Martes, 25 Julio, 2017

            

Hedwig: el último muro por derribar

Mucho más que un musical, un viaje que derribará prejuicios.



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“Hedwig and the angry inch” fue una de las primeras películas que proyectamos cuando apenas acababa de echar a andar el cineforum. Al principio tuvimos algunas dudas sobre si clasificarla como una película sobre sexualidad o sencillamente como un musical. Se escogió el musical pues bajo esta etiqueta ‘más genérica’ tienen cabida otros muchos conceptos o ideas que no resultan excluyentes entre sí.

La música en esta película tiene un papel clave en el desarrollo de una historia tan potente que transgrede cualquier idea o discusión sobre cuestiones de identidad de género o identidad sexual. Pero empecemos por el principio, ¿de dónde sale Hedwig?

La historia de Hedwig es creada mediadios de los años 90 por el actor y director John Cameron Mitchell y se gesta en locales de rock de Nueva York casi como un experimento del propio Cameron junto con Stephen Trask, el músico y compositor que crea todas las canciones. Después daría el paso hacia el teatro cosechando un enorme éxito y generando en torno así una especie de leyenda de culto.

Cameron fue la primera Hedwig pero después el personaje fue interpretado por muchos actores (y una actriz) diferentes demostrando que la historia no dependía de un único actor. Así, sólo era cuestión de tiempo que se planteara dar el salto al cine, cosa que tuvo lugar a comienzos del nuevo milenio.

Hedwig 2

 

La película, siguiendo la estela de la obra para teatro, trata sobre la vida de Hedwig, una artista de rock trasngénero que cambia de sexo para poder abandonar la Alemania del Este hasta terminar en los Estados Unidos. Allí conocerá a Tommy Gnosis, un aficionado al rock que le robará sus canciones y se convertirá en ídolo de masas gracias a ella, de manera que Hedwig lo perseguirá por sus conciertos en una suerte de gira paralela en locales venidos a menos.

El desarrollo de la historia se plantea como un viaje, no sólo el que hace con su grupo en busca del reconocimiento que nunca han tenido, si no también el que realiza desde su infancia hasta quien es ahora, pasando por cada una de las personas que han influido en ella de una u otra manera.

Hedwig 3

El anhelo de Hedwig siempre será buscar a su otra mitad. Aunque abandone Berlín del Este, siempre estará en mitad del muro que la separa de sí misma. Buscará su otra mitad en los demás a través de las personas a las que ha querido para después siempre volver al punto de partida, sola y abandonada. Esta búsqueda incesante de su otra mitad no es más que una búsqueda del amor, una búsqueda que no solamente se realiza hacia el exterior, hacia los demás, si no hacia el interior, hacia uno mismo.

Hedwig necesita encontrar todas sus partes y para ello debe emprender la siempre dolorosa tarea de mirar dentro de sí, exponerse, enfrentar su pasado y su presente y resurgir siendo quien es, quien siempre fue, derribando el muro que la separa. Es por esto por lo que Hedwig no es una película que trate sobre la identidad sexual, trata sobre la identidad, a secas, sobre quién es uno mismo.

Así que recuerden:

no hay mucha diferencia entre un puente y un muro, si ella no estuviera en medio, nosotros no seríamos nada.

Un artículo de Cineptos Zinescrúpulos

Comments

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  1. Es una obra maestra desconocida para el público global . Cuando uno vuelve a visionarla pasado una década, te das cuenta que es uno de esos film que tiene todas las papeletas de ser estudiada en la historia cine por la magistral capacidad de contarte desde la antropología moderna los géneros no binarios ,desde una actitud pedagógica sin dejar de lado el drama que asola esta cuestión por prejuicios cognitivos.
    Excelente recomendación.
    Omar Jerez