Domingo, 20 de Enero de 2019

            

Cae en Granada una banda especializada en manipular cajeros

Con una variante del “lazo libanés”, los cinco detenidos han estafado más de 30.000 euros a alrededor de 30 víctimas

Imagen ilustrativa de un cajero | Archivo GD
Gabinete


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La Guardia Civil, en el marco de la operación Caliba, ha desarticulado en la provincia de Granada una banda criminal especializada en una variante de la estafa del “lazo libanés”, que presuntamente ha estafado más de 30.000 euros desde el pasado mes de agosto a más de 30 personas en las provincias de Granada y Málaga.

Mientras la estafa del “lazo libanés” consiste en modificar la rendija de la salida del dinero del cajero para que los billetes se queden adheridos a ella; esta otra modalidad consiste en colocar en un determinado cajero una rendija modificada con un mecanismo que se apodera de la tarjeta de crédito, mientras que una cámara disimulada en dicho cajero graba los números que la víctima pulsa al introducir el número de identificación personal, el PIN. Luego los estafadores utilizan esta tarjeta hasta que el propietario la anula o hasta que agotan el crédito de la tarjeta.

Los estafadores suelen actuar por la tarde los viernes y fines de semana, cuando la sucursal bancaria no está abierta. Las víctimas introducen su tarjeta, pero el cajero está manipulado para que esta solo se introduzca parcialmente; el cajero entonces detecta una anomalía e informa mediante un mensaje en la pantalla de que por cuestiones técnicas no pueden devolver la tarjeta. La víctima abandona el cajero pensando en recuperar su tarjeta el lunes siguiente, pero no se le ocurre bloquearla, y mientras tanto aparece uno de los estafadores y se apodera de la tarjeta y recupera el teléfono móvil con el que ha grabado el PIN. Luego, y durante todo el fin de semana, los estafadores extraen el todo el dinero que pueden de cajeros bancarios y hacen compras hasta agotar el crédito de la tarjeta.

En esta operación la Guardia Civil ha detenido en las localidades de Peligros y Santa Fe a cinco personas de nacionalidad rumana, cuatro hombres y una mujer de entre 30 y 39 años de edad, con antecedentes policiales, como presuntos autores de un delito de pertenencia a banda criminal, estafa continuada y daños.

Durante la fase de explotación la Guardia Civil ha realizado dos registros domiciliarios y ha intervenido documentación falsa, 4 tarjetas de crédito sustraídas, 8 teléfonos móviles -uno de los teléfonos estaba adosado a un perfil de cajero manipulado -, 6 tarjeteros con dispositivo de retención, 1 bolígrafo con cámara y 4 perfiles de aluminio manipulados con imanes para que se quedaran adheridos al cajero –en estos perfiles se alojaban los teléfonos móviles que utilizaban para grabar el PIN-.

La Guardia Civil también ha recuperado muchos de los efectos que los detenidos habían comprado con las tarjetas de crédito conseguidas, entre otros los útiles necesarios para el cultivo “indoor” de cannabis: lámparas halógenas, aparatos de aire acondicionado, filtros, abonos, etcétera.

La primera estafa conocida ocurrió a las 22:00 horas del pasado día 24 de agosto en la localidad de Valderrubio. El cajero se quedó con la tarjeta del denunciante y cuando el lunes fue a recuperarla descubrió que habían hecho 3 reintegros con ella por valor de 1200 euros.

A partir de ese día se fueron repitiendo las estafas a lo largo de la provincia de Granada y de Málaga. Hasta el momento hay 30 víctimas documentadas; aunque se espera que sean muchas más.

El equipo de investigación de la Guardia Civil de Pinos Puente recibió la primera denuncia y se hizo cargo de las pesquisas que han concluido con el descubrimiento y desarticulación de esta banda de estafadores.

Durante la investigación la Guardia Civil ha contado en todo momento con la colaboración de los responsables de seguridad de la entidad bancaria en la que se produjeron las estafas.

Tras ser puestos a disposición judicial, tres de los cinco detenidos han ingresado en prisión.

La Guardia Civil aconseja

Realizar una inspección previa del cajero automático y si se observa alguna anomalía, o indicios de que ha podido ser manipulado, abortar la extracción de dinero.

A la hora de escribir el PIN en el cajero, ha de hacerse ocultando qué números pulsamos ya sea con la otra mano, con una cartera, o con cualquier otro objeto que impida que nos puedan ver o grabar.

Desconfíe si, en el momento en el que se ha quedado bloqueada su tarjeta, algún desconocido se presta a ayudarle a recuperarla y le pide que vuelva a introducir su contraseña.

En caso de problemas comunicarlo inmediatamente a la entidad bancaria, comprobar los movimientos y, si fuera necesario, anular la tarjeta.


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