Lunes, 29 Mayo, 2017

La vida de los otros

¿La vida de los otros? Si, la vida de los demás, su intimidad, sus movimientos. Todo es susceptible de ser anotado y registrado. ¿Quieres saltar el muro? Adelante, ya lo sabemos pero ten cuidado, sortea las balas... si puedes



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Berlín Este, 1984. El conocido dramaturgo Georg Dreyman es uno de los escritores fieles al régimen. A priori no debería dar problemas, cree que ” la RDA es el mejor país del mundo” y aunque conserva amistad con intelectuales que están en la lista negra por disidentes, no hay motivos para vigilarle. ¿De verdad que no hay motivos? La vigilancia del Ministerio para la Seguridad del Estado, (conocida como la Stasi) no está tan segura. Será mejor controlarlo, siempre se puede sacar algo.

De la tarea se encarga  Gerd Wiesler, uno de los mejores agentes de la Stasi. Con un carácter serio y disciplinado, nos encontramos ante un funcionario del régimen ejemplar y brillante. Imparte clases sobre técnicas de tortura, es experto en espiar vidas ajenas, y además es bastante rápido a la hora de instalar micrófonos en las casas… cuando sus dueños no están. Por lo demás, vive solo, lleva una vida aparentemente anodina, y a partir de ahora dedicará doce horas a escuchar la vida de Dreyman junto a  su pareja  Christa-Maria, conocida actriz de la república.

Nuestro espía Wiesler se instalará en el desván del edificio donde vive el matrimonio. Previamente un equipo de la Stasi colocará micros por toda la instalación eléctrica. La misión de Wiesler será redactar todo aquello que ocurra en el día a día de los artistas: el desayuno, sus conversaciones, las visitas, las relaciones sexuales…

Transcurren los días y llega el cumpleaños de Dreyman. La casa se llena de amigos escritores, pero entre ellos, sentado y lejos de la multitud se encuentra Jerska, director artístico y bastante apreciado por Dreyman. Jerska está en la lista negra por ser “demasiado crítico” con el sistema.  En el cumpleaños le regala algo encuadernado que Dreyman recoge con emoción y lee: “Sonata para un hombre bueno”.

En un pasaje del film Jerska exclama:

¿Qué es un director al que no lo dejan dirigir? No es nada”

Días después ocurre lo inevitable. Ante la fría noticia del suicidio de Jerska, Dreyman, sin pronunciar palabra alguna, se sienta ante el piano de su casa y empieza a tocar “sonata para un hombre bueno”. Mientras, la melodía triste va penetrando lentamente en los oidos del agente Wiesler: Algo le conmueve por dentro. Justo después Dreyman le pregunta a Christa-Maria:

“¿Puede alguien que haya escuchado esta música, seguir siendo una mala persona?”

Dirigida por  Florian Henckel Von Donnersmarck y estrenada en el año 2006, La vida de los otros es un film que representa con gran exactitud las vicisitudes del régimen de la Alemania del Este. Con unas escenas bastante cuidadas nos introduce en una historia donde la intimidad es algo que no existe y es mejor callar para no paracer un enemigo del Estado. Es una historia que nos hablará también de la fidelidad y la alienación para sobrevivir en el sistema, en contraposición con la rebeldía y la autoafirmación, tan valoradas por el socialismo y por el contrario, tan castigadas por sus dirigentes.

La RDA (La república Democrática Alemana) es una consecuencia más de la política de bloques de la época. Erigiéndose de forma no democrática (al igual que su vecina RFA República Federal Alemana),  su régimen unipartidista acaba por instaurar una distancia enorme entre las cúpulas del poder y los ciudadanos. Una excesiva burocratización empieza a surgir junto a una esquizofrenia especial por la vigilancia masiva de los ciudadanos: Un cóctel mortal.

Mientras tanto la RFA al otro lado goza de gran salud. Los empresarios empiezan a estrujarse las manos: están recibiendo de la RDA numerosos jóvenes que hablan su mismo idioma, que tienen su misma cultura, que están cualificados, y todo ello gratis. Un “milagro económico” de postguerra se extiende sobre la RFA y en parte se debe al éxodo de alemanes del Este en busca de una nueva vida. Solución socialista: un buen muro que contenga el éxodo.

 

Un soldado vigila la construcción del muro de Berlín. Agosto de 1961

Un soldado vigila la construcción del muro de Berlín. Agosto de 1961

 

Tal vez uno de los aspectos que más llamen la atención de esta película sea la propia existencia de la Stasi y su proceder ante la gente. Tengamos en cuenta que la Stasi tenía una plantilla fija de 95.000 empleados, mas una extensa red de “chivatos” de casi 200.000 informadores.

Todo un país, toda una sociedad de unos 17 millones de personas bajo un estricto control. El chantaje pues, no está de más. En la película podemos observar cómo la Stasi amenaza a la vecina de Dreyman y Christa-Maria, ya que descubren que ésta mira por la mirilla y ha observado con horror cómo los agentes entran en el hogar de la pareja para colocar las escuchas. Se le chantajea con lo que más le duele: su hija. Si ella no dice nada, su hija podrá seguir cursando la universidad y además la Stasi se encargará de entregarle un cesto con regalos.

Sin quererlo ni desearlo la vecina se ha convertido en una colaboradora más de esta gran mentira.

También nos percatamos en el film de la triste realidad del suicidio. Jerska no es un caso aislado, sino más bien una cifra más que engorda un montante de casos similares. El régimen de la RDA parece que lo tiene claro pues a los artistas “rebeldes” los aisla para que no sigan produciendo, y en numerosas ocasiones este aislamiento les lleva al suicidio. Al fin y al cabo el suicidio se acaba convirtiendo en una consecuencia más de la tortura institucional.

Georg Dreyman y Christa-Maria

Georg Dreyman y Christa-Maria

Al analizar la historia de los totalitarismos nos percatamos que bajo las banderas de distintas ideologías, se esconde el mismo horror, el excesivo control, la falta de libertad y el mismo miedo.

Hoy en día vivimos por suerte una época democrática, pero ¿Acaso nos hemos librado de los males del pasado? También ahora los ciudadanos sufrimos espionaje por parte de los Gobiernos. Ya no hace falta que un espía de la inteligencia entre en nuestras casas para colocar escuhas. Las escuchas más bien les salen gratis, pues somos nosotros los que volcamos información en las redes sociales.

Es más, bajo el nombre de la democracia, Occidente sigue cometiendo ingentes atrocidades en el resto del mundo y no salimos de una guerra para meternos en otra. ¿Es éste el modelo que queremos llevar al mundo?

Cierto que cualquier tiempo pasado fue peor

y eso, sin lugar a dudas, es ciencia que va a misa,

pero éste que asoma intuyo que va a hacer honor

a que no es malsano revisar esa premisa.

(Luis Eduardo Aute. Feo mundo inmundo)

 

Un artículo de Cineptos Zinescrúpulos

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