Martes, 23 Mayo, 2017

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Dulces de Navidad, del Albaicín al resto del mundo

Casa Pasteles es un obrador granadino que se ha convertido en todo un referente a nivel nacional en cuanto a gastronomía navideña, que distribuye por Europa y Estados Unidos

Surtido de exquisiteces de Casa Pasteles


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Ubicada en Plaza Larga, en el mismo centro del histórico barrio del Albaicín de Granada, Casa Pasteles se deja oler desde mucho antes de llegar a este pintoresco punto. Su fragancia a mazapán, mantecado y chocolate inunda los callejones que llegan hasta este obrador, del que en estas fechas salen unos 40.000 kilos de dulces para repartir por todo el mundo.

Y es cierto que es por todo el mundo, porque tal y como cuenta Javier Cobo, directivo de esta industria artesanal pastelera, “estamos enviando nuestros productos a zonas de Europa y Estados Unidos, a través de encargos que nos demandan desde allí”. Obviamente, por el territorio nacional los dulces de Casa Pasteles son ampliamente conocidos, y su fama “viaja por el boca a boca, algo que para nosotros es fundamental, y que también nos llena de orgullo”, reconoce Javier Cobo.

La historia de Casa Pasteles comenzó allá por 1928, cuando Ángeles Fernández, pidió a su marido, que trabajaba como pastelero en el centro de la ciudad, que le hiciera algunos merengues para poder venderlos casa por casa. La aceptación fue tal, que en poco tiempo, pusieron un pequeño despacho en su casa de la Calle Panaderos, que con el tiempo se quedó pequeño, y vino a ser el inicio del actual obrador.

“Nosotros a la bisabuela Ángeles la llamamos Mamá Kika, y fue gracias a ella, y su visión de negocio y desarrollo, que hoy Casa Pasteles es lo que es”, explica Cobo, alabando las virtudes de una mujer que no aprendió a leer hasta los 40 años, y lo hizo de forma autodidacta.

pasteles2Además del obrador, Casa Pasteles cuenta con una cafetería, donde se introdujo, de forma pionera en Granada la venta de helados artesanales. “Antes lo habitual era comprar los helados en las heladerías, y no en pastelerías, nosotros pusimos en marcha esta tradición, y nuestra leche merengada propia, que muchos han intentado copiar, pero no han podido, y que es un auténtico éxito en verano”, continúa desgranando Javier Cobo, mientras observa todo el proceso de empaquetación de los mantecados.

Y es que los mantecados en Navidad tienen mucha fama. “El que pide, repite, y los que hay alrededor lo prueban, para nosotros no hay mejor marketing”. Comenzaron haciendo lo típico: mantecados, polvorones, rosquillos de anís, manchegos… Y ahora se han incorporado algunas innovaciones que responden a las demandas del mercado, como los dulces sin azúcar añadido, especialmente “muy conseguidos los mantecados, roscos de anís y manchegos, que se están vendiendo mucho”.

El interés del maestro confitero es “incluir como productos de Navidad dulces que eran propios de la confitería o que se hacían muy poco, casi por encargo y para regalos”, explica Cobo, “así podrían ser la bola de coco, la guinda al marrasquino con chocolate y otros dulces como los alfajores, pastelillos de gloria, de yema o los huesos de santo”.

LO MÁS EXQUISITO

A este listado de productos navideños, se une la más alta maestría confitera. “Algo que en muchos sitios han intentado copiar, pero que sinceramente, no han podido, y es que para las grandes industrias hacer estos productos de una forma tan artesanal y laboriosa no les merece la pena, por costes”.

Caprichos albaicineros: un dulce con higo, almendra, licor y pasas. Todo envuelto en chocolate, y que ha tenido un éxito rotundo, su fama ha traspasado fronteras.

Monaguillos: una exquisitez con dátil, algo que no está muy visto para Navidad, relleno con avellanas y recubierto con chocolate, y terminado con un poco de chocolate blanco.

Bombón de albaricoque: un orejón recubierto con una capa de praliné, y envuelto en chocolate. “Es muy simple pero está riquísimo. La combinación de sabores contrasta porque la dureza y fortaleza del albaricoque contrasta con el dulce del chocolate”, asegura Javier Cobo.

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Ambrosia: se trata de una avellana cubierta de crema de avellana, con galleta, y cubierta de chocolate negro con crocantti. Debido a su elaboración, y costosas materias primas, este producto tiene un precio bastante elevado. “Por ese motivo, este año se ha elaborado algo muy similar, pero mucho más asequible”, se trata del lingote, con la galleta más crujiente, y sin avellana entera, “así es más fácil de elaborar y también de comer, porque hay que pensar en las personas mayores que, en algunas ocasiones, no pueden masticar bien las cosas”.

Las materias primas que se utilizan para elaborar estos dulces son también de tradición árabe. “De la época andalusí, porque nosotros hemos respetado mucho la herencia recibida, y la hemos tratado de incorporar a los gustos actuales”, reconoce Javier Cobo, que continúa trabajando para la campaña navideña, que en Casa Pasteles comienza a mediados de septiembre y finaliza el 17 o 18 de diciembre.

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