Viernes, 28 Julio, 2017

            

De U2 a Bunbury: músicos inconformistas que cambiaron radicalmente su sonido

Muchos pueden ser los motivos que llevan a los artistas (bandas y solistas) a mudar de piel, a cambiar radicalmente su sonido con resultados más o menos afortunados, no siempre bien recibidos por sus seguidores



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La necesidad creativa de expandir horizontes, los deseos de llegar a un público más amplio, el oportunismo de sumarse a la moda de turno. Muchos pueden ser los motivos que llevan a los artistas (bandas y solistas) a mudar de piel, a cambiar radicalmente su sonido con resultados más o menos afortunados, no siempre bien recibidos por sus parroquianos.

La evolución, en cualquier caso, ha sido una lógica constante en el arte desde el principio de los tiempos, aunque en la música en ocasiones no se asimila fácilmente. Vale, es cierto que tenemos casos monolíticos como AC/DC y Motörhead, iconos del rock duro empecinados en repetir la misma fórmula como ejemplo de honesta tenacidad y respeto a sus principios. Eso es genial, pero no es lo habitual.

Por eso a continuación enumeramos una decena de artistas que a lo largo de su trayectoria creativa se han atrevido a tocar diferentes a palos, a cambiar estilísticamente, arriesgando en lugar de acomodarse en el éxito aparentemente fácil.

U2

A mediados de los noventa Bono y compañía eran unos treintañeros inquietos empeñados en talar su propia imagen. Tras el éxito del rompedor Achtung Baby (1991), se atrevieron dos años después a ir más allá desconcertando a sus fans con el desafiante Zooropa. Tras un letargo de varios años, regresaron en 1997 con Pop, un título ya de por si aterrador para sus fieles, que contenía canciones para la pista de baile como Discotheque o Mofo.

La gira fue un exceso de megalomanía con limones gigantes que literalmente engulleron a la banda alguna noche en un espectáculo impensable en sus inicios. Respetados por sus ganas de innovar, los irlandeses decidieron sin embargo volver a su cara más básica con el cambio de siglo, viviendo desde entonces cómodamente en su posición de reyes masivos del rock de estadio sobrado de épica.

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BUNBURY

Héroes del Silencio son una de las tres, cuatro o cinco bandas más legendarias de España (¿o la que más?). Por tanto, no es complicado retroceder en el tiempo hasta 1996 para hacerse una idea de lo que supuso su ruptura tras la gira Avalancha. Ahora su líder, Enrique Bunbury, está asentado como un intérprete inclasificable de influencias latinas sin perder su esencia rockera, pero la historia no comenzó así.

En 1997, sin duda con la intención de romper drásticamente con su pasado, debutó en solitario con Radical Sonora, un disco de ritmos electrónicos y arábigos que aún hoy resulta sorprendente para buena parte de sus seguidores. Por si esto fuera poco, se cortó la melena y apareció enfundado en un ajustado peto de tirantes negro y naranja. No fueron pocas las mandíbulas que el zaragozano desencajó súbitamente. ¡Genial desafío libre de ataduras!

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DOVER

De alguna manera España se detuvo en octubre de 2006 cuando la formación madrileña, antaño pétreo estandarte del rock post grunge más guitarrero, publicó Follow the city lights. Cualquier coincidencia con su producción anterior era puramente accidental, provocando reacciones iracundas entre sus fans más acérrimos, aunque abriéndose también a un nuevo público. Pasando de Nirvana y Social Distortion a Madonna con asombrosa naturalidad.

Después llegó el disco ‘africano’ I Ka Kené (2010), pero después decidieron cerrar el círculo devolviendo su alma al diablo en una gira rockera con canciones de sus tres primeros discos: Sister (1995), Devil came to me (1997) y Late at night (1999). Al final la cabra tiró al monte y lo electrificó con guitarrazos, como antaño, y este año han editado el disco Complications, mezcla de todo lo anterior.

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METALLICA

El grunge literalmente lo asoló todo en el primer lustro de los noventa, al mismo tiempo que Metallica arrasaba con su Black Album (1991). Por eso desde su situación dominante del rock mundial cuesta comprender por qué la banda, en lugar de seguir marcando tendencia thrash, decidió amoldarse a los sonidos grunge típicos de la época en su vilipendiado álbum Load de 1996. Trataron de reconciliarse no con mucho éxito con sus seguidores urgentemente con Reload (1997), y aunque en directo nunca fallaron, fueron años de duras críticas y tensiones internas. Tras el patinazo creativo que fue St. Anger (2003), no fue hasta la publicación de Death Magnetic en 2008 cuando la familia Metallica volvió a unirse felizmente de nuevo.

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THE ROLLING STONES

Las diferencias en el seno de los ‘cantos rodados’ siempre han estado más o menos claras: Keith Richards es la ortodoxia más blues y rockera, enfrentada cruentamente al sentido empresarial de Mick Jagger, prisionero de las modas y girando siempre hacia el sol que más calienta. De ahí que, para reinventarse y revitalizarse, a finales de los setenta la banda se arrojara a los brazos de la música disco en su álbum Some Girls de 1978, que contenía el inesperado megahit Miss you. Ahondaron en esta línea en Emotional rescue (1980), abriéndose también al reggae, pero el éxito de Tattoo you (1981) y su tema Start me up de alguna manera les devolvió a derroteros más clásicos.

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THE CLASH

Iconos del punk británico de finales de los setenta, pasaron a la historia de manera fulminante gracias a tres prenéticos pelotazos facturados entre 1977 y 1979: The Clash, Give ‘em enough rope y London Calling. Llegados a ese punto abrieron sus intereses musicales de manera majestuosa en el inabarcable Sandinista! de 1980, en el que cabían estilos tan diversos como el hip hop, el gospel, el jazz o el dub.

En 1982 publicaron Combat rock, disco que contiene su exitazo bailón Rock the Casbah, el cual les convirtió directamente en estrellas globales con la incalculable ayuda de la incipiente MTV. Desorientados y con tensiones entre sus miembros, la banda duró hasta 1985 siendo ya un espejismo poco fiable.

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THE BEATLES

John, Paul, George y Ringo son los padres de todo esto, no porque lo inventaran realmente, sino porque supieron llevarlo a otro nivel. Llegaron al éxito con pildorazos de pop rock guitarrero desatando la Beatlemania en todo el mundo conocido, pero pronto sus talentos se sintieron encorsetados y comenzaron los experimentos psicodélicos (y más allá) en discos como Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band, ahora considerado clásico, pero recibido con pasmo en su momento por su osadía. Las carreras en solitario de los cuatro Beatles confirmaron que sus genios creativos eran estratosféricos.

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DAVID BOWIE

Si alguien es sinónimo de inconformista evolución, ese es el Camaleón. David Bowie. El Duque Blanco. Llamémosle Señor X incluso, da igual. A él no le importa en absoluto, pues lo que le mantiene ocupado es la investigación constante, desde los lejanos días de Space Oddity a finales de los sesenta, hasta el drum n’ bass y la electrónica de los noventa, pasando por el rock ‘berlinés’ de los setenta y el baile de los ochenta. Quizás más pronto que tarde le dé por el thrash metal o el grindcore. ¿Por qué no? Estaría curioso.

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