La reinvención del Monasterio de San Bernardo para defender su patrimonio y abrirlo a Granada

El lugar, convertido ahora en un núcleo cultural de la ciudad, estuvo cerca de ser propiedad de una empresa china

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En el Monasterio Cisterciense de San Bernardo se respira paz y silencio | Foto y vídeo: David Ríos
Sergio Rodríguez Acosta
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En el número 2 de la calle Gloria, ubicada frente a la Iglesia Parroquial de san Pedro y san Pablo, se encuentra el Monasterio Cisterciense de San Bernardo. Granada es bonita y como uno mismo, que nunca terminas de conocerla. La entrada del convento, cuyas dimensiones son de unos 5.000 metros cuadrados, se encuentra escondida en esa estrecha calle, donde se ha gestado el crecimiento de un núcleo cultural para la capital. El monasterio acoge actualmente conciertos, exposiciones, conferencias y otros eventos de carácter cultural gracias a la gestión de la asociación Arsconditus. Además, es el hogar de una familia, mantiene prestaciones fundamentales como la hospedería monástica y otras tareas. Todo suma con la intención de que este edificio siga abierto al público, pues estuvo muy cerca de ser vendido a una empresa china.

La reinvención del Monasterio de San Bernardo empezó en 2019. Las cuatro monjas que aún residían entre sus paredes se vieron obligadas a marcharse. Los grandes espacios y las condiciones de vida del lugar eran ya demasiado para las cuatro mujeres, que, con una media de edad de 80 años, fueron acogidas en otra comunidad de Burgos. El panorama no era bueno para el convento, pero el destino siempre deja un resquicio.

"Lo más fácil o práctico era venderlo", manifiesta Andoni Martínez, secretario de la asociación Arsconditus. Andoni, historiador del arte natural de León, aceptó este reto junto a otros historiadores del arte. El portavoz vive en el edificio junto a su mujer y a su hijo de un año. La Orden Cisterciense es propietaria del edificio desde hace cuatro siglos, pero en 2019 existió la posibilidad de venderlo a una empresa china que tenía el proyecto de convertirlo en un hotel de lujo. Arsconditus fue esa ventana de oportunidad para las monjas, que pusieron como condición que continuase siendo un hogar. "Creemos que era una pérdida para Granada y para el ciudadano", aporta Andoni.

Capilla del Monasterio de San Bernardo | Foto: David Ríos

Una oportunidad para conectar con el ciudadano

Así, sus puertas volvieron a abrirse el 8 de diciembre de 2019 tras una dura tarea. "El monasterio quedó pelado. Aquí no había ni un colchón y hemos tenido que poner hasta los casquillos de las bombillas", señala el secretario de Arsconditus. La cesión del lugar dio paso a un proyecto cultural que se planteó como "una idea diferente sobre el patrimonio". "Gran parte está en manos de la Iglesia o del Estado, pero a veces no son capaces de sostenerlo", declara Andoni, quien agrega que, desde hace casi tres años, la intención es tener "vía directa con el ciudadano para que pueda usar el patrimonio, pero también sostenerlo".

Dentro del monasterio hay un gran abanico de espacios con encanto. Conciertos, exposiciones, conferencias, retiros de lectura y otras actividades copan su agenda. Los granadinos pueden disfrutar de estos eventos aportando su voluntad. En contadas ocasiones se estipula una orientación en el donativo. De esta forma, la oferta cultural de la capital ha crecido a la par que la ciudadanía puede disfrutar de este patrimonio y ayudar a conservarlo. La implicación ha ido más allá, ya que Andoni celebra que el convento ha recibido muchas donaciones de granadinos. Además, "algunas cosas han vuelto, como una estatua preciosa de la Virgen de Gracia". Hay gran cantidad de maravillas que apreciar su interior, como un lavadero, una cocina que recrea tiempos pasados o una terraza con vistas a la Alhambra.

Recientemente, el patio interior del edifico acogió un concierto de cuerda de Cuarteto Nazarí con un ambiente idílico que siempre cuenta con el chorro de agua de una fuente que durante un tiempo estuvo sin funcionar. Próximamente, el 15 y 16 de octubre, se celebrará un retiro de lectura.

El mantenimiento del espíritu cisterciense

La aportación va más allá de estas citas. En los adentros del monasterio, un pintor, un escultor y un ebanista trabajan en sus creaciones. Todo es bienvenido siempre y cuando respete el espíritu cisterciense, que es descrito por Andoni como "muy abierto" con todo lo que cuente con el "punto de respeto" necesario. También existe la posibilidad de disfrutar de visitas guiadas a gran parte del monasterio y la capilla, que se preserva como tal y está siempre abierta al público general sábados domingos y festivos en horario prolongado.

La asociación Arsconditus ha dado un nuevo camino al Monasterio de San Bernardo, pero no se olvida de lo que realmente ha sido siempre. "La hospedería monástica es fundamental. Es una de las funciones más importantes de un monasterio", recalca Andoni. Dentro de esa actividad existen dos opciones. Una de ellas es "un diálogo con Dios", en el que se busca vivir esa experiencia con "tranquilidad". La otra, más desenfadada, es un albergue que acoge a peregrinos de todo el mundo, que comparten estancia, baño y cocina. "Vienen uno o dos de media al día de lugares como Canadá, Finlandia o Estados Unidos", ejemplifica Andoni, que aclara que reciben a todo tipo de personas que dejan un donativo libre y prosiguen con su camino.

La organización espera que este caso pueda servir de ejemplo para que en el futuro se pueda seguir defendiendo el patrimonio al mismo tiempo que este suma para toda la ciudadanía. El Monasterio de San Bernardo está abierto para los granadinos y su intención es que siga así por muchos años.