Granada, 8 de marzo

Manifestación 8M dia de la mujer en Granada
Manifestación feminista del 8 de marzo del año pasado | Foto: Archivo / Antonio L. Juárez
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Granada, por marzo, se viste de violeta. Y no solo porque algunos de sus edificios más emblemáticos se tiñan de ese color, sino por los centenares de actos que nos recuerdan la lucha de las mujeres para lograr mayores cotas de igualdad. Un año más, las mujeres hemos salido a la calle a decir bien alto que sin igualdad no hay democracia; que basta de violencia física y simbólica; que no es soportable la mercantilización de nuestros cuerpos ni la brecha salarial; que la pobreza recae cada vez más en las mujeres, y que hoy, como ayer, estamos en favor de la paz. Conferencias, jornadas, manifestaciones, encuentros de mujeres, desde el Zaidín a la Chana, desde el Ayuntamiento a la Universidad, ponen en el centro de la agenda de la ciudad y la provincia el necesario protagonismo de las mujeres, la relevancia de lo logrado hasta ahora y los problemas y retos a los que nos enfrentamos en este siglo XXI.

No es una celebración más. El 8 de marzo habla de palabras y sueños de las mujeres pero también de la fuerza reivindicativa y transformadora del feminismo. Su trayectoria y logros han cambiado las sociedades en el último siglo, a pesar de las trabas y el rechazo de ciertos sectores, incluidos quienes se suman a la celebración pretendiendo frivolizar este movimiento. Me atrevería a decir, si no fuese por el mucho camino que queda por recorrer y la nueva reacción patriarcal ante los avances de las mujeres, que la única revolución triunfante del siglo XX ha sido la de las mujeres. Se ha comenzado a cambiar el orden patriarcal que han sustentado a lo largo de los siglos la exclusión y dominación histórica de las mujeres a través de las estructuras económicas, políticas, sociales, familiares, religiosas e intelectuales.

No ha sido un proceso fácil, ni tampoco lo es ahora. Hay toda una épica en los movimientos de mujeres que con inteligencia y tenacidad, frente a la crítica, incluso la represión, han logrado organizarse, movilizarse y conseguir derechos para ellas y para otros sectores oprimidos del mundo. Además de crear un pensamiento propio que ha denunciado las razones y manifestaciones de esa opresión y ha ideado un mundo en igualdad y sin discriminaciones.

Valgan como ejemplo dos momentos, elegidos entre muchos. Aquel 8 de marzo de 1908 cuando 15.000 mujeres se manifestaron por la calles de Nueva York para exigir recortes en el horario laboral, mejores salarios, derecho al voto y el fin del trabajo infantil. El lema que eligieron fue 'Pan y Rosas'. El pan simbolizaba la seguridad económica, las rosas una mejor calidad de vida. Trabajo y vida digna. Y aquel diciembre de 1979 cuando 3.000 mujeres de toda España nos reunimos en Granada en las II Jornadas Estatales de la Mujer con viejas y nuevas reivindicaciones -derechos laborales, sexualidad, ciudadanía, poder, educación-, abriendo caminos para las mujeres y la naciente democracia española. La Asamblea de Mujeres de Granada, creada en 1975, estuvo en la organización de la misma.

Sirva este texto de homenaje a los miles de mujeres que, en todo el mundo, han puesto en pie tal movilización de ideas, acciones y reivindicaciones. En la Universidad, en los barrios, en los pueblos, en el ámbito sindical, en el cultural, en el institucional. Las de hoy somos herederas de las de ayer, y las de mañana lo serán de nosotras. Creamos así un hilo de la memoria de mujeres con el que vamos tejiendo otras formas de entender la democracia, la ciudadanía, la igualdad, las relaciones entre mujeres y varones. Un hilo de la memoria que crea otras genealogías, de mujeres, que reconoce sus trayectorias, su protagonismo, sus opresiones y sus formas de pensar y crear el mundo.

Se lo debemos a muchas organizaciones feministas y a las mujeres que, de forma paciente y decidida, han ido tejiendo esa red. Desde aquellas que son cada vez más reconocidas como Clara Campoamor, a las que no lograron ni pretendieron que sus nombres quedasen impresos en el texto de un artículo o en la imagen de una fotografía. En mi memoria quedan algunos nombres de mujeres de Granada que han contribuido a mejorar, desde el feminismo, la vida de las mujeres y de nuestra ciudad. Aunque es imposible citarlas a todas, al menos a Emilia Barrios, Pilar Palomo, Natividad Bullejos, Mercedes Belbel, Maribel Guijarro, Francisca Fuillerat, Milagros Mantilla, Virginia Prieto, María Escudero, Pilar Ballarín, Teresa Ortiz, Margarita Birriel.. amigas, disculpad tantas ausencias. Gracias a todas por vuestro coraje, inteligencia y compromiso. Seguimos.