Miércoles, 29 Marzo, 2017

Crítica: “El Niño”, espectáculo y calidad en aguas del Estrecho

Daniel Monzón crea una historia realista que se sustenta en las buenas interpretaciones de su elenco de actores

Fotograma de "El Niño" de Daniel Monzón


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Poco tiene que ver el inicio de aquél drama carcelario que Daniel Monzón presentaba en 2009, y que resultaría ser una de las películas españolas del año, con el inicio de su nueva película “El Niño”. En “Celda 211” impactaba la manera de iniciar la trama con apenas tres minutos de presentación. En “El Niño” todo es más pausado y tras su inicio entre sonidos y máquinas de puerto, empezamos a ver que la historia nos sumerge en un mundo desconocido pero cercano.

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“El Niño” nos habla de dos amigos que quieren hacer algo grande juntos y que deciden iniciarse en el mundo del tráfico de droga por el Estrecho de Gibraltar. También serviría para la relación de Luis Tosar y su compañera Bárbara Lennie: dos amigos que buscan hacer algo grande atrapando a las mafias que trafican en el estrecho. Así podría resumirse la trama de “El Niño”, pero Monzón no quiere que el espectador se quede en la superficie. El director regala a espectador un viaje humano por las complicadas costas de nuestra provincia. Con buen ritmo, Monzón acomete la primera parte de la trama casi a modo de documental, alternando secuencias de la policía y de los jóvenes “El Niño” y “El Compi” iniciándose en el mundo del narcotráfico. Lo mejor es que a Monzón no le tiembla el pulso para iniciar secuencias de acción en el mar dando una lección de montaje y de ritmo, recordando a Frankenheimer o Siegel, maestros de este tipo de secuencias. La calidad visual que nos relata hace que el espectador se empape de la trama y empatice con cada uno de los personajes.

Esta acción no es solo lo que “El Niño” ofrece, tras la acción existen una serie de historias que nos hacen conocer a los personajes  donde Monzón  los humaniza. Cierto es que hay momentos en que la trama parece cortarse, o por lo menos el ritmo se frena, pero en conjunto es necesario para conocer más globalmente la historia y ver a cada uno de los personajes dentro del conjunto.

 

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Y cierto es que Uno de los méritos de “El Niño” es sin duda su reparto. La combinación entre experiencia y juventud le sale bien a Monzón. Luis Tosar como siempre  en su sitio y “comiéndose” su papel; al igual que Eduard Fernández, Jordi López, Bárbara Lennie o el andaluz Jesús Carroza, convertido en todo hombre y demostrando que lo “7 Vírgenes” no fue un espejismo. Pero al igual que la experiencia los debutantes también rozan el notable. Jesús Castro va a más en cada secuencia. Un tipo joven al que el papel le va como anillo al dedo y que tiene una mirada tan profunda que la pantalla se queda pequeña en cada primer plano. Un acierto. No se quedan atrás Meriem Bachir o Saeb Chatiby, ambos defienden su rol perfectamente.

Por supuesto “El Niño” no es perfecta. Por momentos peca de exceso de romanticismo, o incluso frialdad de algunas de las secuencias, pero lo más sangrante es que una película tan bien llevada y bien planteada, tenga una banda sonora tan pobre. El hilo musical demasiado presente en todas las partes de la película sin dejar reposar la acción mancha un poco la buena labor de todo el equipo de “El Niño”.

A pesar de esto “El Niño” es una de las grandes películas que tendremos este año en nuestro cine, por muchos motivos: su trama, su forma, sus actores, su fotografía, todo unido conforman un film lleno de atractivos y que merece la pena disfrutar en grandes salas como las de Kinépolis, por ejemplo.

Habrá que mirar al cielo para pedir que ojalá todos los taquillazos españoles de la temporada tengan la calidad y mezclen buen cine y espectáculo, como lo hace “El Niño” de Daniel Monzón.

 

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