Miércoles, 24 Mayo, 2017

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Canción triste de unos músicos sin plaza: la historia de los alumnos que se quedaron fuera de los Conservatorios Profesionales

Veintiséis alumnos se quedan fuera tras haber superado el examen de acceso al grado profesional de música



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Nicolás sale de su clase de primero de ESO a las tres de la tarde, a las cuatro, tras comer en el coche, este pequeño se iba al conservatorio durante toda la tarde. Así llegaba a su casa, sin otro ánimo más que el de descansar… “Mamá no puedo más…”, “No te preocupes, ‘prenda’ que todo sacrificio y trabajo tiene su recompensa”, le contesta su madre, Soledad Espigares.

Después de cuatro años de estudio riguroso, el curso elemental  del conservatorio deja a los alumnos con la preparación suficiente para entrar en el grado profesional, en este se  cursarían cinco años más y luego tocaría entrar en el grado superior.  Una larga trayectoria que tiene dos filtros: los exámenes.

Y precisamente uno de ellos es el que está provocando un auténtico quebradero de cabeza a estudiantes y familiares. Después de la alegría y el orgullo de haber aprobado, aproximadamente 26 alumnos se encuentran desilusionados por sentir que no han servido para nada tantos nervios, tiempo, inversión económica y esfuerzo. Su situación es la misma a la de haber suspendido. Pero los padres de los niños que se han quedado fuera no cesan en su empeño, luchan por sus hijos y se manifiestan a las puertas del Conservatorio Ángel Barrios, en el Zaidín.

PATRICIA, FLAUTA, 16 AÑOS

“Nos quieren hacer ver que entrar en el curso profesional es equiparable a entrar en una universidad”, comenta el padre de Patricia, Pedro Godoy.

“Si te digo el drama que está suponiendo esta situación en mi casa…”, se lastima Godoy, su hija lleva estudiando flauta desde que tenía 10 años, hace flauta solista, toca en una banda de música, ha cogido un nivel considerable.

Godoy asegura que el conservatorio tiene 80 plazas libres este año y que el director del centro les ha comunicado que cuenta con los medios necesarios para atender a esos alumnos que se han quedado fuera. “Nos dicen que no hay recortes en educación, pero con esto están ahogando la entrada de alumnos, con el sobrante de profesorado los ponen de ‘profesores de pasillo’ y ‘profesores de apoyo’”, comenta un indignado Godoy.

ANA, VIOLA, 12 AÑOS

Ana ha superado todos los cursos del grado elemental con notas muy altas, ha superado las pruebas y se ha quedado sin plaza por una décima. “La niña lo está pasando ahora mal, está desmoralizada, no sé hasta dónde llegaremos, no nos hemos manifestado nunca, desde la Delegación de Educación y desde la Consejería de Educación en Sevilla no hay voluntad de solución”, cuenta la madre de Ana, Elena Carrillo.

NICOLAS, TROMBÓN, 13 AÑOS

“Mi hijo ha terminado con un notable el cuarto curso de elemental pero se ha quedado fuera por milésimas, hablamos de un 8,8 una nota conseguida tras cuatro años de duro trabajo, horas de juego y ocio perdidas que nunca va a poder recuperar. Un niño que está totalmente decepcionado, ¿mamá esta es mi recompensa después de cuatro años?”, relata Soledad Espigares.

Las opciones que le quedan a Nicolás y a los demás niños es repetir cuarto de elemental para volver a repetir el examen de acceso al curso superior, “yo no tengo que ser un repetidor, me he esforzado y he aprobado”, responde Nicolás a su madre cuando se le plantea esa opción

LA ENSEÑANZA PRIVADA

Cuando se habla de música el estudiante no se puede permitir estar un año parado por lo que Luis Vidueira, director del Conservatorio Angel Barrios, recomendó acudir a la enseñanza privada con el coste que eso supondría. “Lo que te vienen a decir es que cuelgues el instrumento, hay padres que no se pueden permitir pagar ese dinero”, dice Godoy, padre de Patricia.

El director del centro no niega el recorte de las plazas, “este año se han dado menos plazas para el primer año del grado superior que los alumnos que había de cada instrumento el año anterior de elemental”, explica, y “estas plazas son otorgadas por la Consejería de Educación de Sevilla”.

Asegura Vidueira que no es que no se quiera que los niños no continúen sus estudios musicales, sino que la triste realidad es el fenómeno económico por el que estamos pasando,  pero “dentro de este centro podríamos tenerlos y enseñarles, aunque no podemos hacer eso por el número de plazas que nos han otorgado”.

“El año pasado los padres tuvieron el mismo problema, los niños se quedaron sin plaza y desde el conservatorio se pudo solucionar”, recuerda Elena Carrillo, madre de Ana, pero este año, tal y como asegura el director del conservatorio “no se va a llevar a cabo la horizontalidad de plazas, el cambio de unas plazas por otras, y así lo han ratificado en la última reunión mantenida en Sevilla”, termina Vidueira.

La delegada de la Consejería de Educación en Granada, Ana Gámez, se ha pronunciado al respecto, “entiendo perfectamente, la frustración de las familias, lo que supone aprobar un examen y no entrar por la nota de corte, pero esta nota está determinada para chicos y chicas que hagan de la música su profesión”. 

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