Jueves, 30 Marzo, 2017

El color de la lechuga determina su poder antioxidante

Con la utilización de técnicas de Resonancia Paramagnética Electrónica (EPR), han podido observar el comportamiento de las cinéticas de los compuestos de cada variedad



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Investigadores del País Vasco (UPV/EHU) han descubierto que el efecto antioxidante de la lechuga puede variar en función del color de la hoja o, al menos, condiciona la velocidad con la que actúan estos compuestos, según un trabajo publicado en la revista ‘Journal of Agricultural and Food Chemistry’.

En concreto, vieron que las lechugas de hoja verde tienen unos antioxidantes que reaccionan a velocidad lenta, mientras que las de hoja roja tienen un efecto más rápido.

Las lechugas, una de las verduras indispensables de la dieta mediterránea, son ricas en antioxidantes ya que contienen compuestos como ácidos fenólicos, flavonoides, antocianinas o vitaminas A y C, entre otros. Todos ellos protegen a largo plazo de las reacciones en cadena de los procesos de radicales libres, moléculas capaces de producir un daño celular y generar diferentes enfermedades.

Para el desarrollo de esta investigación, que comenzó en 2011 y en el que han participado investigadores de la UPV/EHU y de la Universidad de Pisa (Italia), se analizaron los compuestos de tres variedades de lechuga: la ‘Batavia’, de hoja verde, la ‘Maravilla cuatro estaciones’, semi-roja, y la ‘Hoja de roble’, de hoja roja.

Con la utilización de técnicas de Resonancia Paramagnética Electrónica (EPR), han podido observar el comportamiento de las cinéticas de los compuestos de cada variedad.

De este modo, vieron que la lechuga de hoja verde contiene compuestos antioxidantes hidrosolubles que actúan a velocidad lenta e intermedia, los de hoja roja son compuestos de cinéticas intermedias y rápidas y la semi-roja tiene los tres tipos de compuestos, tanto de velocidad rápida, intermedia como lenta.

NO SON MEJORES O PEORES

“El hecho de que haya compuestos que actúan a diferentes ritmos no quiere decir que unos sean mejores o peores que otros”, según ha reconocido la autora del trabajo Usue Pérez-López, del Departamento de Biología Vegetal y Ecología de la Facultad de Ciencia y Tecnología de la UPV/EHU.

Esta experta explica que, al ingerir alimentos que pueden generar una actividad radicalaria, habrá unos compuestos que por su actividad las eliminarán de forma más rápida. Y, a su vez, también es importante que el organismo adquiera alimentos con antioxidantes de cinética más lenta, para que éstos sigan actuando a lo largo de un tiempo más prolongado.

Por eso, reconoce Pérez-López, “es muy interesante mezclar diferentes tipos de lechuga, porque tienen características diferentes y complementarias”.

ANTIOXIDANTES: POTENCIAR ESTAS PROPIEDADES

Una vez determinada la cinética de los antioxidantes, la investigación continúa actualmente con el objetivo de lograr una mejora nutracéutica de estas tres variedades de lechuga. El equipo de investigación trata ahora de potenciar el efecto de los compuestos específicos de cada variedad sometiendo a las plantas a estreses cortos.

Estos compuestos realizan funciones de defensa en las plantas. De esta manera, si se les aplican condiciones que no son las habituales (como, por ejemplo, regándolas con agua salinizada, sometiéndolas a una alta intensidad de luz o trabajando con concentraciones elevadas de CO2), se intensificarán esas defensas y, en consecuencia, se potenciarán sus cualidades antioxidantes.

“Lo importante en este proceso es no perder la productividad, y por eso aplicamos estreses de corta intensidad. Con un excesivo estrés, podríamos llegar a un punto en que se reduzca el crecimiento de la planta, y no nos interesa conseguir una mayor calidad a costa de una reducción de tamaño. El objetivo es mantener la producción y conseguir que esa producción sea de mayor calidad”, señala la Dra. Usue Pérez-López.

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