaida de Fundación Caja Rural Granada. Todos estos elementos aparentemente inconexos forman parte del riquísimo legado artístico, bibliográfico, científico, histórico, cultural y humano que este centro, fundado en 1845 en la calle San Jerónimo, al amparo de la Ley Pidal, ha logrado reunir en sus 173 años de vida. Gracias a la conservación de ese patrimonio y a su uso pedagógico, la Consejería de Educación le ha concedido en 2018 la calificación de Instituto Histórico Educativo de Andalucía, el único existente en nuestra provincia.

Hace justamente un siglo comenzaron las clases en la nueva sede que el entonces Instituto General y Técnico de Granada (en 1934 adquiere la denominación ‘Padre Suárez’ en honor al jesuita Francisco Suárez) estaba construyendo en Gran Vía. Se trataba de un edificio modernista, aun sin terminar, en el que el rey Alfonso XIII había colocado la primera piedra catorce años antes.

Con motivo de este centenario, la comunidad educativa del Padre Suárez ha organizado una muestra patrocinada por Fundación Caja Rural, que podrá verse del 9 de mayo al 2 de junio, de lunes a sábado de 18:30 a 21:30.
Hasta 1933, fecha en la que se funda el Instituto Ángel Ganivet, el centro ejerce como el único referente en la enseñanza Secundaria de Granada.

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ALUMNOS ILUSTRES

En él se formaron las principales figuras de la cultura, la política y las ciencias de la sociedad local de finales del XIX y mediados del siglo XX. La exposición destaca la presencia femenina de ese capital intelectual forjado en sus aulas. Por él pasaron alumnas ilustres como Asunción Linares, Elena Martín Vivaldi, una de las primeras universitarias en la provincia, Eudoxia Píriz, la primera mujer que estudió en la Facultad de Medicina de la Universidad de Granada, Concepción MoriIlas o Milagro Almenara, la farmacéutica asesinada a principios de la Guerra Civil por roja y feminista.

En la historia del instituto hay también estudiantes que dejaron su huella como Andrés Segovia, cuyo expediente académico refleja que no iba a clase de bachillerato y se dedicaba a tocar la guitarra a escondidas, Ángel Ganivet, Francisco Ayala, que rememora en sus memorias (Recuerdos y olvidos, 1982) su paso por el instituto de Granada, como un período de “creciente plenitud”, Américo Castro, Melchor Fernández Almagro, Antonio Gallego Burín y un largo etcétera, sin olvidar a Federico y Francisco García Lorca.

Un lugar aparte ocupa en esta muestra la tertulia El Rinconcillo integrada por algunos de estos nombres. En el antiguo café Alameda, conocido como el Gran Café Granada, nació ese círculo erudito, formado por un grupo de jóvenes, muchos de los cuales inician su relación en el Instituto.

Los jóvenes “rinconcillistas” llegarían a ser reconocidos en disciplinas tan diversas como la literatura, Federico y Francisco García Lorca, Miguel Pizarro Zambrano; el periodismo, Melchor Fernández Almagro, José Mora Guarnido; la política, Antonio Gallego Burín; la música, Andrés Segovia Torres y la diplomacia, Luis Mariscal Parado.
El Instituto conserva los expedientes de esa generación irrepetible, algunos brillantes como el de Luis Mariscal Parado.

BIBLIOTECA Y MUSEO

De la relevancia académica de este centro a la vanguardia de la creación y la formación dan muestra sus colecciones. La Biblioteca del Instituto Padre Suárez es una de las más antiguas de Andalucía Oriental. Su fondo histórico cuenta con alrededor de 16.000 volúmenes que abarcan desde el siglo XVI al XX, en español, francés, inglés, alemán, italiano, portugués, catalán, euskera, gallego, latín, griego, árabe, hebreo y esperanto.

La Biblioteca dispone de un considerable número de obras en latín y griego, y casi un centenar de documentos de temática árabe y hebrea, una colección no muy extensa pero destacable dada su rara presencia en otras bibliotecas de la época.

Para apoyar el estudio de muchos de estos textos que servían de guías docentes a los profesores de la época, pero que apenas tenían ilustraciones, el Instituto contó desde el primer momento con un Gabinete de Historia Natural, Física y laboratorio de Química, con las colecciones de elementos naturales, aparatos e instrumental necesarios para impartir clases. Desde 1860 destacó por el volumen y calidad de sus adquisiciones. En 1888 las colecciones del instituto obtuvieron la medalla de oro en la Exposición Universal de Barcelona.

En 1985 se realiza una primera exposición al público y en 1995 el Museo que ha pasado de contar con 500 elementos en 1985 hasta alcanzar en la actualidad más de 8.000, abre definitivamente sus puertas. En la actualidad está incluido en el Registro Oficial de Museos de la Junta de Andalucía.

La muestra también dedica un apartado a la colección pictórica del centro, constituida, principalmente, por obras de artistas vinculados a él, alguno de los cuales se cree que formaron parte de las logias masónicas de la Granada de su tiempo, como puede ser el caso de Manuel Medina Pagés, del que se conservan dos paisajes granadinos. También los hay de Eduardo Rosende, quien ejerció su magisterio docente en estas aulas en la primera década del siglo XX. Ambos son buenos ejemplos de la escuela granadina del fin de siglo XIX.

Desde 1900, el pintor cordobés Tomás Muñoz Lucena sería profesor de este Instituto. Llegaría tras una larga trayectoria en la que gozó de reconocimientos nacionales e internacionales. De él se conservan varias obras, entre ellas un espléndido retrato del Padre Suárez. Cabe destacar también la serie de retratos de distintas personalidades relacionadas con el Centro. La colección se completa con obras de Miguel Ruiz Molina y Rafael Revelles, ambos discípulos de Morcillo, quienes ejercieron su labor educativa en este Instituto a mediados del siglo XX.