Miércoles, 26 Julio, 2017

            

Las enfermedades reumáticas también afectan a los niños

La prevalencia de este tipo de patologías es de 80-90 pacientes por cada 100.000 niños, cifra similar a los niños que padecen diabetes.

Información&Imagen: Román Callejón // @RomanCallejon


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Los Hospitales Universitarios de Granada, Virgen de las Nieves y San Cecilio, han organizado la décima edición del Congreso Nacional de la sociedad Española de Reumatología Pediátrica, al que han acudido cerca de 200 expertos, en el que se va a profundizar en aspectos innovadores para diagnóstico y tratamiento, además de los últimos avances en investigación.

Ayer fue su inauguración en el Palacio de Exposiciones y Congresos, a la que asistierion el  delegado territorial de Igualdad, Salud y Políticas Sociales de la Junta de Andalucía en Granada, Higinio Almagro, las doctoras pediatras reumatólogas  Beatriz Bravo y Belén Sevilla y el padre de una niña de tres años afectada de artritis, José Antonio Gutiérrez.

La reumatología pediátrica es una especialidad que se encarga del estudio y tratamiento de las enfermedades agudas y crónicas del sistema músculo-esquelético en los niños. Tradicionalmente, se asociaba este tipo de enfermedades a los adultos, ya que la incidencia de éstas es mayor en la edad adulta que en la infancia.

La patología más frecuente es la artritis idiopática juvenil –o artritis crónica-, aunque en las unidades de Reumatología Pediátrica también se trata a niños con enfermedades autoinmunes, como el lupus, artritis infecciosa y post-infecciosas, vasculitis, enfermedades óseas, inflamatorias del ojo o síndromes autoinflamatorios.

La prevalencia de la artritis idiopática -enfermedad inflamatoria crónica que afecta a las articulaciones- es de 80-90 pacientes por cada 100.000 niños y una incidencia de 10 casos nuevos por cada niños menores de 16 años. Por tanto, la prevalencia de esta enfermedad es similar a la de los niños diabéticos.

En el caso concreto de Granada, actualmente 500 niños con esta patología están siendo atendidos. En primera instancia el tratamiento se basa en antiinflamatorios no esteroideos. En los pacientes en los que no hay una buena respuesta, se utilizan los fármacos biológicos, que tratan directamente al causante de la inflamación y han producido un cambio radical en la calidad de vida de los pacientes.

El X Congreso Nacional de la Sociedad Española de Reumatología Pediátrica, es un foro en el que se pretenden poner en común las líneas de actuación de los distintos especialistas que participan, dar a conocer los últimos avances y que los “pacientes y familiares de pacientes participen puedan participar e interactuar con los médicos. Es uno de los pocos foros profesionales que permiten está interactuación”, según ha dicho Higinio Almagro.

En el congreso también se intenta dar a conocer a la gente que este tipo de patologías no sólo afectan a personas adultas, como tradicionalmente se creía, sino que también afecta a niños con unas características concretas, lo cual “requiere un seguimiento multidisciplinar del niño, ya que es bastante difícil diagnosticar la patología en menores y puede derivar en otro tipo de problemas, como pueden ser aquellos relacionados con la vista”, como ha dicho la doctora Bravo.

Por su parte, la doctora Sevilla, “es muy importante el diagnóstico precoz para que los niños no empeoren y puedan tener un desarrollo motriz adecuado”. Ambas doctoras en resaltado que para ellos hace falta un seguimiento exhaustivo del niño, lo que es bastante cotoso, por lo que ha pedido a las autoridades sanitarias más medios para ello, ya que “todo lo que sea atajar el problema a tiempo supondrá ahorro en un fututo”.

Juan Antonio Gutiérrez, es el padre de una niña de tres años afectada de artritis y ha querido destacar lo difícil que es detectar este tipo de patología, ya que “la niña no se queja ni sabe expresar que le pasa”. Esto se debe a que, en la mayoría de los casos de artritis en niños, el dolor no se manifiesta. Se producen inflamaciones en las articulaciones que pueden ser detectadas con pruebas como resonancias, o ecografías, pero lo más importante para el diagnóstico es el juicio clínico.

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