Jueves, 20 Septiembre, 2018

            

Intercambio de cromos

Imagen del Granada- Betis | Foto: Antonio L. Juarez
Andrés Cárdenas | @AndresBetula


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Cuando éramos chaveas, una de las aficiones que teníamos era coleccionar cromos de futbolistas que salían en las carterillas de colorante. Esos cromos los pegábamos después con un grumo que elaborábamos a base de harina y agua. A los futbolistas, al contacto con el colorante, se le ponían rostros pajizos y parecía que más que jugadores de fútbol eran enfermos de hepatitis. Los cromos repetidos los cambiábamos en la calle con otros colegas que también coleccionaban futbolistas.

¿A qué vienen estos recuerdos infantiles? A que los granadinos tenemos la impresión de que el equipo del Granada solo existe como fórmula para intercambiarse futbolistas lo mismo que nosotros nos intercambiábamos cromos: un negocio sin alma que deja a los aficionados huérfanos de la emoción de tener un equipo que luche por mantener en alto el nombre de la ciudad que lo acoge.

Hace unos días, por los alrededores del Palacio de Deportes iba un joven de raza negra  subido en un patinete eléctrico de esos que parece una tarima con ruedas. Iba muy feliz él, con la música a toda pastilla, cuando un hombre a punto de entrar en la tercera edad se le quedó mirando y exclamó:

-¡Cuchi que bien se le da al menda la patineta! ¡Lo que tienes que hacer es meter goles!

Luego, un poco más adelante, y en plan confidencia, me dijo:

-Ese es uno de los negros del Granada. Vienen aquí como si estuvieran de vacaciones.

Yo sonreí y asentí a su aserto. Y como el hombre viera que yo era un tipo en el que podía confiar para seguir con su particular visión sobre el fútbol, dijo algo así como:

-Es que da vergüenza. Vienen, le dan cuatro patadas al balón y se marchan otra vez. Así nunca tendremos equipo. La gente va al campo de fútbol porque lleva el nombre de Granada, pero no sólo no hay granadinos en el equipo… ¡es que casi todos son extranjeros!

Luego cuando se hubo ido el hombre después de darle la razón en todo, quedé a solas con mis pensamientos. Al aficionado aquel no le faltaba razón. Ha quedado como hito en la historia del fútbol las dos veces que el Granada ha alineado en estas últimas semanas contra sus rivales a once jugadores de fútbol de once nacionalidades distintas. Además, el presidente del club es chino y el entrenador inglés. Por eso los granadinos tenemos la sensación de que no tenemos equipo, lo que tenemos es una representación de la ONU.

Ahora que el Granada CF ha puesto la directa hacia la segunda división, hace falta que nos replanteemos si queremos ser aficionados de una formación convertida en un mero negocio de traspasos.  Este Granada que tenemos nunca será el equipo de Granada. Lo que siento es que esté jugando con el nombre de esta ciudad sin darnos ni una satisfacción a cambio. No sé el tiempo que el Granada estará en segunda división después de la mala gestión que ha tenido que sufrir, lo que sí sé es que los nuevos dueños de la formación blanquirroja han alimentado la frustración de una ciudad que soñaba con tener muchos años un equipo en primera división. Y eso creo que nunca se lo perdonaremos.


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