El Albaicín busca recuperar su esencia histórica | Vídeo

El barrio ha sufrido durante los últimos años serias transformaciones que hacen que los vecinos del mismo se sientan disconformes

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Mercado en Plaza Larga | Foto: Javier Gea
Carlos Del Saz | @carlosdelsaz
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El Albaicín se ha transformado totalmente en los últimos años. Un barrio, que se caracterizaba por tener una esencia propia, se ha convertido en el epicentro turístico de la ciudad. También presenta graves problemas de movilidad y limpieza.

Movilidad

La movilidad es un grave problema del barrio del Albaicín, los vehículos tienen un difícil acceso al mismo, ya que este está regulado para uso exclusivo de vehículo turísticos y taxis en su mayoría. Los particulares que quieran acceder con sus vehículos al barrio se encuentran con unas "pilonas", las cuales están en ocasiones subidas y en otras bajadas, que limitan el acceso de los mismos al barrio. “Las pilonas limitan el acceso al barrio, y este es el problema”, comenta una vecina.

Un conductor no se encuentra únicamente con los problemas de acceso, sino que también debe contar con los escasos aparcamientos de los que dispone el mismo. Esto causa que muchos vecinos estacionen sus vehículos en zonas peatonales, como la placeta de San José o la zona de la muralla, la cual ha sido recientemente regularizada con el fin de eliminar los aparcamientos de este monumento histórico.

Según defiende la Asociación de Vecinos del Bajo Albaicín, el introducir los vehículos en las calles peatonales se daña el suelo de las mismas, ya que no están habilitadas para acoger vehículos. Esta asociación también defiende que hay gente, que, por la mala comunicación y dificultades de acceso en vehículo, tanto público como privado, deja de visitar el barrio, algo que lo perjudica.

Para paliar esta problemática con el aparcamiento, el Ayuntamiento estableció en 1990 un plan mediante el cual, cada vivienda reformada debería de contar con un aparcamiento en su parte baja, sin embargo, la escasa remodelación de viviendas de la zona no ha hecho efectivo este plan.

La Asociación de Vecinos del Bajo Albaicín también reclama la habilitación de solares sin uso, como el de Carmen del Negro o calle Elvira, para que los vecinos y visitantes del barrio puedan estacionar con facilidad sus vehículos.

Las "pilonas" que regulan el acceso al Albaicín | Foto: Javier Gea

 

Limpieza del barrio

Este es, sin duda, otro de los grandes problemas que se le presentan hoy en día al Albaicín. Los vecinos cada día tienen que paliar con botellones y pintadas en las paredes, las cuales ya están alcanzando los monumentos históricos del barrio.

Según nos cuentan los vecinos, desde el Ayuntamiento se ha lanzado un programa de empleo para jóvenes con el fin de solucionar esta problemática. Desde la semana pasada se están pintando de nuevo las paredes del barrio que albergan grafitis y otras pintadas, lo cual no es visto como una solución desde la Asociación de Vecinos del Bajo Albaicín, los cuales defienden que con esto solo se proporciona un lienzo nuevo para volver a cometer actos vandálicos.

Algunos turistas llegan a pensar que las pintadas forman parte del conjunto monumental, ya que esto no se controla”, agrega una vecina del barrio.

Respecto a los botellones, estos cada vez son más frecuentes en miradores y espacios del barrio. Desde que el botellódromo cerrara sus puertas en 2016, gran cantidad de jóvenes trasladaron su fiesta al Albaicín, dejando posteriormente los restos de las mismas en el barrio.

Esto se ha convertido en un problema grave, ya que no solamente se ven afectadas las calles, sino que el denominado botellón se ha extendido hasta los monumentos históricos. “Antes había más limpieza, algo que ya no hay hoy en día”, ha añadido una vecina de toda la vida del Albaicín.

Para paliar estos problemas, se propuso como medida el colocar videocámaras por las diferentes zonas del barrio. Esto aún no se ha puesto en funcionamiento, aunque ha sido visto con buenos ojos por los vecinos, “Una videocámara ahí estaría bien colocada” ha mencionado un vecino.

“Es un barrio muy bonito, que gente que no es de aquí estropea” ha comentado otra vecina molesta con esta situación. “La gente de aquí nos preocupamos por el barrio y por su calidad de vida”, finalizaba.

Pintadas en una calle del Albaicín | Foto: Javier Gea

 

Turismo

El tercer punto a resaltar es el turismo. Con el tiempo, el Albaicín se ha convertido en uno de los mayores atractivos turísticos d la ciudad, y alberga al día gran cantidad de visitantes. Esto ha afectado de manera positiva y negativa al barrio.

El turismo ha potenciado el sector servicios de la zona, bares de la zona cuentan con gran afluencia día a día, lo que hace que su infraestructura se adapte al sector turístico. Según la Asociación de Vecinos del Bajo Albaicín, algunos bares solo reservan a turistas, desplazando a los vecinos del barrio de dichos bares para ceder espacio a los turistas que se encuentran visitando el barrio.

El turismo también ha influido en el precio de la vivienda, antiguamente un alquiler medio en este barrio podía cifrarse en 300 euros al mes. Sin embargo, actualmente este está cifrado en unos 1000 euros al mes, cifra que hace al Albaicín inaccesible para muchos granadinos, que ante esto deciden afincarse en la periferia.

Por otra parte, según ha comentado la Asociación de Vecinos del Bajo albaicín, se están produciendo múltiples casos de alquileres ilegales a turistas, los cuales no están regularizados, así como múltiples casos de subalquileres, los cuales se aprovechan de la inflación del precio de la vivienda en el barrio para sacar un beneficio económico.

Una representante de la Asociación ha defendido que “el barrio se le otorga a los turistas con el fin de generar riqueza, pero solo se la genera a aquellos que lo explotan”.

 

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