Lunes, 29 Mayo, 2017

La temperatura corporal afecta a la respuesta inmunológica al resfriado común

Un estudio de la Universidad de Yale en New Haven revela cómo la temperatura corporal afecta a la respuesta del sistema inmune al virus del resfriado común

Foto: FLICKR/ANIETO2K
E.P.


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Un nuevo estudio de la Universidad de Yale en New Haven, Estados Unidos, revela cómo la temperatura corporal afecta a la respuesta del sistema inmune al virus del resfriado común. La investigación, publicada en ‘Proceedings of the National Academy of Sciences’ (PNAS), puede proporcionar estrategias adicionales para desarrollar terapias para los resfriados.

En un estudio anterior, un equipo de investigadores de Yale dirigido por la profesora de Inmunobiología Akiko Iwasaki encontró que el virus del resfriado se replica con mayor facilidad cuando la temperatura en la nariz cayó por debajo de la temperatura corporal central (37 º C). Los autores determinaron que a una temperatura ligeramente más fría (33 º C), proteínas clave del sistema inmunológico –interferones– se deterioran, lo que permite al virus del resfriado reproducirse y propagarse en las células de las vías respiratorias de ratón.

Para el estudio actual, el equipo de investigación se centró en las células de las vías respiratorias humanas, que generan poco interferones en respuesta al virus del resfriado, según Iwasaki, que también es investigadora en el Instituto Médico Howard Hughes, en Chevy Chase, Maryland, Estados Unidos. Al examinar células infectadas incubadas a 37 o 33 grados, observaron que, incluso en ausencia de interferón, las células todavía controlaban el virus, aumentando la posibilidad de mecanismos adicionales de lucha contra el resfriado.

Investigación adicional, incluyendo la modelización matemática, reveló dos mecanismos adicionales: a la temperatura corporal central, las células infectadas mueren más rápidamente, impidiendo la replicación viral.

En segundo lugar, una enzima que ataca y degrada los genes virales, RNAsel, mejora a temperaturas más altas. Cada vía independiente contribuye a la defensa del sistema inmune contra el virus del resfriado.

“En este estudio, encontramos que hay dos mecanismos adicionales en juego [además de interferón] –resalta Iwasaki–. Todos son más óptimos a 37 grados”. Los resultados ponen de relieve el impacto de la temperatura sobre las defensas del sistema inmune y ofrecen otros enfoques para abordar terapéuticamente el virus del resfriado, que es un detonador clave del asma. “Ahora, hay tres maneras de dirigirse a este virus”, concluye Iwasaki.

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