Un total de 40 niños con diabetes participan en un campamento supervisado en Lecrín

Un equipo formado por seis profesionales del Clínico San Cecilio y del Hospital Materno Infantil velan por la seguridad de los menores

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Los niños disfrutan de la 25º edición del campamento para diabéticos | Foto: Gabinete
Gabinete
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Un total de 40 niños con diabetes procedentes de diferentes puntos de Andalucía participan esta semana en un campamento infantil supervisado por profesionales de los hospitales Clínico San Cecilio y Virgen de las Nieves que velan por la salud de los menores. Esta actividad, organizada por la Asociación Granadina de Diabetes (AGRADI) reúne en la granja escuela ‘El Molino de Lecrín’ a niños de entre 7 y 14 años que padecen esta patología crónica.

La presencia de profesionales sanitarios es imprescindible en este campamento para garantizar el seguimiento de los niños y la correcta atención durante su desarrollo, ya que son menores aun en edades tempranas y que en muchos de los casos han sido diagnosticados recientemente. El objetivo es que los niños disfruten de actividades de ocio al aire libre y puedan desenvolverse fuera del ámbito familiar en un entorno seguro, al tiempo que reciben información sobre su enfermedad y se forman en cómo controlarla.

El equipo sanitario está formado por seis profesionales sanitarios de Granada de los que tres pertenecen al Hospital Materno Infantil (una pediatra, una residente de Pediatría y un enfermero residente pediátrico) y tres al Clínico San Cecilio (un especialista y un médico residente en Endocrinología y Nutrición y una enfermera especializada en diabetes). Además, el campamento cuenta con la participación de dos nutricionistas.

Desde Endocrinología y Nutrición del San Cecilio, los facultativos Enrique Redondo y Javier García, y desde Pediatría del Hospital Virgen de las Nieves, María José Salmerón y Belén Hurtado, se encargan de ajustar los tratamientos, pautar las dosis de insulina que los niños deben aplicarse previamente a las comidas y de realizar el seguimiento de cada uno de ellos previniendo cualquier hipoglucemia. La enfermera Raquel López realiza una importante labor de formación con los más pequeños, enseñándoles a manejar los dispositivos para controlar su enfermedad. Por su parte, el residente en Enfermería Diego Hernández realiza una labor de asistencia sanitaria y apoyo a los primeros, velando por la seguridad de los niños.

En el caso de Raquel López es la séptima vez que participa en este campamento del que destaca “la ilusión de los niños por venir a este campamento tras dos años sin poder celebrarlo’ y subraya que “el objetivo es que con juegos y actividades divertidas ganen en independencia y comprueben que es posible vivir una vida plenamente normal a pesar de la diabetes”. Se trata de “una gran responsabilidad para nosotros como profesionales sanitarios pero que nos motiva a seguir ofreciendo la mejor atención a unos pacientes tan especiales como son los niños”.

25ª edición del campamento

El campamento de AGRADI celebra este año su 25ª edición tras no poder llevarse a cabo desde 2019 debido a la pandemia causada por la COVID-19. Se trata de una actividad con una elevada demanda en la que muchos niños repiten y gracias a la que aprenden a ser autosuficientes en la gestión de la diabetes.

En palabras de Antonio Salinas, coordinador de los campamentos y representante de la Asociación AGRADI, “los campamentos suponen un antes y un después en todos los menores que participan, ya que entienden la dificultad de su enfermedad, empatizan, aprenden y trabajan en grupo al estar con más de 50 personas con la misma patología, durante una semana”. En este sentido, destaca Salinas “los campamentos son necesarios para que puedan desarrollar todas estas aptitudes y para que además, sean capaces de ser autosuficientes con su enfermedad crónica”.

Para su realización cuenta con el trabajo de un grupo de monitores voluntarios con amplia experiencia en la organización de campamentos y que padecen también diabetes. Esto, de acuerdo con los organizadores, es fundamental ya que los niños sienten que les hablan de igual a igual y pueden conocer a personas que han experimentado situaciones parecidas a las que ahora viven ellos.