Lunes, 24 Julio, 2017

            

Un fármaco contra el cáncer restaura la dopamina y reduce las proteínas tóxicas en el Parkinson y la demencia

La dopamina es la sustancia química del cerebro (neurotransmisor) que se pierde como resultado de la muerte de las neuronas productoras de dopamina en estas patologías neurodegenerativas

Foto: HEY PAUL STUDIOS
E.P.


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Un pequeño estudio de fase I proporciona evidencia molecular de que un fármaco aprobado para la leucemia aumenta significativamente la dopamina del cerebro y puede reducir las proteínas tóxicas vinculadas a la progresión de la enfermedad en pacientes con enfermedad de Parkinson o demencia con cuerpos de Lewy.

En concreto, investigadores del Centro Médico de la Universidad de Georgetown (GUMC, por sus siglas en inglés), en Washington, Estados Unidos, dicen que los hallazgos descritos en ‘Journal of Parkinson’s Disease’, respaldan la mejora de resultados clínicos observados y hechos públicos anteriormente en la reunión anual de la Sociedad para la Neurociencia celebrada en octubre de 2015.

La dopamina es la sustancia química del cerebro (neurotransmisor) que se pierde como resultado de la muerte de las neuronas productoras de dopamina en estas patologías neurodegenerativas.

El estudio evaluó la toma diaria de nilotinib durante seis meses. Se utilizó una dosis mucho menor de nilotinib (de 150 o 300 miligramos una vez al día) en comparación con la dosis que se emplea para la leucemia mielógena crónica (300-400 mg dos veces al día). Se incluyó a 12 pacientes en el ensayo clínico, con un único paciente que se retiró debido a un ataque cardiaco, y tres que sufrieron casos de infección del tracto urinario o neumonía. Los investigadores dicen que el fármaco parece ser seguro y bien tolerado en los 11 participantes restantes que completaron el estudio y que estos incidentes no son raros en esta población de pacientes.

Además de la seguridad, los autores también examinaron los marcadores biológicos en la sangre y el líquido cefalorraquídeo, así como mejoras cognitivas, motoras y no motoras. Ellos encontraron signos significativos de que nilotinib puede proporcionar un beneficio para los pacientes con estas enfermedades neurodegenerativas.

“Estos resultados deben acogerse con cautela y validarse en ensayos más grandes controlados con placebo, ya que este estudio fue pequeño, los pacientes eran muy diferentes unos de otros y no hubo un placebo”, dice el investigador principal del estudio, Charbel Moussa, director de Investigación Científica y Clínica del Programa de Neuroterapéutica Traslacional de GUMC.

EL DETERIORO SURGE TRAS TRES MESES SIN EL MEDICAMENTO

Entre los hallazgos de los biomarcadores, cabe destacar que el nivel del metabolito ácido homovanílico –un indicador de que se está produciendo dopamina_ se duplicó de manera constante, incluso con la pérdida de la mayoría de las neuronas de dopamina. La mayoría de los participantes fueron capaces de dejar de consumir o reducir su uso de terapias de reemplazo de dopamina;

El nivel de estrés oxidativo relacionado con el marcador de DJ-1 de Parkinson –un indicador de que las neuronas productoras de dopamina están muriendo– se redujo más del 50 por ciento después del tratamiento con niltonib y los niveles de marcadores de muerte celular (NSE, S100B y tau) se redujeron significativamente en el fluido cerebroespinal (CSF, por sus siglas en inglés), lo que sugiere reducción de la muerte celular neuronal.

Además, Moussa añade que parece que nilotinib atenúa la pérdida de alfa-sinucleína en CSF, una proteína tóxica que se acumula dentro de las neuronas, lo que resulta en la reducción de los niveles de LCR tanto en la enfermedad de Parkinson como en la demencia con cuerpos de Lewy. Los investigadores también señalan que los 11 pacientes que toleraron el fármaco informaron de mejorías clínicas significativas. Todos los pacientes estaban en etapas medias-avanzadas de parkinsonismo y todos presentaban deterioro cognitivo de leve a grave.

“Los pacientes mejoraron progresivamente en funciones motoras y cognitivas, siempre y cuando tomaban el fármaco, a pesar de disminuir el uso de terapias de reemplazo de la dopamina en los participantes con enfermedad de Parkinson y demencia con cuerpos de Lewy”, resume el autor principal del estudio, Fernando Pagan, director médico del Programa de Neuroterapéutica Traslacional de GUMC y director del Programa de Trastornos del Movimiento del Hospital Universitario de Georgetown MedStar. Sin embargo, tres meses después de la retirada del fármaco, los participantes volvieron al mismo estado cognitivo y motor reducido que tenían antes del inicio del estudio, añade Pagan.

Los investigadores diseñaron el ensayo clínico para traducir varias observaciones notables en el laboratorio y los estudios preclínicos, dirigidos por Moussa, mostraron que nilotinib, un inhibidor de la tirosina quinasa, penetra de manera efectiva la barrera sangre-cerebro y destruye las proteínas tóxicas que se acumulan en la enfermedad de Parkinson y la demencia mediante la activación de la “maquinaria de recogida de basuras” dentro de las neuronas.

Sus estudios también mostraron que el fármaco aumenta los niveles del neurotransmisor dopamina –el producto químico perdido como resultado de la destrucción neuronal por la acumulación de proteínas tóxicas– y mejora los resultados motores y cognitivos en modelos animales de la enfermedad de Alzheimer y de Parkinson.

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