“Cada vez que salgo a la calle tengo que mirar a los dos lados por si viene a por mí”

Entrevistamos en directo a una superviviente de la violencia de género, que nos cuenta cómo salió de esa situación tras 12 años de malos tratos

FOTO DIRECTO 25N
Entrevista en #DirectosEnRedGd con una víctima de la violencia de género | Foto y vídeo: Dani B
Patricia VázquezPatricia Vázquez
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Hace 12 años, María -nombre ficticio de la protagonista de esta historia- conoció al que se supone que sería el amor de su vida. Ella era joven e independiente, pero cuando él le dijo que le había salido trabajo en su país de origen, ella no dudó en ningún momento en dejarlo todo en España y marchar con él. Todo iba bien, pero ella se quedó embarazada. El momento que se supone que tendría que ser el más feliz de su vida, de repente se convirtió en su peor pesadilla.

Su pareja, el padre del bebé que esperaban, comenzó a gritarle por tonterías, dejaba caer pequeños insultos hacia ella durante las conversaciones con sus amigos, y de vez en cuando, en los momentos en los que perdía la calma debido a sus problemas con el alcohol, llegaba a empujarle hasta el punto de casi hacerle perder el equilibrio. Pero María no le daba importancia a esos pequeños gestos que ya clamaban a gritos que su pareja era un maltratador en potencia.

Pasaron los años y siguieron los golpes, las palizas, los insultos… Y después, los arrepentimientos y las excusas de porqué la trataba tan mal. Pero María estaba sola, su familia seguía en España y los pocos amigos que tenía donde vivían le decían que tenía que denunciarle. Pero no era tarea fácil. Cada vez que ella lo amenazaba con ir a la Policía, él le aseguraba que no iban a detenerle porque “no le había dejado las suficientes marcas con sus golpes y no la iban a creer“. Así que ella desistía en su empeño y se dejaba llevar en esa vida de miseria.

Hasta que llegó el día en que él le disparó con una pistola dándole de refilón en la cabeza. Su hija de 10 años fue testigo de todo y le dijo “mamá, vete porque si te quedas papá te va a matar“. María fue al hospital a que le curaran las heridas y, sin que los médicos se enteraran, se arrancó las agujas de los sueros que le habían puesto para suplir la pérdida de sangre originada por las heridas, y se marchó sin mirar atrás. Y sin dejar rastro.

Hoy, 1 año y 9 meses después, María ha contado su historia a un medio de comunicación por primera vez en todo este tiempo. Y lo ha hecho en #DirectosEnRedGD, de espaldas para preservar su intimidad, puesto que aún vive con miedo de que su pareja venga a matarla. “Cada vez que salgo a la calle tengo que mirar a los dos lados por si viene a por mí”, nos explica con la voz cortada al tener que rememorar todo por lo que ha vivido durante más de 12 años de malos tratos.

Nos cuenta que lleva desde que huyó de la casa familiar sin poder ver a sus hijos. Tampoco tiene contacto con ellos ni sabe en qué situación se encuentran. El miedo le estremece solo de pensar que su ex pareja pudiera llegar a encontrarla. “Me ha denunciado por abandono del hogar y ahora mismo no puedo recuperar a mis hijos”.

Su piel sigue recordando cada puñetazo, cada tirón de pelos, cada patada. Y cada insulto que hizo que perdiera la confianza en sí misma. Sin embargo, la ayuda de varias asociaciones y ONGs con las que se puso en contacto cuando llegó a España le han devuelto la ilusión y la sonrisa. Poco a poco va recuperando las fuerzas y sabe que llegará el día en que volverá a ser feliz. “Solo pienso en el momento en que pueda volver a abrazar a mis hijos y decirles que su mami los ha querido siempre, que no se ha olvidado de ellos y que por fin van a ser felices”, comenta con palabras entrecortadas, mezcla de los nervios del directo y del temor por haber tenido que recordar una historia que le gustaría no haber tenido que vivir nunca.

Pero, a pesar de todo lo vivido, María quiere mandar un mensaje a todas las mujeres que se encuentren pasando por su misma situación y no se atrevan a pedir ayuda: “Hay esperanza. Se puede salir de la violencia de género y se puede volver a ser una mujer normal. Todo es cuestión de tener valor y pensar que lo mejor está por llegar“.

Porque María no es una víctima, es una superviviente como otras tantas mujeres que han encontrado la puerta de salida ante los malos tratos de sus parejas.







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