Sábado, 22 Julio, 2017

            

Un granadino triunfando entre fogones

Pablo Aranda es un joven granadino de 23 años que ya sabe lo que es cocinar en los mejores restaurantes ‘Michelin’ de España. Esto le ha llevado a participar en el prestigioso concurso culinario ‘El Cocinero del Año’, donde ha obtenido una buena clasificación

Román Callejón @RomanCallejon


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Pablo Armando Aranda, de 23 años, es un joven granadino que estudió hostelería en el Centro Público Integrado de Formación Profesional Hurtado de Mendoza.

Desde que se graduó, ha cocinado en los mejores restaurantes de España, aquellos  que cuentan con la prestigiosa Estrella Michelin, como por ejemplo Las rejas, en Cuenca -de Manuel de la Osa- o El Tragabuches.  En Granada, Pablo ha trabajado en lugares de la talla del Carmen de San miguel y del El Paladar -de los hermanos Leyva.-

Pablo se ha movido por numerosos lugares con el propósito de aprender lo máximo posible de cocineros de alto nivel. Actualmente se encuentra cocinando en el restaurante ‘El Fum’ en Mallorca, donde prevé quedarse una temporada, ya que aquí disfruta de buen un nivel de vida y se está haciendo un hueco importante en la alta cocina.

El joven cocinero granadino ya probó a montar su propio restaurante, pero la experiencia no fue buena, así se ha mostrado muy crítico con la cocina en Granada: “Ya tuve una experiencia en Granada montando un restaurante y lo tuve que cerrar. Granada no está preparada gastronómicamente para asimilar restaurantes. Se limita a ‘sota caballo y rey’, es decir, tapas, calamares fritos y carne en salsa”.

COCINERO DEL AÑO

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Pablo Aranda ha participado este año en el concurso culinario ‘Cocinero del Año’, competición  muy prestigiosa, que se caracteriza por su limpieza y trasparencia en el jurado.

Solo 5 cocineros llegan a la final, uno por cada zona delimitada de la geografía española, criterio de selección así estipulado para equiparar el nivel de los concursantes.

Cada cocinero se presenta por la zona geográfica en la que se encuentra trabajando, independientemente de su procedencia original y debe presentar un menú propio que conste de tres paltos –entrante, palto principal y postre- sin que se supere el coste de 16€ por menú.

En el caso de Pablo, optó al certamen por la zona geográfica de Cataluña, Baleares y Aragón, la cual presentó a 250 participantes. De éstos, sólo 8 fueron seleccionados y Pablo estuvo entre ellos para pasar a la siguiente ronda. Desafortunadamente no pudo acceder a la final absoluta, ya que obtuvo la cuarta posición y sólo el primero podía ocupar la plaza de finalista.

Según Pablo, lograr esta posición ha sido todo “un éxito, ya que ha competido con cocineros que pasaban de los 30 y algunos de ellos con Estrella Michelin”, hecho que convirtía su semifinal en la que “tenía más nivel”.

El premio del concurso, además de una buena suma económica, es el “prestigio que los participantes ganan”. También el marketing que se realiza en torno al certamen hace que los aspirantes salgan beneficiados y obtengan publicidad provechosa.

EL MENÚ

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Para confeccionar el menú del concurso, Pablo ha tenido que realizar un gran esfuerzo e invertir, no sólo una buena cantidad de dinero –entre 600 y 800 euros, según ha dicho el joven granadino, en concepto de preparaciones y desplazamientos-, sino también en horas, sacadas de sus días libres.

Finalmente, el resultado obtenido le alzó a la cuarta posición de su semifinal. Aquí adjuntamos la propuesta culinaria del joven Pablo:

Entrante: Ceviche de Vieira.- Plato de origen cubano compuesto por una picada de pimiento, cebolla morada, apio, jengibre, zumo de lima, cilantro picado, sal y aceite.

Plato principal: Carré de Cordero con crema de calabaza.- Se trata de un plato sencillo, formado por costillas de cordero al estilo francés, sin palo.

Postre: Gató de Pistacho y helado de remolacha.- Postre típico balear, compuesto por  bizcocho con harina de almendra.

Pablo ha querido aprovechar estas líneas para agradecer a la persona que ha sido su ayudante en el concurso, otro chef antiguo compañero de cocina, Fernando Pérez, del cual ha dicho “me ha ayudado mucho en preparaciones y me ha dado muy buenos consejos, sobre todo a la hora de emplatar.”

Pablo Aranda, de momento no tiene pensado presentarse a otro concurso, y ni está seguro de volver presentarse de nuevo a este certamen dentro de dos años, aunque no lo descarta. Ahora, ha dicho, “están analizando el porqué de obtener esta cuarta posición”. No ha dejado de repetir que esto es un orgullo y todo un éxito, pero que “una vez que estás ahí, uno quiere más”.

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