"La sociedad debe acoger a las personas con trastorno bipolar para que ellos mismos se acepten"

La asociación GranaBip reivindica en el día mundial de esta enfermedad la importancia de acabar con la estigmatización y comprender que se trata de personas normales

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Este 30 de marzo se celebra el Día Mundial del Trastorno Bipolar | Foto; Archivo GD
Ainoa Morano
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La enfermedad del alma, esa en la que el cerebro está en perfectas condiciones, pero son las emociones las que varían de un extremo a otro, de pronto los que la padecen sienten una felicidad inmensa como pasan a una profunda depresión. Según la Organización Mundial de la Salud, un 6% de la población sufre un trastorno de bipolaridad, pero esta cifra solo engloba a los casos diagnosticados, por lo que el número de afectados puede aumentar considerablemente. 

Este miércoles 30 de marzo se celebra el Día Mundial del Trastorno Bipolar, una jornada en la que el objetivo principal pasa por concienciar a la sociedad y acabar con la estigmatización que existe hacia este colectivo. En esta lucha se encuentra la Asociación GranaBip, un proyecto que desde 2008 atiende tanto a los afectados por esta enfermedad mental como a sus familiares. María del Sol Casas, más conocida como Cuca, es la presidenta y alma mater de GranaBip y ha atendido a GranadaDigital para alzar la voz y reivindicar un año más las necesidades de este colectivo. 

“Las personas con trastorno bipolar están cansados de ver cómo la sociedad no los quiere, no los entiende y los apartan, incluso a veces esto ocurre dentro de la misma familia”, explica Cuca. Como con muchos de los casos de desigualdad y estigmatización que se viven día tras día en la sociedad, la raíz del problema está en la desinformación. “Cuando hablas de trastorno mental se piensan que se trata de personas peligrosas o agresivas, pero es totalmente lo contrario, ese pensamiento es porque no se han parado a conocerlos. Las personas son buenas o malas, independientemente de si sufren un trastorno. Llevo aquí 14 años y lo único que puedo decir es que son personas maravillosas”, apunta la presidenta de GranaBip. 

La aceptación social, clave para el progreso

Cuando se conoce que se padece un trastorno de bipolaridad, el shock puede ser muy grande para muchas personas, no solo para el quien lo sufre, sino también para su entorno. Uno de los usuarios de GranadaBip cuenta que su psiquiatra no quiso darle el diagnóstico a solas, que tenía que haber un acompañante con él porque podía haber riesgo de suicidio al conocer la noticia. Su hija fue quién lo acompañó y, en un principio, el psiquiatra le comunicó que padecía una depresión, pero fue su propia hija quien le explicó que lo que tenía era un trastorno bipolar.

Hasta hace poco existía un gran desconocimiento sobre esta enfermedad mental, algo que ha repercutido en la sociedad. Aquí es donde el trabajo de esta asociación granadina cobra especial importancia. Su labor hace que paulatinamente la ciudadanía normalice este trastorno y lo consigue gracias a eventos como el que se realiza este mismo 30 de marzo en el Día Mundial del Trastorno Bipolar. El Palacio de Quinta Alegre acogerá un acto a partir de las 17.00 horas cuyo principal y único objetivo es que estas personas se sientan respaldadas y acogidas por los demás.

El principal paso para acabar con la estigmatización existente hacia este colectivo es comprender que son personas que llevan una vida completamente normal. La presidenta de la asociación lo explica muy claramente, "aquí tenemos usuarios que son médicos, enfermeros, abogados... y todos hacen una vida normal. El problema surge en que ellos mismos no quieren mostrarse ni en esta asociación ni en otro tipo de entidades porque saben que son rechazados. La sociedad debe acoger a las personas con trastorno bipolar para que ellos mismos se puedan aceptar".

La familia y el entorno de las personas con trastorno bipolar

La aceptación por parte de la sociedad sería la meta máxima a conseguir, pero para llegar a ello hay que empezar por el propio entorno y la familia de los afectados. Cuca, presidenta de GranaBip, cuenta que son muchas las personas que acuden a la institución contando que se han quedado sin amigos, sin pareja o incluso sin familia por culpa de la enfermedad. Uno de los psicólogos del centro explica que desde GranaBip trabajan con los familiares de sus usuarios, siempre que ellos quieran y asegura que el apoyo de la familia es fundamental.

Uno de los usuarios cuenta que llegó un momento en el que pensó en quitarse la vida porque en su cabeza se metió la idea de que era un estorbo. Ante esta situación, si el círculo más cercano ayuda a la persona con trastorno bipolar y colabora en ese proceso de aceptación, estos pensamientos serán menos comunes o habituales. Para conseguir esta compresión y ayuda, GranaBip cuenta con terapias individuales, talleres en grupos de ayuda mutua y con un gran número de voluntarios con los que trabajar en diversos aspectos de la enfermedad. Además, ahora la asociación comienza un nuevo proyecto con Infosalus en el que podrán comenzar a trabajar con niños de corta edad.

En definitiva, el trastorno bipolar debe ser concebido como cualquier otra enfermedad. En la vida cotidiana no se juzga ni se rechaza a nadie porque tenga diabetes, sea alérgico o tenga, en el peor de los casos, un cáncer, parece algo lógico. Igual de coherente debe ser aceptar y acoger como a una persona más a aquellas que padecen un trastorno bipolar, ya que, como repitió Cuca en varias ocasiones, "son personas maravillosas y totalmente normales".