Cómo llegar al orgasmo con la estimulación de pezones

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¿Pensabas que el clítoris era la parte de tu cuerpo con la podrías experimentar el mejor orgasmo? Tras la pubertad, los pechos y los pezones se vuelven poderosos puntos de erotismo tanto en hombres como en mujeres. Cuando somos adultos, los pezones se convierten en zonas erógenas que, estimuladas con la misma dedicación que al clítoris, pueden hacernos alcanzar el orgasmo. Los pezones se ponen más duros, entran en erección…

Ponlo en práctica, pero recuerda que los pezones hay que mimarlos, besarlos, acariciarlos y por qué no succionarlos. ¡Ojo! no se retuercen como un si fueran un interruptor .
Obviamente hay mujeres que tienen una mayor sensibilidad en los pezones que otras (no tiene que ver la forma o el tamaño). Por ejemplo, existe la llamado “lactancia erótica”, esto es, succionar la leche de los pechos de la mujer. Puede ser un juego erótico en la pareja y muy excitante para ambos.

Para que te sorprendas aún más, se considera que el orgasmo de pezones es el segundo orgasmo más frecuente después del orgasmo en el clítoris, ya que al igual que éste, los pezones también poseen numerosas terminaciones nerviosas.

Una fuente de oxitocina

Como con todos los orgasmos, generamos una hormona llamada oxitocina, la “hormona del amor”, que nos da afinidad a nuestra pareja, confianza y alivia la ansiedad. Por esto, es podemos sumar los pezones a nuestra salud sexual.

Y ahora si estáis afirmando, o deseando probar, os dejo un trocito de un conocido libro erótico Grey, donde jugando genera un explosivo orgasmo.

Subo por su cuerpo. Lamo el ombligo y sigo ascendiendo. Disfruto de sentirla tan receptiva. Araña las sábanas.

Me tumbo a su lado y comienzo un lento y delicado trabajo sobre sus exquisitos pechos. Caben exactos entre mis dedos.

—Encajan perfectamente en mi mano, Anastasia —se lo hago notar.

Bajo la copa del sujetador con mis dedos, dejando sus pechos al aire. No puedo dejar de mirarlos. Los pezones se endurecen más y más.

—Muy bonitos —le comento con un suspiro.

Ella está en silencio. Y disfruta. Me encanta como se va entregando.

Chupo un pezón, mientras tiro del otro con la mano. Gime.

Descubro que sus pezones son una zona muy sensible. Me gusta que así sea.

—Vamos a ver si conseguimos que te corras así —le susurro.

Continúo chupando y apretando sus pezones hasta que la tensión llega a su punto más alto. Me seduce sentir su placer. Gime y pasa sus manos por las sábanas.

—Oh… por favor —me dice extasiada.

Tira la cabeza hacia atrás. Siento que está a punto de sentir su orgasmo.

—Déjate ir, nena —le digo.

Entonces, llevo mis movimientos al máximo. Muerdo un pezón y tiro con fuerza del otro. Anastasia se retuerce de placer y tiene un orgasmo fuerte y sostenido.

Subo rápidamente hacia su boca y la beso, ahogando su gemido.

Siendo así… ¿Por qué no le dices a tu pareja que juegue con tus pezones esta noche?



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