Viernes, 26 Mayo, 2017

La joven empresaria y el crédito bancario

Foto: Archivo GD
Andrés Cardenas


image_print

Después de un matrimonio fracasado y con un niño de corta edad, esta mujer decidió abrir una pequeña empresa. (Antes de escribir otra línea diré que esta historia es un caso real y que está dedicado a las mujeres empresarias de Granada, que han dado una rueda de prensa para explicar las dificultades que se le presentan cuando quieren montar o ampliar un negocio). Como digo, esta mujer había sido costurera durante su adolescencia y sabía coser todo tipo de prendas. Su sueño era abrir un pequeño taller. Mientras estuvo casada no lo pudo realizar. Por eso ahora, ya separada, creía que había llegado su oportunidad.

Un día se arregla más de lo necesario, pasa por la peluquería y se echa su mejor perfume. Va a un banco a pedir un préstamo para abrir su negocio y debe estar lo más presentable posible. Sabe que en esos detalles se fijan mucho los guardianes del dinero. La mujer es recibida por el director de la oficina bancaria, un hombre de unos cuarenta años que ha llegado a ese puesto después de haber sido abducido en decenas de cursos por colegas que piensan que el dinero es lo más importante en la vida. El director, de pelo engominado y traje caro, la recibe en el despacho y la mujer le explica en qué consiste su sueño. El ejecutivo la mira con desconfianza y comienza a hacerle preguntas de todo tipo: si está casada, qué estudios ha cursado, si tiene hijos, si sus padres están separados, qué ingresos tiene… Es un examen personal en toda regla. Solo le falta preguntarle en qué día del mes tiene el periodo. Al final le dice que antes de decidir si le va a dar el crédito, tiene que preparar un currículo extenso en el que explique todas las circunstancias laborales de su vida, además de presentar al menos dos avalistas. Ella está segura que si en vez de una mujer hubiera sido un hombre, no habría estado expuesta a tan minuciosa auditoría ni le hubieran pedido un currículo. Ella se había animado a pedir un préstamo porque había leído en la propaganda del banco que la entidad estaba para ayudar a los jóvenes empresarios y de boca de los políticos había oído que a este país le faltaba gente emprendedora. ¡Y una mierda!, fue el único pensamiento que se le vino a la mente al salir de la oficina bancaria.

Comments

    Deja un comentario

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

  1. Esta una realidad que con demasiada frecuencia, se produce en este país las empresas lideradas por mujeres tienen una menor consideración. Se habla de ayudas al emprendimiento, y cuando hay una mujer con una idea , con ganas de emprender se topa con la realidad los bancos te dan un paraguas cuando no llueve el papel todo lo soporta y una cosa es la intención y otra muy distinta la realidad …el doble de garantías. ..el doble de esfuerzo ….menor cantidad de préstamo. ..esto es así

  2. Eso….. Y una mierda!!!! . Todo sigue igual de mal para el ciudadano de a pie, por mucho q nos quieran vender la moto. Se creen q somos idiotas o que?. Es el colmo…esto es aquello q dice : encima de cornudo apaleado. Y….sin encima eres mujer….para q decir!!!!!!.