Domingo, 28 Mayo, 2017

¿Cuándo acudir a un psicólogo?

Cuando nuestra vida nos desborda, podemos dudar en si sería adecuado acudir a psicoterapia, o si deberíamos solucionar nuestros problemas por nuestra cuenta. ¿Cómo saberlo?

Psicología Ágora|@psicologosagora


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Nadie pone en duda la importancia que tiene hacerse revisiones médicas de forma periódica y cuidar nuestro cuerpo, pero ¿qué pasa con nuestra salud mental? ¿No estaría bien aprender a detectar nuestras vulnerabilidades psicológicas, mejorar nuestra autoestima, aprender a gestionar los problemas de forma adecuada y así prevenir futuros problemas psicológicos?

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Para saber si sería aconsejable acudir a un psicólogo, pregúntese:

  1. ¿Siente o piensa que sus problemas le desbordan?

Esto puede deberse, por ejemplo, a estrés, una mala gestión de las emociones, una visión distorsionada de dichos problemas, tendencia al pensamiento rígido, incapacidad para tomar decisiones…

  1. ¿Tiene muchos pensamientos negativos?

Cuando nuestro estado de ánimo baja, tendemos a vernos a nosotros mismos, a los demás, a nuestro entorno y al futuro de una forma mucho más pesimista. La psicología cognitivo-conductual defiende que son nuestros pensamientos los que provocan nuestras emociones negativas, por tanto, sería muy importante trabajar en ellos.

  1. ¿Tiene ansiedad?

El hecho de no saber gestionar de forma adecuada el estilo de vida acelerado y nuestras propias obligaciones o presiones puede pasar factura a nuestra salud psicológica. Por otro lado, algunas personas experimentan ataques de ansiedad muy intensos en los que temen que les pueda ocurrir alguna desgracia o perder el control. Cuando estos ataques de pánico son frecuentes y muy intensos, es importante acudir a un psicólogo para no fortalecer ni agravar el problema.

  1. ¿Siente agresividad?

Muchas personas se vuelven agresivas cuando baja su estado de ánimo, cuando no gestionan bien su estrés o no toleran de forma adecuada la frustración. Por otro lado, hay personas que se relacionan con los demás con agresividad, sencillamente, porque les cuesta hacerlo de otra forma.

  1. ¿Siente descontrol en su vida?

No sentirnos responsables ni dueños de nuestra propia vida nos hace sentirnos indefensos y vulnerables, lo cual baja nuestro estado de ánimo y aumenta la probabilidad de depresión.

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  1. ¿Le cuesta tomar decisiones?

Puede que sea por no ver el problema de una forma objetiva y realista, o tal vez sea por no saber llevar a cabo un adecuado proceso de resolución de problemas.

  1. ¿Tiene una autoestima baja?

Cuando nuestro estado de ánimo baja, una de las primeras cosas que se deterioran es nuestra autoestima. Sin embargo, fortalecer nuestro amor propio es algo verdaderamente importante, ya que nos ayuda a recuperarnos mejor ante los problemas de la vida y a hundirnos en menor intensidad.

  1. ¿Le cuesta relacionarse con los demás?

La forma en la que nos relacionamos con los demás la aprendemos desde que nacemos, pero eso no significa que aprendamos la forma adecuada de hacerlo. Algunas personas no se sienten satisfechas con sus habilidades sociales (ya que se ven como demasiado inhibidas o, por el contrario, agresivas) o incluso sienten ansiedad cuando tienen que hacerlo.

  1. ¿Es (o le ven) como demasiado maniático?

Puede ser por tener un estilo de pensamiento rígido, o bien, por tener la necesidad de hacer, decir o pensar ciertas cosas para calmar su ansiedad. En este último caso podríamos estar hablando de un posible trastorno obsesivo-compulsivo.

  1. ¿Le cuesta dormir o somatiza?

La ansiedad puede afectar de muy diversas formas a nuestro cuerpo (insomnio, aumento o disminución del apetito…) y nos puede generar somatizaciones (problemas físicos que no tienen ninguna causa orgánica y que se alivian al tratar la ansiedad).

  1. ¿Algún suceso del pasado le afecta actualmente?

Revivir y reexperimentar el dolor que nos hizo sentir una situación pasada en la actualidad con mucha frecuencia e intensidad implica que no hemos superado algo traumático.

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  1. ¿Sus relaciones de pareja o familiares se están deteriorando?

Sus problemas individuales (o los de sus seres queridos), o una forma inadecuada de comunicación puede afectar y negativizar esas relaciones.

  1. ¿Ha dejado de ver sentido a su vida?

Perder la motivación y los objetivos vitales, sentir una gran tristeza (o apatía) y pérdida de energía, y dejarse llevar por los pensamientos negativos suele ser signo de depresión.

  1. ¿Ya no se siente feliz?

Los psicólogos no sólo ayudan en situaciones graves, sino cuando existe un problema que está produciendo malestar en el día a día en la vida de la persona.

Un artículo de Psicología Ágora

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